Carla Acosta García tiene 18 años, terminó el bachillerato de ciencias con un promedio perfecto y está a punto de cumplir uno de sus grandes objetivos: estudiar Biomedicina en el Instituto Karolinska de Suecia, una de las instituciones médicas más prestigiosas del mundo.

“Siempre tuve interés por la ciencia, especialmente por la investigación”, cuenta la joven de Redondela, Galicia. Su decisión de estudiar en el exterior no fue improvisada. Desde hacía dos años buscaba una formación internacional y había elegido al Karolinska como su principal destino.

La institución sueca alberga a la asamblea que selecciona al ganador del Premio Nobel de Medicina. Carla también había sido aceptada en las universidades de Lund, en Suecia y Utrecht, en los Países Bajos.

Aunque no necesitaba rendir la prueba de ingreso a las universidades españolas, decidió presentarse y obtuvo 13,62 puntos sobre un máximo de 14.

La selección de Valentín Fuster

Durante el verano, su madre recuperó un recorte de los medios que había guardado durante dos años. La noticia hablaba de Acércate, un programa impulsado por el cardiólogo Valentín Fuster para acercar a jóvenes destacados al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares de España.

Carla fue seleccionada junto con otros siete estudiantes españoles y un joven lituano que había ganado un concurso europeo. Para ingresar no solo se valoraban las calificaciones, sino también la participación en proyectos científicos, olimpíadas y programas educativos.

Durante siete días, los jóvenes trabajaron en los laboratorios del centro, asistieron a seminarios y conocieron diferentes áreas de investigación, desde la ciencia básica hasta los estudios clínicos en hospitales.

“Nos exigieron muchísimo. Estábamos de nueve de la mañana a seis de la tarde y solo parábamos una hora para comer”, recuerda.

La experiencia también le permitió conocer las dificultades de la profesión. “La investigación es una carrera de fondo y, aun así, sigo queriendo dedicarme a esto. Salí reforzada”, afirma.

El consejo que les dio Fuster

El programa terminó con una charla privada de casi una hora con Valentín Fuster, director del centro.

Según Carla, el especialista les aconsejó que buscaran su verdadero talento y que no se dejaran llevar por la prisa ni el egocentrismo.

“Nos dijo que las ambiciones desaparecen, pero los talentos y las fortalezas son lo que perdura. También nos pidió que confiáramos en el proceso”, relata.

Estudio, deporte y compromiso social

El expediente académico de Carla no le impidió mantener otras actividades. Durante el último año compitió en la liga gallega de vóley. También fue jugadora, entrenadora y árbitra de básquet.

Además, integra el Consejo de la Infancia y la Adolescencia de Galicia, que busca incorporar la opinión de los jóvenes a las políticas públicas.

Su método para cumplir con todo se basa en la organización. “Cuando tocaba estudiar, estudiaba sin ponerme con otra cosa”, explica.

Su próximo destino

Carla viajará a Estocolmo el 22 de agosto y comenzará las clases el 31. En el Instituto Karolinska estudiará las materias en inglés y tendrá un sistema de cursada en el que los alumnos preparan y rinden una asignatura por vez.

Hasta entonces, aprovechará el resto del verano con las actividades que más disfruta: playa, deporte y amigos.