En otras épocas, bastaba con replegar los portaaviones en bases como la de Guam para que estuvieran a salvo. Pero la estrategia podría naufragar de concretarse un plan estratégico elaborado en China que permitiría “cazarlos” desde unos 3.000 km.

Hasta ahora, tal como informa un artículo de Escenario Mundial, Estados Unidos acudía al “concepto de operaciones marítimas distribuidas (DMO, por sus siglas en inglés), el cual dispersa las formaciones navales para mitigar su vulnerabilidad ante ataques regionales”.

De esta manera algunas bases, sobre todo en el Pacífico, aseguraban que los enormes buques estuvieran a salvo de los misiles balísticos, hipersónicos y enjambres de crucero chinos. Guam se convirtió en una especie de “santuario estratégico”.

Esto podría cambiar si el gobierno chino pone en práctica la táctica propuesta por el equipo del profesor Gao Tianyun, de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa, y publicada en la revista Tactical Missile Technology.

¿Cuál es la nueva táctica de China con EE.UU.?

El profesor Gao Tianyun y sus colegas proponen “un ataque inicial sorpresa ejecutado por submarinos que lancen proyectiles hipersónicos contra los destructores Aegis”, explica Escenario Mundial. El objetivo de esta fase es “fracturar el escudo defensivo exterior de mediano alcance, dejando al portaaviones vulnerable ante una posterior oleada de proyectiles”.

El lanzamiento de misiles desde submarinos serviría para abrir una brecha en el escudo defensivo de los portaaviones. Foto: General Dynamics.

Con una brecha en la defensa de los portaaviones, “China activaría un paquete de fuego multidireccional compuesto por drones señuelo de bajo costo, misiles de crucero económicos y proyectiles furtivos subsónicos que vuelan a ras del agua”, agrega el artículo.

La técnica utilizará un sofisticado modo de “líder-seguidor”, donde un misil explorador transmite datos en tiempo real a los proyectiles que vuelan a baja altura, lo que permite ajustes dinámicos en la trayectoria del enjambre incluso si la unidad líder es interceptada.

“La efectividad de este enjambre depende de una cadena de mando y sensores extremadamente compleja que debe permanecer ininterrumpida a lo largo de miles de kilómetros para localizar un objetivo en movimiento”, aclara Escenario Mundial.

Estados Unidos podría defenderse mediante estrategias de guerra electrónica y ataques cibernéticos, pero China está desarrollando arquitecturas de “red de muerte” (kill-web) que integran nodos de combate de manera dinámica a través de la tierra, el mar, el aire y el espacio. El sistema kill-web puede reorganizar sus enlaces de forma automática si ciertos nodos sufren interferencias.

“Por otra parte, la incorporación de IA permitiría que los misiles operen de forma independiente, navegando sin GPS e identificando objetivos sin necesidad de un enlace constante con un operador humano, eliminando así los puntos únicos de falla en la red”, dice Escenario Mundial.

La táctica china incluye ataques con misiles de crucero económicos. Foto: Archivo.

Desde ya, la Marina conoce la estrategia que surge del ámbito académico chino y podría responder con una arquitectura defensiva de capas no tripuladas que busca expandir la profundidad de su protección.

Este sistema incluye una red exterior de buques de superficie no tripulados medianos (MUSV) para la detección temprana y el uso de buques no tripulados grandes (LUSV) como arsenales remotos de misiles interceptores. De esta manera, el riesgo sería transferido a sistemas autónomos para preservar la supervivencia de los portaaviones.