Tras varias semanas de conflicto entre la parte compradora y la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (Atilra), se cerró la venta de Sudamericana de Lácteos, empresa paralizada desde comienzos de año y que ahora se espera que reanude sus actividades a finales de julio.

El acuerdo entre ambas partes, que fue firmado este lunes en Buenos Aires, destrabó la adquisición de la fábrica ubicada en la localidad santafesina de Días por parte de Pablo González, empresario agroindustrial con experiencia en el sector y que en la actualidad maneja una aceitera.

El entendimiento, que deberá ser homologado ahora en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, se alcanzó tras que acordarán la modalidad de trabajo en la planta y el pago de las deudas salariales y cargas sociales que posee la firma, entre las que se incluyen las correspondientes a la Asociación Mutual del Personal de la Industria Lechera (Ampil), a la Obra Social del Personal de la Industria Lechera (Ospil) y a Atilra.

La llave que logró destrabar el conflicto, que casi hace naufragar la compra de la empresa hace solo dos semanas, fue la presentación como garante del plan de pago del ahora ex dueño de Sudamericana de Lácteos, Sergio Servio.

Según comentó González a Clarín Rural, el plan de regularización de las diferentes deudas será la siguiente: en cuanto a los salarios (se deben casi cinco meses a sus 78 trabajadoes), se abonará un pago en los próximos 10 días para completar el sueldo de febrero y después se harán pagos cada 30 días por los próximos seis meses.

Los trabajadores de Sudamericana de Lácteos no cobran su sueldo desde febrero.

En cuanto a los aportes a Atilra, se acordó un período de gracia de dos meses y después un plan de pago de 12 meses.

Por el lado de la modalidad de trabajo, se hará bajo el artículo 223 bis de la Ley de Trabajo, que exime por tres meses del pago de aportes laborales y habilita a reducciones salariales.

Asimismo, no habrá despidos, pero sí una reducción al 75% de la jornada laboral, la cual se dividirá en diferentes turnos.

Reactivación

Pero más allá del acuerdo alcanzado entre el comprador y Atilra, lo que se espera es que la reactivación de la planta sea rápida: el miércoles empezarían los trabajos de sanitización y puesta a punto para ya a finales de julio o, a más tardar, principio de agosto, comience a operar.

“En principio vamos a arrancar a media máquina, procesando 100.000 litros diarios para producir solo queso de barra que será para exportar. Después nos vamos a ir abriendo a otros productos”, dijo González.

El flamante dueño adelantó que el plan prevé “estar en los próximos seis meses al 100% de nuestra capacidad productiva, para producir quesos y suero. La idea es exportar el 70% de los producido y el 30% restante comercializarlo en el mercado interno”.

Pablo González es el nuevo dueño de Sudamericana de Lácteos.

Asimismo, prevé una inversión de US$ 4 millones para instalar un parque solar para alimentar la planta y un secador spray para producir el suero. Para González, esto reducirá los costos productivos y representará un “blindaje económico” para la empresa.

Atilra

Desde Atilra manifestaron su beneplácito por el acuerdo alcanzado con González y destacaron que el mismo solo tiene vigencia por 90 días.

“En principio, lo que se modificó para llegar al acuerdo que se tendría que haber firmado hace 10 días atrás, es que ellos entendieron cómo funciona el artículo 223 bis", comentó a Clarín Rural el secretario general de la seccional Galvéz, Nicolás Garnero.

"Ellos querían implementarlo de una manera que era ilegal y nosotros no se lo podíamos aceptar: vos no podés estar suspendido, pero están trabajando igual. Entonces si vos no querés pagar las cargas sociales, el operario está suspendido, pero si los tenés trabajando dentro de la empresa, las tenés que pagar. Una vez que se modificó eso, faltaban las garantías, que finalmente fueron presentadas para asegurar a los trabajadores de que van a cobrar el acuerdo que se está firmando, no solo de lo atrasado, sino de lo que venga de acá para adelante”, explicó.

Garnero adelantó que en tres meses se deberán a volver a juntar con la conducción de empresa cuando se venza el acuerdo y finalizó: “el gremio trabaja y hace todo lo que está a su alcance para que se reactive y acompañar el proceso, pero nosotros no manejamos los destinos de la empresa, sino que defendemos los derechos de las compañeras y de los compañeros de esa empresa. Así que estamos muy contentos”.