Odorysseus y Odora, los dos ejemplares de Amorphophallus titanum del Huntington Library, Art Museum and Botanical Gardens de San Marino, California, abrieron sus pétalos el mismo fin de semana, un evento tan infrecuente que más de 7.000 personas hicieron fila el lunes para verlos en persona.

La institución, ubicada a unas 12 millas del centro de Los Ángeles, notificó al público el domingo por la tarde, en cuanto los ejemplares comenzaron a desplegarse. Para el lunes a la mañana, las entradas anticipadas ya estaban agotadas, según informó The Guardian.

Cada floración dura apenas entre 24 y 48 horas, tras las cuales la planta colapsa y entra en un período de latencia que puede prolongarse durante años. Por eso la coincidencia de dos floraciones simultáneas resultó tan extraordinaria: los visitantes pudieron comparar en directo dos estructuras que, en condiciones normales, se despliegan de forma aislada y sin previo aviso.

Más de 7.000 personas esperaron hasta tres horas para ver las plantas por apenas unos minutos. Foto: Facebook/The Huntington Library, Art Museum, and Botanical Gardens.

"Estaban encantados. Personas que esperaron tres horas en la fila solo para ver las flores cadáver por unos minutos", señaló Brandon Tam, curador de la colección de orquídeas del Huntington, a The Guardian.

La denominación popular puede llevar a confusión: la flor cadáver no es una sola flor sino una inflorescencia —estructura floral compuesta por cientos de flores diminutas—. En su punto máximo, puede superar los 3,6 metros de altura y crece hasta 15 centímetros por día durante su desarrollo más acelerado.

Por qué huele a carne en descomposición

El olor que le da el nombre no es un accidente evolutivo. La planta, originaria de las colinas calcáreas de las selvas de Sumatra occidental, Indonesia, libera ese hedor durante su brevísimo período de floración para atraer a escarabajos carroñeros y moscas de la carne, los insectos que la polinizan. Sin ese engaño olfativo, la reproducción sería imposible.

La especie está catalogada como en peligro de extinción: se estima que quedan menos de 1.000 ejemplares en estado silvestre. Esa condición convierte a los programas de cultivo en instituciones científicas en una pieza clave para su conservación.

La Amorphophallus titanum puede superar 3,6 metros y huele a carne podrida como estrategia evolutiva. Foto: Facebook/The Huntington Library, Art Museum, and Botanical Gardens.

"En 2002, polinizamos una flor cadáver, lo que produjo cientos de frutos y, por lo tanto, cientos de semillas que propagamos", explicó Tam a The Guardian.

Con ese banco de material genético, el jardín botánico logró más de 43 ejemplares maduros, muchos de ellos descendientes directos de aquella polinización de hace más de dos décadas.

Las plántulas obtenidas de ese proceso no quedaron solo en el Huntington: la institución las distribuyó entre otros jardines botánicos de Estados Unidos para ampliar los esfuerzos de conservación de la especie.

La especie tiene menos de 1.000 ejemplares en la naturaleza; el Huntington cultiva más de 43 desde hace 25 años. Foto: Facebook/The Huntington Library, Art Museum, and Botanical Gardens.

El Huntington lleva más de 25 años cultivando esta especie. Tras el pico de floración del fin de semana, ambos ejemplares permanecerán en exhibición hasta principios de agosto, aunque ya sin la floración activa que desató la convocatoria masiva.

"La gente estaba curiosa, inspirada. Empezaron a enamorarse, si es que no lo estaban ya, de las plantas, gracias a este ícono que llevó a mucha gente a entender mejor que las plantas tienen vida propia", cerró Tam.