La última flexibilización del cepo cambiario que habilitó el Banco Central, que fue el giro de dividendos de empresas multinacionales a sus casas matrices, comenzó a funcionar en las últimas semanas. Según pudo saber Clarín, fueron operaciones que cursaron, principalmente, empresas petroleras por unos US$ 1.000 millones durante marzo.

El inicio del esquema de envíos de ganancias al exterior fue anticipado este miércoles por el viceministro de Economía, José Luis Daza. Dijo que además de las compras de reservas que hizo el BCRA, hubo una demanda de esa magnitud por parte de firmas multinacionales y que aún así no hubo temblores cambiarios.

"Todas las utilidades generadas a partir del 2025 pueden ser transferidas libremente libremente a las casas matrices. De hecho, este es el primer periodo en que las empresas tienen libertad para hacerlo y ya se transfirieron aproximadamente el mes pasado 1.000 millones de dólares en dividendos", dijo Daza. "Desde el punto de vista práctico, las empresas no tienen ningún problema para entrar, salir o mover su plata", insistió.

Según detallaron fuentes oficiales a este diario, las empresas que cerraron balances y accedieron al mercado libre de cambios para girar dividendos fueron un grupo de petroleras, uno de los sectores con mayor crecimiento en los últimos años.

Las principales tres "multis" que operan en Vaca Muerta son Shell, Total y Chevron. Otros sectores también estarían incluidos en esa suma de unos US$ 1.000 millones que plantearon desde el Gobierno, aunque no fueron detallados. La información se conocerá oficialmente a fin de mes, cuando se conozca el informe de mercado de cambios del BCRA.

En un despacho oficial explicaron que las empresas que quieren girar dólares a sus casas matrices no necesitan solicitar autorización para acceder al mercado de dólar oficial sí se requiere un paso obligatorio: "Para poder distribuir un dividendo, se tienen que aprobar los estados contables del año y declararlo", mencionaron.

Daza consideró que la demanda de empresas para enviar al exterior se dio en un contexto de tranquilidad cambiaria. "Junto con los US$ 4.500 millones compramos, las empresas extranjeras que están en la Argentina pagaron dividendos por otros US$ 1000 millones más. Así y todo el dólar se apreció", dijo.

El BCRA permite el giro de dividendos al exterior desde este año por las ganancias de 2025 . (Xinhua/Martín Zabala)

A fines de marzo, el BCRA anunció que la Superintendencia de Entidades Financieras reglamentó un esquema para que los bancos de capital extranjero puedan enviar ganancias del año pasado a sus casas matrices. Lo podrán hacer por un 60% de sus ganancias, en tres pagos desde mayo.

La Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), que nuclea a las entidades financieras internacionales, aseguraron que terminaron el 2025 con un resultado positivo en sus balances, equivalente a 8,5% de su patrimonio.

La última flexibilización del cepo

El 1° de enero quedó liberado otro tramo de los controles cambiarios, en este caso una restricción que todavía afectaba a las empresas y que el Gobierno no había flexibilizado hasta ese momento: la posibilidad de que las multinacionales giren divisas hacia sus casas matrices en el exterior.

La decisión había sido anticipada en abril del año pasado, en el marco del anuncio del nuevo esquema cambiario con bandas, la eliminación del cepo para personas humanas y el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario.

En ese entonces, el Gobierno segmentó los saldos pendientes de giro de utilidades en dos categorías: por un lado, el “stock” acumulado hasta 2024 y, por otro, el flujo “nuevo” de ganancias generadas por las compañías durante 2025.

José Luis Daza, Vladimir Werning y Santiago Bausili, miembros del equipo económico. Fotos: Cristina Sille.

Para el primer caso, el Banco Central lanzó una emisión de Bopreal -bonos en dólares emitidos por la autoridad monetaria-, aunque la respuesta del mercado fue escasa. En cambio, para las utilidades correspondientes a 2025, las empresas quedaron habilitadas desde comienzos de este año para transferirlas libremente al exterior.

No fue necesario que el BCRA dictara una norma adicional, ya que la flexibilización operó de manera automática una vez vencida la restricción. El posible impacto sobre las reservas, de todos modos, sigue siendo objeto de debate en el mercado. Existe, de todas formas, una limitación que se mantiene: la compra de divisas para atesoramiento por parte de empresas.

La restricción a giro de ganancias fue un escenario "común" durante varios años en la última década y media. Durante los años de mayor rigidez del cepo, multinacionales que no podían girar utilidades optaron por acordar con sus casas matrices la reinversión de esas ganancias en sus filiales locales.

Esa alternativa resultaba más conveniente que canalizar los fondos a través del dólar contado con liquidación, que en un contexto de brecha elevada implicaba una pérdida significativa de capital.

La consultora EcoGo hizo una estimación, a fines del 2025, que indicaba que habría un saldo de US$ 10.000 millones de utilidades pendientes de giro. Con un escenario proyectado de 32% de reinversión, calcularon que la potencial salida de divisas por este concepto se acercaría así a los US$ 5.700 millones.