Desde hace 90 años, la sede del Cottolengo Don Orione de Almirante Brown es un espacio de vivienda, salud y rehabilitación para cientos de personas con discapacidad. Sin embargo, el momento que atraviesan actualmente todos los Cottolengos parece terminal.

"La combinación de aranceles desfasados, una inflación que no da tregua y la interrupción en la cadena de pagos estatal ha generado un escenario de vulnerabilidad para las 1.200 personas con discapacidad que asiste la institución en todo el país", informaron las autoridades en un comunicado en el que advierten que no está garantizada la continuidad frente a este escenario. Son seis meses de pagos adeudados por parte del gobierno nacional, crisis que se agudizó tras la disolución del Andis a fines del año pasado tras denuncias por coimas, y todo pasó a la órbita del Ministerio de Salud.

Dos de las sedes más reconocidas del Cottolengo se encuentran en zona sur, en Claypole y Avellaneda. Solo en la primera, asisten a más de 500 personas y es un emblema en la zona. Bajo la órbita de la Obra Don Orione, que congrega a religiosos y laicos, se brinda una asistencia que ahora pende un hilo. Muchas de las personas que acuden a la institución no tienen familia ni ninguna otra red de contención.

El cottolengo de Claypole lanzó una nueva campaña solidaria para ayudar a más de 500 personas con discapacidad

El miércoles 1° de abril, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) dirigió una carta formal al Ministro de Salud de la Nación Mario Lugones, para insistir con "la “crisis económica de extrema gravedad” que atraviesan los hogares y centros de atención, especialmente desde finales de 2025 y pidieron una reunión con la cartera de Salud que se concretó el lunes 6.

Previamente, bajo el lema "es un derecho, no un favor", la Obra Don Orione pidió el cumplimiento de la ley 24901 que establece el Sistema de Prestaciones Básicas de Atención Integral a favor de las personas con discapacidad. Y denunciaron: "Mientras los costos de vida (alimentos, medicamentos, servicios y salarios por acuerdos paritarios) suben mes a mes, los aranceles que fija el Estado se actualizan tarde y muy por debajo de la inflación. Durante gran parte del último año, el sector operó con valores congelados, absorbiendo una inflación acumulada superior al 30% sin ninguna compensación inmediata.".

Este quiebre en la cadena de pagos implicó una crisis que "limita la capacidad de respuesta ante nuevas demandas de la sociedad. En este momento, la imposibilidad de garantizar el financiamiento futuro impide la incorporación de nuevos residentes, dejando a muchas familias sin el apoyo que necesitan", advierten.

La planta de personal de la Obra Don Orione es la estrictamente necesaria para garantizar una vida digna. “Los empleados son los necesarios para cuidar a las personas. Hay residentes que requieren atención total para alimentarse, higienizarse y realizar actividades cotidianas”.

Y enfatizaron: "Resulta paradójico que, mientras el Estado presenta demoras críticas en los pagos de las prestaciones, se exija a las organizaciones sin fines de lucro el cumplimiento fiscal inmediato y sin demoras. Es necesario un diálogo que se traduzca en hechos concretos y en plazos que el sistema pueda sostener, ya que la buena voluntad no alcanza para cubrir medicamentos o salarios".

A la espera de respuestas oficiales, en Pascuas, la Obra Don Orione lanzó un pedido de ayuda a la comunidad. "Como organización sin fines de lucro, hemos llegado al límite de nuestras posibilidades económicas. Por eso, hoy apelamos a nuestra comunidad. Sostener la Obra es garantizar que estas 1.200 personas no queden desamparadas y que sus derechos, consagrados por leyes nacionales e internacionales, no sean vulnerados", publicaron en sus redes. Para colaborar, hay que ingresar a la página https://donamos.org/donorione/donaciones/