La construcción de una segunda planta de producción de fertilizantes de urea granulada de más de un millón de toneladas anuales, que se realizará con una inversión de U$S 1.500 millones en el Polo Petroquímico Bahía Blanca, ratifica una vez más que de Vaca Muerta surge el impulso fundamental para “reindustrializar” la economía argentina.

Se trata de un nuevo tipo de industrialización vinculada al uso intensivo de los recursos naturales y abierta al mundo, capaz de competir internacionalmente.

En suma, es una experiencia totalmente ajena a la fallida industrialización basada en la sustitución de importaciones, con destino exclusivo al mercado interno y que requiere por necesidad altas barreras proteccionistas.

La estructura económica de la Argentina actual muestra un sistema industrial claramente fragmentado, en que un tercio se ha reestructurado internamente con el uso intensivo de las altas tecnologías, y siguiendo el camino de la producción agroalimentaria, ha buscado incesantemente adquirir niveles cada vez más elevados de productividad.

Este sector busca ahora competir en el exterior, y descubre a veces sorpresivamente que es capaz de hacerlo.

Otro tercio, constituido usualmente por pequeñas y medianas compañías, tiene clara conciencia que la etapa de sustitución de importaciones al amparo de un telón de amplio proteccionismo corresponde al pasado; y entonces ha iniciado un camino de dolorosa reconversión dificultada por la alta presión tributaria y la carencia de financiamiento.

El tercer tercio es claramente insustentable y es incapaz de desempeñarse sin las barreras proteccionistas del Estado; por eso el camino de la reconversión se le torna cada vez más difícil y tiende a salir del mercado.

En cambio, el arco de la “nueva industrialización” de la Argentina que va de Neuquén a Bahía Blanca, con epicentro en el Polo Petroquímico de esta ciudad, que además está dotada de una de las mejores universidades que tiene el país que es la Universidad Nacional del Sur, es capaz de formar mano de obra altamente calificada y en gran escala, y es la simiente de un “cluster” global.

Este es el paso, en síntesis, de la “vaca muerta a la vaca viva”, en la terminología de Fernando Vilella y Héctor Huergo; sólo que esta vez, como corresponde a toda economía agraria avanzada y de carácter circular como es la argentina, se ha pasado ya de la “vaca viva a la vaca muerta”; por eso se ha abierto en Centenario, Neuquén, una planta elaboradora de alimentos de la categoría “catering” para abastecer a las compañías petroleras y las firmas dedicadas a la construcción de la infraestructura que requiere imperiosamente el mayor yacimiento de “shale oil” del mundo del momento actual, que es Vaca Muerta; y esto abarca a las provincias de Neuquén, Rio Negro y Chubut.

Esta empresa circular que opera en Centenario prepara ya más de 6.000 viandas por día; y espera duplicarlas hasta llegar a 12.000 viandas diarias en el próximo año.

Todo esto se realiza sobre la premisa de que ya son más de 3.000 las pequeñas y medianas empresas de servicios – todas ellas de capital nacional – que proveen a las grandes transnacionales petroleras y gasíferas que están desarrollando la Cuenca Neuquina.

El otro componente de esta formidable ecuación productiva que está en marcha es la demanda brasileña de fertilizantes, que es la mayor del mundo.

Brasil debe importar todos los años más de 92% de su demanda de urea granulada, sobre todo de Medio Oriente; y esto torna al agro brasileño extremadamente vulnerable a las crisis desatadas en lo que hace a los fertilizantes por la guerra de EE.UU e Israel contra Irán, y el bloqueo del Estrecho de Ormuz por la República Islámica.

Brasil tiene ahora la posibilidad de resolver esta extrema debilidad volcándose a la producción de fertilizantes / urea granulada del Polo Petroquímico Bahía Blanca.

Acá se unen el gas de Vaca Muerta, la demanda de fertilizantes de la producción agroalimentaria argentina, y las exigencias del agro brasileño. Este es un punto central del proceso de “reindustrialización” de la economía nacional.