Una fragata de guerra rusa escoltó esta semana dos petroleros sancionados a través del estrecho de La Mancha, en un desafío directo a la nueva política del Reino Unido que autoriza a su Marina a interceptar los buques de la llamada "flota fantasma" de Moscú.
El episodio desató una escalada verbal entre ambas potencias y puso en primer plano una amenaza que Londres lleva meses en alerta máxima.
Qué es la "flota fantasma"
La "flota fantasma" —también conocida como shadow fleet— es una red de buques petroleros que Rusia utiliza para exportar crudo sin pasar por los canales de comercio internacional sujetos a sanciones occidentales.
Según el gobierno británico, cerca del 75 por ciento del crudo ruso se transporta mediante esta red. Londres tiene impuestas sanciones sobre 544 embarcaciones vinculadas a ella.
Estos barcos operan bajo banderas de conveniencia, con propietarios difusos y aseguradoras al margen de los circuitos occidentales. Su propósito es garantizar los ingresos del Kremlin para sostener la guerra en Ucrania, al tiempo que eluden las restricciones impuestas por la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos tras la invasión rusa de 2022.
El petrolero ruso Anatoly Kolodkin, a la izquierda, atraviesa el Canal de la Mancha el 15 de marzo junto a un buque no identificado, que se cree que es una escolta militar | Foto: Planet Labs.
El pasado 26 de marzo, el gobierno británico autorizó a la Marina Real a abordar e interceptar los buques de la flota fantasma que transiten por aguas del Reino Unido, con el objetivo explícito de cortar "una vía clave de financiación" de la guerra en Ucrania. La medida alcanza al canal de La Mancha, una de las rutas marítimas más transitadas del mundo.
Sin embargo, la respuesta rusa no tardó en llegar. Según reveló el diario The Telegraph, la fragata Admiral Grigorovich, perteneciente a la Flota del Mar Negro de la Armada Rusa, escoltó a través de ese mismo estrecho a los petroleros Universal y Enigma, dos semanas después del anuncio británico. El buque Tideforce de la Flota Real Británica siguió la maniobra sin intervenir.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó la escolta y advirtió que "Rusia se considera en derecho de defender sus intereses y sin falta tomará medidas para defender sus intereses".
Peskov también acusó a Occidente de piratería: "En los últimos meses fuimos testigos de reiterados actos de piratería en aguas internacionales. Estos casos de piratería afectaron, entre otras cosas, a los intereses económicos de la Federación Rusa".
Submarinos rusos cerca de infraestructura crítica
El incidente con la flota fantasma no es el único frente de tensión. El ministro de Defensa británico, John Healey, reveló esta semana que el Ejército del Reino Unido detectó tres submarinos rusos en las proximidades de infraestructura submarina crítica: cables de comunicaciones y gasoductos que conectan Gran Bretaña con Escandinavia a través del Atlántico Norte.
Una imagen satelital muestra a la fragata rusa «Almirante Grigorovich» frente a las costas de Tartus, Siria, el 13 de diciembre de 2024 | Foto: Reuters.
La operación, que habría durado aproximadamente un mes, involucró un submarino de ataque clase Akula y dos submarinos de reconocimiento Gugi. Healey aseguró que las fuerzas británicas los mantuvieron bajo vigilancia permanente hasta su retirada y que el Kremlin "fracasó" en su intento de llevar a cabo una operación "encubierta".
"Te vemos, vemos tu actividad sobre nuestra infraestructura submarina. Debes saber que cualquier intento de dañarla no será tolerado y tendrá graves consecuencias", advirtió Healey de forma directa a Vladimir Putin.
La embajada rusa en Londres rechazó las acusaciones y revirtió la carga de la prueba sobre el gobierno de Keir Starmer. En un comunicado citado por la agencia TASS, la misión diplomática afirmó que Moscú no amenaza la infraestructura submarina británica.
Además, acusó al Reino Unido de hacer "declaraciones y amenazas extremadamente agresivas contra buques mercantes que operan en intereses de las empresas rusas y sus socios". "Es importante comprender que si estas amenazas se convierten en acciones, habrá consecuencias", advirtió la embajada.
El HMS Mersey de la Armada Real Británica sigue la pista a la fragata «Admiral Grigorovich» y al submarino «Krasnodar» de la Armada Rusa en una ubicación desconocida | Foto: Reuters.
Ante la escalada, Healey anunció una inversión adicional de 100 millones de libras esterlinas para ampliar los vuelos de los aviones de reconocimiento antisubmarino P-8 de la RAF, así como el despliegue de un nuevo grupo de patrulla naval con actividad hasta el Ártico.
Londres asumirá además el mando de una nueva misión de la OTAN denominada Arctic Sentry, en coordinación con Noruega y otros aliados de la Alianza Atlántica.
El ministro subrayó que los tres submarinos rusos nunca violaron aguas territoriales, aunque sí habrían ingresado a la zona económica exclusiva del Reino Unido. Descartó evidencias de daños concretos a la infraestructura, pero insistió en la necesidad de endurecer la postura frente a Moscú. "Esto no sería de nuestro interés nacional", afirmó al justificar por qué el foco operativo no puede concentrarse solo en Medio Oriente.
Con información de EFE/ANSA
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