Venezuela entra en una etapa de reconstrucción en la que puede haber demanda excesiva de los recursos para reparar los daños provocados por los recientes terremotos, que dejaron, según el Gobierno, al menos 856 edificios afectados, entre ellos 190 colapsados, aunque la cifra podría ser mayor.
"Todo el mundo quiere reparar sus grietas rápido. Se están usando bloques, cemento y buscando albañiles. ¿Vamos a empezar a pelear por el cemento que quede, por los albañiles que queden?", dijo a la agencia EFE Esteban Tenreiro, ingeniero estructural e hijo de Oscar Tenreiro, reconocido arquitecto y Premio Nacional de Arquitectura en Venezuela.
Esa alta demanda incrementaría los costos de los materiales y de la mano de obra, recursos esenciales para quienes perdieron casas, por lo que Tenreiro instó a priorizar la atención de hospitales, escuelas y otras edificaciones con daños graves.
El Gobierno de Venezuela estima en 25.000 el número de viviendas que se necesitarán para las casi 18.000 personas que perdieron sus casas por los terremotos del 24 de junio, un número que las autoridades creen que subirá a medida que avance el proceso de inspección de las edificaciones que no se desplomaron pero que sufrieron daños.
Niños juegan frente a un edificio colapsado después de que se registraran dos terremotos, en Playa Grande, estado La Guaira. Foto Xinhua / Marcos Salgado
El sistema de colores
El Gobierno instauró un sistema de marcaje por colores para los edificios: verde (seguros), amarillo (alerta y revisión), rojo (alto riesgo-zona prohibida), aunque no todos han sido evaluados.
En el caso de los edificios marcados en rojo o amarillo, Tenreiro subrayó que tienen que ser inspeccionados, pero aclaró que esta fase es costosa y tomará tiempo, y que en algunos casos críticos la recomendación es demoler.
Por su parte, Raúl Estévez, doctor en Geofísica y profesor de la Universidad de los Andes, señaló a EFE que especialistas del Colegio de Ingenieros o del Gobierno deben evaluar los edificios afectados por los recientes terremotos, pero también las estructuras que soportaron el sismo de 1967, aunque no presenten daños a simple vista.
Voluntarios tiran de una cuerda para retirar escombros de un edificio derrumbado por terremotos en La Guaira. Foto AP / Ariana Cubillos
La reconstrucción
El Gobierno de Venezuela esbozó este fin de semana un plan que consiste en trabajar "aceleradamente" en la creación de "campamentos unifamiliares" temporales, posiblemente con casas prefabricadas, así como en la búsqueda de espacios para construir ciudades y viviendas antisísmicas.
Según las autoridades, un sobrevuelo en la región devastada de La Guaira permitió ubicar más de 40 terrenos que suman 584.000 metros cuadrados para la construcción de edificaciones de poca altura.
En este sentido, Tenreiro anticipó que la reconstrucción tomará tiempo en Venezuela, porque todavía hay edificios colapsados que no han sido inspeccionados y la construcción de nuevas edificaciones podría llevar años.
Francisco Soto y Deomaris Mata, sobrevivientes de los terremotos, regresan al lugar donde se ubicaba su apartamento para buscar documentos y otros objetos de valor en La Guaira. Foto Reuters /Pablo Sanhueza
Consideró que, en el futuro, se debería recurrir a técnicas modernas de ingeniería y emplear materiales más resistentes. También dijo que deberían revisarse las normativas de construcción para que las edificaciones estén mejor preparadas ante futuros terremotos.
"Los verdaderos responsables son las malas construcciones, la corrupción y la incompetencia del Estado"
Para Estévez, hay que aprender a "convivir con las amenazas" y prepararse para ellas, porque en algún momento va a ocurrir otro terremoto.
"No podemos predecir los terremotos, pero sí sabemos cómo minimizar las consecuencias dañinas que producen y tenemos que aprender a convivir con esa amenaza como aprendemos a convivir con las enfermedades crónicas", señaló Estévez.
"Los terremotos siempre han existido y no son los responsables de todos estos desastres. Los verdaderos responsables son las malas construcciones, la corrupción y la incompetencia del Estado", añadió.
En relación a las causas de tanta devastación, Tenreiro señaló que la ingeniería sismorresistente tiene un límite, ya que diseñar viviendas capaces de soportar cualquier terremoto implicaría construirlas como verdaderos búnkeres, lo que incrementaría los costos de construcción y encarecería el mercado inmobiliario.
Una imagen tomada con un dron muestra escombros y los restos de un edificio dañado tras los terremotos en La Guaira. Foto Reuters /Leonardo Fernández Viloria
En el caso de La Guaira, el estado más devastado por el desastre, Tenreiro consideró que los edificios fueron diseñados para soportar una determinada demanda sísmica, pero los recientes terremotos superaron su capacidad de diseño.
Descartó que las fallas de diseño expliquen por sí solas el elevado número de colapsos en La Guaira, aunque aclaró que la ingeniería forense deberá estudiar por qué hubo edificaciones que resistieron mientras otras no.
No obstante, subrayó que cuando se construye existe una cadena de responsabilidades y que las fallas estructurales pueden deberse a un proyecto deficiente, a modificaciones del diseño original -como la incorporación de cargas superiores a las previstas-, así como al uso de materiales de baja calidad o falta de mantenimiento.
Estévez, por su parte, explicó que en las zonas más afectadas por los terremotos en Caracas y La Guaira hay suelos blandos que "amplifican las ondas sísmicas". Sin embargo, advirtió que también es probable que se hayan infringido normas de construcción.
"A partir del sismo de 1967, la norma de construcción sismorresistente consideró la interacción entre suelo y estructura. Eso no se respetó en La Guaira ni en Caracas", aseguró el también Premio Nacional de Geofísica.
Con información de EFE
BPO
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