Cuando alguien dice que construyó una casa “sin ladrillos ni hormigón”, lo primero que aparece es la sospecha: ¿es segura?, ¿aguantará lluvia y calor?, ¿no es un experimento de redes sociales?

Pero detrás de estos relatos hay una tendencia real: sistemas livianos y modulares pensados para reducir costos, acelerar obra y simplificar el trabajo en sitios donde el ladrillo tradicional es caro o imposible de conseguir.

El material estrella suele ser el poliestireno expandido (EPS), conocido en varios países de Latinoamérica como telgopor, que es usado como bloque o panel. No es nuevo, pero en los últimos años se volvió más popular en autoconstrucción y en soluciones de emergencia, por su facilidad de montaje.

En Youtube, una serie de videos de una usuaria llamada Irina disparó la pregunta. En la biografía de su canal, la mujer se presenta y dice: "Estoy aprendiendo a hacer todo con mis propias manos". Basta ver su contenido para comprobar que sus ideas no se limitan al bricolaje y no le teme a los ambiciosos proyectos.

La mujer, una aficionada de la construcción con todo tipo de materiales, sorprendió con un video en el que detalló cómo levantó una casa usando bloques de telgopor, recubrimiento de yeso y mucha creatividad.

Cómo una familia se las ingenió para levantar una casa con bloques de EPS. Foto: Youtube/Vozrozhdenie

Cómo fue el proceso de construcción

Los sistemas basados en EPS suelen funcionar como “piezas” que se ensamblan para formar muros con buen aislamiento térmico, y luego se revisten o refuerzan según el método (por ejemplo, placas, morteros, entramados). El atractivo es claro: el material es liviano, se manipula sin maquinaria pesada y acelera el avance de obra, lo que reduce costos indirectos.

La mujer documentó cada progreso de la construcción. Foto: Youtube/Vozrozhdenie

Muchos sistemas conocidos (como ciertas variantes de encofrados de hormigón aislante llamados ICF) usan paneles de telgopor como encofrado y luego se rellenan con concreto. Otros, en cambio, combinan EPS con paneles OSB de madera, perfilería o refuerzos internos. Es decir: el telgopor por sí solo no es una estructura final; es parte del sistema. La seguridad depende del conjunto, no del bloque

Una vez colocadas las filas de espuma, se cubre el exterior con yeso o revoque para proteger el material y dar rigidez. En ciertas áreas se utiliza una malla de refuerzo para evitar futuras grietas.

Una vez que tuvo las paredes, las recubrió con yeso para protegerlas.

A continuación, el video muestra cómo Irina armó una estructura para sostener el techo con paneles de espuma. Es crucial proteger esta área con revestimientos, ya que la luz solar y la lluvia pueden degradar y amarillear el material con el tiempo.

El segundo factor es el clima. El EPS aísla bien, pero requiere terminaciones correctas para que la humedad no se vuelva un problema y para que el exterior resista radiación solar, lluvia y golpes. También es clave el cumplimiento de normas contra incendios: el diseño debe contemplar revestimientos y soluciones certificadas. Sin ese paso, la casa puede ser barata, pero vulnerable.

El techo lo armó con placas gruesas de EPS que luego impermeabilizó.

Para el baño, se puede ver cómo aplican capas adicionales de aislamiento para proteger las paredes contra la humedad. En la cocina, se utiliza una estructura de paneles de espuma para sostener una encimera funcional y un fregadero.

Poco después, la mujer usó pintura especial para las paredes exteriores. Esta pintura no solo es estética, sino que proporciona impermeabilización y protección contra los rayos UV. El toque final consiste en la colocación de baldosas cerámicas en todo el suelo de la vivienda.

Necesitó pinturas e impermeabilizantes una vez que recubrió el techo para proteger la estructura. Foto captura Youtube/Vozrozhdenie

Existen casas livianas y económicas con sistemas alternativos, y pueden ser viables. Pero hay que leerlas como ingeniería, no como truco. Si se respeta un método aprobado, con refuerzos y terminaciones correctas, el sistema puede ahorrar tiempo y energía. Si se improvisa, el riesgo se traslada al futuro: filtraciones, deformaciones y costos de reparación.