Durante cuatro meses, un pastelero catalán estuvo día y noche trabajando, de lunes a domingo, para entregar uno de los pasteles más grandes jamás vistos. Los datos dejan a cualquiera boquiabierto: 3,5 metros de altura, 1,8 metros de anchura, pesa 500 kilogramos y tenía más de 30.000 pétalos. De hecho, más que un pastel comestible, parece una escultura neoclásica de museo. Para rematarlo, esta creación fue pensada exclusivamente para la Ópera Garnier de París.

El artista es Marc Suárez y es un pastelero de Esparreguera que hizo la entrega de esta obra de arte con éxito meses atrás. En una entrevista en El món a RAC1 confesó que firmó un contrato de confidencialidad al aceptar el encargo y no pudo explicarlo todo, pero sí ha dado algunos detalles de quién pudo ser el cliente y de cómo fue el proceso de creación.

Marc Suárez hace pasteles de lujo y, aunque no ha podido dar nombres, sí ha reconocido que este encargo era para la “boda de unos miembros de una familia real”. La petición del cliente era muy clara: “Quería un pastel que no pareciera un pastel, sino una especie de monumento que rindiera homenaje al evento”. Además, el objetivo era que fuera un pastel que únicamente tuviera “sentido” estando expuesto en la Ópera Garnier de París, en ningún otro lugar. “Por eso hay tantísimas referencias a la arquitectura y las esculturas que están presentes en la ópera”, ha subrayado.

El pastel de lujo de Marc Suárez, en la escalinata de la Ópera Garnier de París (Instagram @tonibreiss).

Casi seis meses de trabajo

La creación del pastel comienza con el proceso creativo y el diseño, que se alarga durante un mes y medio, y después hay cuatro meses más dedicados a llevarlo del papel a la realidad. Suárez trabajaba doce horas diarias de lunes a viernes. En total, unas 1.800 horas de trabajo dedicadas a este producto. Es evidente que no lo ha podido hacer solo y han trabajado en ello una veintena de personas: “Se han puesto familiares, amigos y conocidos. Normalmente, trabajo solo, pero esta vez el encargo era tan grande que ni con los amigos pasteleros que tenía era suficiente mano de obra. He tenido que llamar a madres y padres de amigos y amigas que se han puesto manos a la obra para ayudarme a hacer los 33.000 pétalos, a pintarlos, a montarlos con ramas y flores”, recordó el pastelero.

Marc Suárez tardó unos cuatro meses en hacer el pastel de 500 kilogramos (Instagram).

El resultado fue impresionante: un pastel de bodas de más de tres metros y 500 kilos que parecía una auténtica obra de arte. Después de meses de trabajo, uno de los momentos más complicados fue el transporte, y tuvieron que “alquilar un camión especial y transportistas vigilantes de noche para que no le pasara nada”. Una vez el pastel llegó a la Ópera Garnier de París, se colocó en medio de la escalinata principal y el pastelero explica la reacción de la novia cuando lo vio: “Al verlo de lejos ya se puso a llorar de la emoción”.

Aunque Marc Suárez no ha podido dar detalles de quiénes eran los novios, en una publicación de Instagram compartida por el wedding planner hay una revelación: fue la boda de una familia saudí. Una boda de lujo en un lugar exclusivo y elegante de la capital francesa, con una decoración exquisita y a base de flores blancas, una larga mesa de invitados… y un pastel de media tonelada. La gran pregunta es: ¿cuánto correspondía a cada invitado?. El maestro pastelero confesó que "solo un 0,1 %” es pastel, mientras que todo el resto está hecho con pasta de azúcar y chocolate blanco".

La Vanguardia.

GML