Robert Brovdi, jefe de las fuerzas sin piloto (drones) del Ejército ucraniano anunció este sábado que sus hombres hundieron o inutilizaron en los últimos días 28 buques rusos. Son 21 petroleros, varios mercantes y remolcadores. Ucrania intenta aislar la provincia de Crimea, legalmente suya pero anexionada por Rusia desde 2014.

La conexión entre Rusia y Crimea se hace por tierra por territorio ocupado en Ucrania. Kiev fue consiguiendo en los últimos meses hacer cada vez más arriesgada esa ruta terrestre y en las últimas semanas la tiene prácticamente bloqueada con sus drones, que atacan camiones y otros vehículos.

Ante la situación en Crimea, Rusia aumentó el número de buques que llegan desde sus puertos hasta el de Sebastopol, en Crimea, pero Ucrania respondió con un uso masivo de drones marinos y aéreos de ataque para entorpecer esa tránsito. Según varios cables de agencia, el sábado por la tarde apenas había tráfico marítimo por la región, prueba del éxito de la estrategia ucraniana.

Broydi dijo que sus fuerzas habían alcanzado 28 buques rusos sin especificar cuántos habían sido hundidos y cuántos quedaron inutilizados o tuvieron que ser remolcados de vuelta a sus puertos en Rusia. Ucrania también anunció ataques sobre Crimea, “sobre todo contra navíos e instalaciones energéticas”. Rusia pena para suministrar a Crimea todo el combustible que necesita, tanto para la vida civil como para las actividades de su Ejército en la región.

Fuego y humo negro tras un bombardo de Rusia en la región de Sumi, Ucrania, este sábado. Foto: REUTERS

Nuevos ataques con misiles

Mientas, Rusia sigue atacando Kiev con misiles. Este sábado hubo, según comunicó el presidente ucraniano Volodimir Zelensky en su cuenta de Telegram, 11 heridos. Las primeras explosiones llegaron, de forma poco habitual, antes de que sonaran las sirenas aéreas. El Gobierno ucraniano asegura que eso se debe a que Rusia estaría utilizando sistemas de misiles antiaéreos S-400 como si fueran misiles tierra-tierra.

Los ataques rusos se redujeron sustancialmente a principios de semana coincidiendo con la cumbre de la OTAN en Ankara, lo que para varios diplomáticos europeos es una pauta que se repite siempre antes y durante cumbres de la OTAN y de la Unión Europea. Estiman que Rusia reduce o detiene sus ataques porque de lo contrario es más probable la aprobación de nuevas sanciones.

Según Ucrania, la noche del viernes al sábado llovieron sobre el país seis misiles balísticos Iskander M/S-400 (tienen capacidad de llevar cabezas nucleares), varios misiles de crucero X-59/69 y dos misiles antiradar X31. De los 121 drones lanzados por Rusia, Ucrania asegura haber derribado 111. También hubo ataques contra la ciudad costera de Odessa.

Más sanciones

Los cancilleres europeos deberían aprobar este lunes el vigésimo primer paquete de sanciones a Rusia desde que Moscú lanzó la guerra de agresión contra Ucrania la noche del 23 al 24 de febrero de 2022. Diplomáticos europeos siguen negociando este fin de semana para que los cancilleres lo validen este lunes, pero sigue haciendo dudas en algunos puntos.

Algunos países se resisten todavía a imponer nuevas restricciones al gas natural licuado ruso, que sigue entrando en Europa por puertos de Holanda, Bélgica, Francia y España. La Comisión Europea pretendía incluir por primera vez entre los sancionados al patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa Kiril, algo que la Hungría de Viktor Orban siempre había vetado. Pero fuentes diplomáticas cuentan que está prácticamente descartado por la negativa de Bulgaria (país de confesión cristiana ortodoxa que respeta la autoridad de Kiril) y en menor medida de Italia.

Soldados uncranianos patrullan Druzhkivka, este viernes. Foto: REUTERS

Kiril estuvo a punto de ser sancionado en 2022. Desde entonces Hungría mantuvo el bloqueo hasta que hace dos meses cambió el gobierno en Budapest y a Orban le sucedió Peter Magyar. La Unión Europea y la mayoría de sus países considera que Kiril es parte del esfuerzo de guerra ruso contra Ucrania por sus declaraciones incendiarias sobre el conflicto.

En sus sermones ha asegurado que el conflicto es una batalla espiritual entre Rusia y un Occidente moralmente decadente, que morir en la guerra sería para “limpiar todos los pecados” y que la agresión rusa contra Ucrania es “una guerra santa”. En 2022 el Papa Francisco le dijo que no debía convertirse en un “monaguillo del Estado”.

Los países europeos que defienden que no se le sancione aseguran que sus palabras, en el fondo, quedan dentro de la libertad de religiosa y que se sentaría un precedente peligroso. También son países que tradicionalmente mantuvieron buenas relaciones con Rusia y que nunca han sido de los más voluntariosos a la hora de sancionar a Moscú.