El suelo de Extremadura acaba de revelar uno de los misterios más fascinantes de la arqueología peninsular. Lo que comenzó en 2021 como una excavación preventiva por la instalación de una planta solar cerca de Almendralejo, Badajoz, terminó desenterrando una colosal estructura militar cuyos restos yacían en absoluto silencio.

Se trata de una fortificación que se remonta al final del Neolítico y los inicios de la Edad del Cobre, aproximadamente en el año 3000 a.C. Sin embargo, cuando los investigadores limpiaban los muros de esta obra de 5.000 años de antigüedad, el yacimiento dio un giro digno de una novela de intriga.

El soldado romano habría muerto entre los siglos II y III d.C. Foto: Tera S.L.

Entre las milenarias piedras prehistóricas, los arqueólogos descubrieron el esqueleto de un soldado romano. El guerrero fue sepultado allí junto a su ajuar militar intacto, desatando de inmediato una oleada de preguntas sobre qué hacía un enviado de Roma en un fuerte abandonado hacía milenios.

Una obra maestra de la ingeniería prehistórica en Badajoz

La fortificación extremeña destaca notablemente por su tamaño y por un ingenio arquitectónico muy adelantado a su tiempo. Según los análisis publicados en la revista científica LiveScience, el complejo presenta una precisión geométrica que sorprendió incluso a los expertos más experimentados.

El muro exterior de la fortaleza dibuja un nonágono perfecto, una estructura de nueve lados que alcanza los 77 metros de diámetro. En cada una de sus esquinas, los constructores prehistóricos levantaron baluartes defensivos similares a pequeños ábsides, diseñados estratégicamente para repeler ataques con máxima efectividad.

Este tipo de defensa militar se popularizó en la Antigüedad y resurgió con fuerza en la Europa del siglo XVII. Encontrar una sofisticación táctica tan avanzada en plena Edad del Cobre resulta un hecho completamente excepcional. El recinto central estaba protegido, además, por dos murallas internas adicionales separadas por fosos profundos.

El enigma del legionario romano y su puñal de combate

El verdadero vuelco histórico ocurrió al retirar la tierra de los sectores centrales del complejo. Los arqueólogos identificaron los restos óseos de un hombre cuya edad al morir oscilaba entre los 25 y los 35 años, perteneciente a una época completamente diferente a la de los constructores de la fortaleza.

El recinto defensivo llevaba aproximadamente 2.500 años abandonado cuando este individuo fue sepultado en su interior. A su lado se halló un pugio, el icónico puñal de combate utilizado como equipamiento estándar por las legiones romanas que desembarcaron en Hispania a partir del año 218 a.C.

El "pugio" o daga de cobre hallada junto al soldado. Foto: Tera S.L.

La presencia del arma romana generó diversas hipótesis científicas en la comunidad arqueológica. Los investigadores descartan inicialmente una muerte violenta en el sitio y sugieren que el soldado pudo ser un miembro de las tropas en tránsito que utilizó las ruinas visibles como un refugio discreto.

Un puente arqueológico entre dos eras fascinantes

El uso de monumentos antiguos como tumbas improvisadas o puntos de referencia era una práctica habitual para las legiones de Roma en territorio extranjero. Los restos de la fortificación calcolítica sirvieron como cobijo en una ladera solitaria que, siglos después, recuperó su condición de testigo histórico.

Los análisis forenses y las pruebas de laboratorio continúan en marcha para determinar con exactitud el origen geográfico del soldado y las causas reales de su fallecimiento. El hallazgo consolida a la región de Extremadura como un punto clave para entender la evolución de las defensas prehistóricas en el continente europeo.

Grupo de flechas halladas en el yacimiento, pertenecientes a la Edad del Cobre. Foto: Tera S.L.

El yacimiento de Almendralejo demuestra cómo un proyecto moderno de energía renovable puede abrir una ventana inesperada hacia el pasado. Entre la piedra neolítica y el acero romano, esta colina sigue custodiando secretos que reescriben la crónica militar de la Península Ibérica.