Faltan pocas semanas para que comience la nueva campaña de girasol en Argentina, un buen momento para analizar los pros y contras del cultivo y tomar mejores decisiones. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) el escenario para el girasol es bueno, pero la intensidad con que se presente el evento climático El Niño será determinante y se espera una dinámica regional dispar.

Actualmente, de acuerdo con el relevamiento de la entidad, la intención de siembra de los productores está bastante afianzada en el norte de la región y con tendencia al alza debido a las buenas reservas hídricas. Allí, el girasol se incluye en el esquema de rotaciones como antecesor de soja o maíz. En cambio, en la región central, frente a los pronósticos de excesos de lluvias para los próximos meses, se observa un gran interés por expandir el área de maíz. Por su parte, en el sur agrícola, donde aún falta bastante para la siembra de la oleaginosa, hay incertidumbre.

“El sur de Buenos Aires y La Pampa se perfilan como el motor de crecimiento con marcada tendencia a incrementar el área, capturando las hectáreas que no puedan implantarse con fina, y donde el girasol puede manifestar su potencial”, explicaron los técnicos de la BCBA. Pero aclararon que la concreción de estos planes de siembra dependerá tanto a la disponibilidad de semilla como del clima. Es que, según el relevamiento de la entidad, se están registrando faltantes puntuales de híbridos oleicos y un stockeo preventivo por parte de los productores.

En este contexto, la BCBA proyecta una superficie de 3 millones de hectáreas de girasol para la campaña 2026/27, lo que marcaría un nuevo récord, con un 5,3 por ciento de área por encima del ciclo anterior, superando en un 33,3 por ciento al promedio de los últimos 5 ciclos, siempre que las condiciones agroclimáticas y económicas acompañen.

Por región

En el NEA (noreste argentino), “la productividad lograda por la oleaginosa en la campaña 2024/25, sumada a la recuperación de área y el récord de producción alcanzados durante la campaña pasada, dispara por segundo año consecutivo la intención de expandir el área bajo la premisa de buena oferta hídrica para todo el ciclo 2026/27”, repasaron los técnicos.

Mientras que en la franja central del área agrícola se espera que el área se mantenga o se recorte levemente. “En algunos departamentos de Santa Fe, se observan caídas importantes en la intención de siembra, explicadas por el pasaje de lotes a maíz ante la expectativa de mayores lluvias, en otros, los márgenes brutos del girasol se mantienen competitivos”, detalló la BCBA.

En Córdoba y San Luis, donde el girasol duplicó la superficie promedio histórica, las hectáreas se mantendrían. No obstante, las buenas reservas de agua en el suelo “despiertan un fuerte interés por la siembra del maíz”. Los analistas de la BCBA sostienen que el área final dependerá de la presión de la chicharrita del maíz que, de ser alta, haría inclinar la balanza hacia el girasol.

Los productores más optimistas son los de las zonas girasoleras de Buenos Aires y La Pampa, que prevén aumentar entre un 5 y un 15 por ciento de superficie. “Las dificultades de transitabilidad para la siembra de fina están dejando lotes libres que podrían ser captados por la oleaginosa, ya que los productores consideran al girasol como el cultivo más seguro”, indicaron los informantes.

Clima

Tal como anticipó la BCBA, la campaña agrícola 2026/27 presenta un escenario climático marcado por la transición hacia un evento El Niño de considerable intensidad, el cual sucederá a un invierno predominantemente seco y con elevado riesgo de heladas. A nivel general, "la decisión de siembra estará fuertemente condicionada por el temor a excesos hídricos y anegamientos en lotes bajos ante el pronóstico de precipitaciones superiores al promedio, sumado a la competencia con el maíz en zonas donde la humedad incentiva el paso al cereal", indicó la entidad.

Escenario económico

El ciclo 2026/27 comienza con expectativas de una marcada recuperación de la oferta de girasol, impulsada por mayores cosechas en principales zonas productoras del mundo.

La exportación mundial de girasol en grano se proyecta en 3,7 millones de toneladas, lo que implica una caída del 13,4 por ciento respecto de la campaña 2025/26. A diferencia del grano, el comercio internacional del complejo se concentra principalmente en el aceite de girasol, y las exportaciones globales de la nueva campaña alcanzarían un récord histórico de 15,6 millones de toneladas, con un aumento del 14,2 por ciento. Rusia y Ucrania explicarían el 63 por ciento del total exportado mundialmente.

Por otro lado, la demanda mundial de aceite de girasol mostraría un crecimiento significativo en la campaña 2026/27. Las importaciones globales alcanzarían 14,2 millones de toneladas, un 21,3 por ciento más que en el ciclo anterior y el mayor volumen registrado hasta el momento. India continuaría siendo el principal impulsor de la demanda, con compras estimadas en 3,85 millones de toneladas, un máximo histórico. China, aunque mantiene una participación menor en términos absolutos, registraría el crecimiento más acelerado, y sus compras crecerían de 0,6 a 1 millón de toneladas.

Según el USDA, la relación stock-consumo de los principales aceites vegetales del mercado (palma, soja, colza y girasol) permanece en niveles históricamente bajos en 13,5 por ciento, pero con un aumento interanual, lo que refleja que el crecimiento del consumo continúa a la par de la producción mundial.

Frente a este contexto internacional, el precio FOB argentino del aceite de girasol en época de cosecha, de acuerdo con la BCBA, se sitúa alrededor de US$ 1.314 por tonelada, US$ 38 más con respecto al promedio alcanzado en enero del 2026 y un 15 por ciento más que en 2025.

Insumos

Según datos relevados de la revista Márgenes Agropecuarios (edición junio-julio), en el plano local los precios de los principales insumos presentan una tendencia general alcista con respecto a la campaña pasada. Esta suba responde en gran medida al escenario internacional marcado por los conflictos en Medio Oriente y las restricciones al comercio a través del Estrecho de Ormuz, una vía por la que se estima que circula cerca del 33 por ciento del comercio mundial de fertilizantes. A ello se suman las limitaciones impuestas a las exportaciones de fertilizantes desde China y el encarecimiento del gas natural.

"En el caso de los fertilizantes, se observan fuertes subas. La urea y el fosfato diamónico (PDA) muestran un aumento cercano al 19 y el 12 por ciento, respectivamente", precisó la BCBA. Por su parte, los herbicidas evidencian subas marginales del 4 por ciento en promedio y los combustibles aumentos del 49 por ciento. En tanto, las semillas mantienen sus precios en los mismos valores.

Pese a esto, la evolución de la relación insumo-producto resulta favorable, ya que la mejora en el precio del cultivo fue relativamente superior al incremento de los costos. En el caso del combustible, la relación insumo-producto empeoró un 15 por ciento respecto de la campaña anterior, aunque muestra una mejora del 29 por ciento frente al promedio de las últimas cinco campañas. Para las semillas, la relación mejoró un 27 por ciento interanual y un 8 por ciento en comparación con el promedio del último quinquenio. Por su parte, los fertilizantes presentaron una mejora del 13 por ciento respecto del ciclo previo y del 12 por ciento frente al promedio de las últimas cinco campañas.

Así, habría un aumento en los costos de implantación, aunque aún "por debajo del ajuste observado en los precios del producto, lo cual mejora los márgenes proyectados para el cultivo", dijo la BCBA.

Finalmente, al comparar con otros cultivos como soja y maíz, el girasol mantiene una ventaja relativa en la relación insumo-producto, principalmente por su menor requerimiento de insumos. A esto se suma un contexto internacional que, "si bien continúa presentando incertidumbres, muestra menor presión sobre el mercado de aceites vegetales respecto a años recientes permitiendo proyectar un escenario competitivo y con perspectivas favorables para el cultivo", indicó la BCBA.