En una excavación arqueológica en México apareció una escultura romana, esto generó debate sobre los contactos transoceánicos entre América y Europa antes de la llegada de Colón.
Se trata de una pequeña cabeza de terracota con apariencia mediterránea. El objeto fue hallado en una tumba prehispánica sellada en Tecaxic-Calixtlahuaca, en el valle de Toluca, dentro de un entierro vinculado a una ocupación mesoamericana tardía.
La pieza fue descubierta en 1933 por el arqueólogo José García Payón, pero volvió a ganar visibilidad porque su cronología y su estilo siguen abriendo hipótesis muy distintas.
En el año 1961 la historia de la cabeza denominada Tecaxic-Calixtlahuaca tuvo un giro radical. El antropólogo austriaco Robert Heine-Geldern propuso que el artefacto podría datar de alrededor del año 200 a. C, dejando como posible evidencia de un contacto transatlántico anterior a 1492.
Dónde apareció la pieza y por qué el lugar importa tanto.
En 1990 el especialista, Bernard Andreae, sostuvo que la cabeza tenía rasgos compatibles con una obra romana de los siglos II o III d. C., sobre todo por el peinado y la barba que coincidían con el periodo Severo.
A eso se sumó una prueba de termoluminiscencia realizada en Heidelberg en 1995, que arrojó una antigüedad compatible con una fabricación precolonial, que databa de entre el siglo IX a. C. y el siglo XIII d. C., mucho antes de que Colón llegara a América en 1492.
Dónde apareció la pieza y por qué el lugar importa tanto
El sitio de Calixtlahuaca no es un punto menor dentro de la arqueología mexicana. Se trata de un asentamiento prehispánico importante del valle de Toluca, asociado a los matlatzincas y luego incorporado a la órbita mexica en tiempos tardíos.
No se trata de una pieza recogida en la costa ni de un hallazgo en una zona portuaria donde una llegada fortuita pudiera parecer más simple de imaginar. Apareció en el interior del actual México, en una región elevada y alejada del Atlántico.
Romeo Hristov mencionó la posibilidad de un arribo accidental desde el Atlántico, incluso a partir de un naufragio, el especialista planeta que naves romanas, fenicias o bereberes cruzaron de manera accidental el océano y dejaron restos en América.
De todas formas según otros especialistas, esto es teóricamente posible, sin embargo, no esta respaldado con ningún descubrimiento arqueológico, ya que no se encontraron navíos, ni objetos que refuten esta hipótesis.
Encontraron un artefacto romano de 2.000 años en México que podría reescribir la historia del descubrimiento de América.
También se propusieron explicaciones menos espectaculares, como una introducción colonial temprana, rutas de contacto transatlántico anteriores al siglo XVI o incluso un fraude arqueológico.
Por qué el hallazgo sigue siendo discutido y no cambia la historia por sí solo
La parte más débil del caso no está en la existencia de la pieza, sino en la documentación arqueológica. Michael E. Smith y otros críticos remarcaron hace años que la excavación de García Payón no dejó un registro suficientemente completo según los estándares actuales.
Faltan fotos in situ, planos detallados y otros elementos que hoy serían básicos para cerrar la discusión con más firmeza.
Incluso quienes consideran posible una fabricación romana reconocen que una cosa es la pieza en sí y otra, mucho más difícil, es probar de manera incontestable el recorrido que la llevó a México antes de la conquista española.
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