El evento climático denominado El Niño, asociado al calentamiento de las aguas del océano Pacífico que provocan lluvias por arriba de los niveles habituales y tormentas fuertes en Argentina, está cerca. Según distintos pronósticos y modelos, su intensidad se observará particularmente en las segundas quincenas de los meses de agosto, septiembre, noviembre y diciembre, y las dos primeras semanas de enero de 2027. Pero lo más significativo del evento llegaría en la segunda parte del verano y el otoño próximo. Por eso, las alarmas están encendidas. Por caso, hoy en Rosario, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, reunió a intendentes, comunas y entidades del centro-sur provincial para coordinar la respuesta ante el fenómeno climático previsto para el último trimestre, presentó los protocolos de actuación y anunció un fondo de $ 10.000 millones para emergencias, por El Niño.
De acuerdo con Juan Mario Navarro, meteorólogo especialista en agroclimatología y director del Observatorio Salsipuedes, El Niño, en su máxima plenitud, se presentará en etapas, según la región del país. En primer lugar, irrumpirá en el NEA (noreste argentino), luego en el NOA (noroeste argentino), continuará en la zona central, Cuyo y finalmente llegará a la Patagonia. “En el NEA y el NOA, el cambio de masa de aire y el período estacional de lluvia comienza más temprano de lo habitual, entre el 14 de agosto y el 29 de septiembre, cuando normalmente es desde el 20 o el 22 de septiembre al 29 de octubre o primeros días de noviembre", detalló Navarro.
Juan Mario Navarro. Meteorólogo. máster en Física y Geofísica, especialista en Agroclimatología, director del Observatorio Salsipuedes.
En el Litoral argentino, el período de precipitaciones comienza en la segunda mitad de agosto. Allí, según Navarro, desde el final del invierno y el comienzo de la primavera se registrarán lluvias de entre 150 y 250 milímetros; en tanto, el NOA va a recibir entre 100 y 190 milímetros; y en la región Centro, durante agosto, septiembre y parte de octubre se esperan acumulados de entre 170 y 250 milímetros.
Pero será necesario preparase y estar alerta ya que, entre agosto y octubre, tal como advirtió el climatólogo, podrían ocurrir episodios extraordinarios de un solo evento de 250 a 300 milímetros de precipitaciones en Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Santa Fe, Córdoba, Tucumán y Jujuy.
Más adelante, se produciría una meseta de El Niño, con lluvias medianamente normales para el último mes del año, las que volverían a aumentar hacia la mitad o el fin de diciembre y comienzo de enero. “Vamos a tener lluvias significativas sobre el área central del país en el final de la primavera y el comienzo del verano, en las provincias de Córdoba, Santa Fe, La Pampa, Buenos Aires, Mendoza, Catamarca, La Rioja", detalló Navarro.
Campos y cultivos afectados por las inundaciones provocadas por El Niño en 2016.
Ya a partir de la mitad del mes de enero, durante febrero y marzo, se darían dos situaciones diferentes. "En enero, el calor se hará sentir fuertemente en el NOA, con lluvias desde la mitad del mes de enero y principios de febrero. En cambio, en la zona núcleo agrícola, El Niño se hará sentir de forma intensa en la segunda parte del verano y a lo largo del otoño de 2027", precisó el climatólogo. En dicha región, las precipitaciones más abundantes se registrarán desde la mitad de febrero, durante marzo, abril y mayo.
En cuanto a las heladas, Navarro indicó que se prevé que entre la mitad de agosto a septiembre se den las últimas sobre el sudeste de Buenos Aires, el sur de Córdoba, el sudeste de Santa Fe y de La Pampa.
Respecto de las temperaturas, el especialista anticipó que debido a la presencia de El Niño se observarán marcas elevadas, de hasta 35 a 38 grados, en octubre, noviembre y la primera parte de diciembre.
Y mirando a largo plazo, Navarro aclaró que no solo habrá un evento Niño, sino dos: uno que comenzará este año y otro en 2027/28.
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