Daniel Lagostena fue condenado a 22 años de prisión por el crimen de su pareja, Érica Soriano, que en 2010 tenía 30 años y esperaba un hijo suyo. Después de ocho años en la cárcel, la justicia de Lomas de Zamora le concedió una reducción de un año y tres meses en la pena bajo la figura del beneficio por “estímulo educativo”, una medida que la familia de la víctima ya apeló.

La decisión fue dictada por el juez de Ejecución Juan Ignacio Sorrentino, quien tomó en consideración una serie de talleres y cursos universitarios que el femicida acreditó mientras pasa sus días en la Unidad Penitenciaria de Olmos.

La novedad, que generó malestar entre los familiares de Soriano, derivó en una apelación a la resolución del magistrado en la que cuestionaron el criterio que utilizó para beneficiar al declarado culpable.

Lagostena viene pidiendo este tipo de beneficios hace rato y siempre se lo denegaron, pero ahora están haciendo una interpretación poco feliz de la ley. El estímulo educativo está solo para aquel que se resocializa, que se arrepiente o dice la verdad, y este no es el caso”, dijo a TN el abogado querellante Marcelo Mazzeo.

De acuerdo con la información que consigna en el expediente, el responsable de la muerte de Érica aprobó la Tecnicatura Superior en Industria Textil e Indumentaria, materias del Profesorado y la Licenciatura en Sociología en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), además de una serie de talleres de cocina, panadería, electricidad, programación y braille.

Érica Soriano tenía 30 años cuando fue vista por última vez.

En tanto, la querella sostiene que ese recorrido académico es insuficiente y no justifica el beneficio, en particular, porque sigue sin dar respuestas al principal interrogante del caso: el destino de los restos de la mujer.

Lagostena hizo todo lo posible por salir impune de este homicidio y todavía sigue ocultando dónde está su cuerpo. Es un psicópata que siempre intentó burlar a la Justicia”, agregó el letrado.

Ahora, la decisión está en manos de la Sala III de la Cámara en lo Penal del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, que en los próximos días deberá resolver si revoca o ratifica la decisión del juez Sorrentino.

La sentencia que condenó a Lagostena vence el 1 de octubre de 2037, es decir, que tendrá que permanecer en prisión al menos 11 años más en caso de no salir beneficiado. En cambio, si se aplica la disminución por el estímulo educativo, recibirá la libertad asistida el 1 de septiembre de 2028, más de un año antes de la fecha prevista originalmente, que era el 1 de diciembre de 2029.

Daniel Lagostena fue condenado a 22 años de prisión. Foto Fernando de la Orden

El crimen de Érica y la condena

El Tribunal Oral en lo Criminal N.° 9 de Lomas de Zamora condenó a Lagostena a 22 años de prisión el 11 de julio de 2018, ocho años después desde la última vez que Érica Soriano fue vista con vida.

En la investigación se acreditó que el 20 de agosto de 2010, el condenado y Érica (30), entonces embarazada de dos meses y medio, llegaron a las 20.30 al domicilio que compartían en la calle Coronel Santiago 1433, en Lanús, tras visitar a un obstetra del Sanatorio Mater Dei, de Palermo. Ese día se perdio el rastro de la víctima.

Tras la desaparición de la mujer, los peritos que buscaron rastros en la casa de la pareja encontraron la chimenea caliente y restos de poliéster que se correspondían con una prenda de ropa interior de Érica. Por eso se se presume que el presunto homicida quemó allí la vestimenta que la chica llevaba puesta.

Si bien el cuerpo nunca apareció, la Justicia concluyó que Soriano fue asesinada y que el homicida habría quemado sus restos.

Durante el juicio, luego de la declaración de más de 40 testigos, los jueces Victoria Ballvé, Darío Bellucci y Juan Manuel Ria lo encontraron a Lagostena culpable de “homicidio en concurso ideal con aborto en contexto de violencia de género”. En aquel momento no existía la figura de femicidio en el Código Penal.

BPO