Hacia el final de sus condenas, muchas personas privadas de su libertad acceden a la posibilidad de trabajar, pero encuentran un obstáculo persistente: la falta de empleadores dispuestos a confiar en ellas.
El proyecto iniciado en Trenque Lauquen impulsó la creación de una fábrica de pelotas y suma también un taller textil orientado a mujeres en situación de vulnerabilidad social, donde las personas se capacitan, generan ingresos y fortalecen su autonomía. Por su labor fueron premiados con el Premio Abanderados 2025.
“La libertad, que muchas veces parece solo un trámite legal, se convierte en una experiencia concreta, deben aprender a tomar decisiones, construir un proyecto de vida y convivir en comunidad”, dice Martín Herrero, director de El Paso.
A partir de ese diagnóstico, en 2016 se puso en marcha la fábrica de pelotas, concebida como un espacio de trabajo real, con salario, formación y acompañamiento sostenido.
El funcionamiento del proyecto articula producción y contención. En la fábrica, las personas participan de un entorno laboral con rutinas, habilidades y objetivos, mientras reciben acompañamiento en sus procesos personales.
En paralelo, el taller textil ofrece un espacio similar para mujeres, donde el aprendizaje de un oficio se combina con la posibilidad de generar ingresos propios. En ambos casos el trabajo se integra a un proceso más amplio de reconstrucción personal y social.
Desde su inicio, más de 150 personas pasaron por El Pase. En la actualidad, el proyecto cuenta con nueve varones en la fábrica de pelotas y nueve mujeres en el taller textil, quienes acceden a salario, formación y acompañamiento.
La iniciativa se sostiene principalmente a través de la venta de pelotas y remeras personalizadas, con clientes como clubes, municipios y empresas.
Además, el proyecto mantiene un vínculo activo con la comunidad mediante visitas a escuelas, charlas y la articulación con organizaciones sociales y referentes locales.
Directorio
Instagram: el_pase_tl
Producción con impacto social
La fábrica de pelotas constituye el eje productivo del proyecto. Allí, quienes participan desarrollan habilidades laborales en un entorno formal que incluye horarios, tareas específicas y objetivos concretos. La producción se orienta a clientes institucionales y privados, lo que permite sostener el funcionamiento del espacio y ampliar las oportunidades de quienes forman parte.
Taller textil y redes comunitarias
El taller textil funciona como un espacio de formación y trabajo para mujeres en situación de vulnerabilidad social. Además de aprender un oficio, las participantes acceden a ingresos y acompañamiento. El Pase complementa estas acciones con actividades abiertas a la comunidad, como charlas y visitas a escuelas, que buscan generar vínculos, ampliar redes y fortalecer procesos de inclusión social.
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