Uno de los veedores que el Gobierno había designado para supervisar a la AFA renunció a su cargo para controlar a la entidad del fútbol de manera sorpresiva a pocas semanas de haber sido nombrado. Se trata del abogado Agustín Ortiz de Marco, uno de los dos representantes nombrados para seguir durante seis meses la situación institucional de la Asociación del Fútbol Argentino.
Ortiz de Marco había sido propuesto originalmente cuando la Inspección General de Justicia estaba a cargo de Daniel Vítolo, y su continuidad se mantuvo aun después del recambio en el área que hoy controla Alejandro Ramírez. Ortiz de Marco fue convocado para comenzar formalmente la tarea, pero optó por dar un paso al costado con el argumento de que tenía una fuerte carga laboral.
La designación de los veedores quedó finalmente bajo la órbita del nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, quien ratificó ese esquema de control sobre la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia. Junto con Ortiz de Marco también fue nombrado el contador Rubén Miguel Papacena, que por ahora sigue en funciones. Con la salida del abogado, será ahora Mahiques quien deberá resolver quién ocupará ese lugar vacante.
La renuncia del veedor generó todo tipo de suspicacias. Sobre todo por los vínculos del nuevo ministro con la AFA. Mahiques fue nombrado por Tapia como el vicerrector de la Universidad de la AFA. Además, ocupa el cargo de representante en la Comisión de Ética de la Conmebol, la entidad sudamericana de fútbol que encabeza Alejandro Domínguez, otro dirigente cercano a Tapia. Su padre, el camarista Carlos Mahiques, quedó envuelto en una polémica luego de que el diario La Nación revelara que festejó su cumpleaños en la quinta de Pilar adjudicada a Pablo Toviggino, el tesorero de la AFA involucrado en las maniobras de corrupción de la entidad.
La veeduría había sido dispuesta en marzo por 180 días y apuntaba a revisar distintos aspectos del funcionamiento de la AFA. Entre los puntos bajo observación aparecían las cuentas de la entidad, las transferencias y también el papel de la frustrada universidad vinculada a la casa madre del fútbol argentino, un proyecto que nunca llegó a ponerse en marcha.
De acuerdo con la resolución oficial, la intervención en grado de veeduría se apoyó en una presentación de la Inspección General de Justicia (IGJ), el organismo estatal encargado del control de este tipo de asociaciones. El argumento fue la detección de supuestas irregularidades en el funcionamiento institucional y registral de la AFA, lo que derivó en actuaciones administrativas y en la decisión de reforzar el control de legalidad.
En la interna oficial, el nombre de Ortiz de Marco aparecía ligado a la etapa anterior del Ministerio de Justicia. Su figura había quedado asociada al armado que encabezaban Mariano Cúneo Libarona y Sebastián Amerio en la cartera, aunque fuentes oficiales niegan ese vinculo y sostienen que era un técnico del área que ya había participado en muchas veedurías.
La salida de Ortiz de Marco se produce, además, en un contexto de alta tensión entre el Gobierno y la dirigencia de la AFA. La conducción política del fútbol argentino tiene como principales figuras a Tapia y al tesorero Pablo Toviggino, dos nombres centrales en la estructura de mando de la entidad y actores recurrentes en el enfrentamiento con la Casa Rosada.
Con la renuncia consumada, el esquema oficial de control queda, al menos por ahora, reducido a Papacena. El Ministerio de Justicia deberá definir si sostiene el mismo criterio y nombra a otro abogado para completar la dupla prevista en la resolución original o si reconfigura una supervisión que, desde su lanzamiento, quedó envuelta en ruido político.
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