Con curaduría del sanjuanino Carlos Gutiérrez, hasta el 12 de agosto se puede visitar una muestra que integra producciones destacadas de la última camada de artistas visuales argentinos elegidos por la Fundación Hito Cultural. Los trabajos fueron desarrollados entre 2025 y 2026, en los talleres que brindó el programa para estimular la práctica artística en un contexto desafiante, además del cruce fluido y espontáneo entre los artistas participantes gracias a la convivencia de sus talleres y la frecuencia diaria con la cual los habitan.

La fundación desarrolló por tercer año consecutivo este programa de acompañamiento, que da a artistas un espacio de trabajo por un año en su sede –un galpón industrial de más de mil metros cuadrados ubicado en Parque Patricios– acondicionada especialmente para la producción de arte contemporáneo a gran escala.

Por tercer año consecutivo, Hito Cultural desarrolla su programa de artistas.

Además, Hito brinda apoyo institucional para impulsar trayectorias. El proceso de selección es con convocatoria abierta y un jurado, que en la primera edición en 2024 estuvo conformado por Laura Buccellato, Florencia Battiti, Gachi Prieto, Rodrigo Alonso, Fabiana Barreda y Pablo Caligaris.

Para la edición 2025/26 los seleccionados fueron Bernabé Arévalo, Camilo Guinot, Carolina Favre, Carrie Bencardino, Celina Eceiza, Cervio Martini, Julián Terán, Maruki Nowacki, Nacha Canvas, Ramiro Quesada Pons y Yuyo Gardiol; y participaron también durante la etapa de verano Felicitas Castaño, Ignacio Cassas y Rodolfo Marqués, que produjeron obras, exposiciones y distintas acciones.

Vista de la exposición de Hito Cultural.

Allí creó Bencardino las pinturas para su exposición individual en el Malba, del modo que Guinot con las megaestructuras exhibidas en Dakar en el marco de Bienalsur o las instalaciones de Terán, que devinieron en su exposición en Innova, Uruguay.

Además de la muestra, que exhibe una obra final de cada artista, alrededor están abiertos a visitas también sus espacios de taller, que exponen esa magia de lo íntimo y el proceso. Una de las seleccionadas fue la diseñadora industrial Felicitas Castaños, que muestra en su taller un ensayo visual sobre los peinetones como objetos de tocador que, aún pequeños, cobijaban un gran poder para las mujeres, asociado a la coquetería, durante la Revolución de Mayo. Aquí la artista los vuelve escultura gigante, que cuelga de las paredes y cobra personalidad cuando sus puntas empiezan a parecerse a unos dientes filosos que nos sonríen sombríos, con algo raver, sospechoso, feroz y punk.

Detalle de la instalación de Rodolfo Marqués en Hito Cultural.

En el taller del artista visual y músico Julián Terán hay discos grabados, maderas inscritas con una reescritura del himno nacional envuelta en un piso gigante, para observar con atención. En su obra, el dibujo, la escritura y el grabado se vuelven instalación y entran en vínculo con la poética folclórica. Hay un árbol de palabras diluidas con carbonilla en la enredadera de direcciones de sus troncos y hojas, y montañas de arena con hasta sus sombras oscuras esculpidas.

En el espacio de Camilo Guinot, instalaciones grandes hechas de ramas recolectadas, esculturas que se pliegan y dibujos que brotan de manuscritos. Otros cinéticos, perfectos y tridimensionales, hechos con fósforos.

Hito Cultural

Otro de los invitados a participar en el período de verano fue el pintor tucumano Ignacio Cassas. Protagonizan sus escenas ficciones que esbozan ideas sobre lo digital y lo humano. La lógica de la interfaz, del algoritmo, donde muchas imágenes conviven de manera no lineal, es trasladada a los lienzos como pregunta pero a la vez como hecho. “La justificación de ese rejunte nunca es muy clara, pero funciona”, dice, mientras recibe a la prensa en su taller y presenta los trabajos. Su trazo avanza veloz, casi eléctrico, sobre maderas secas y rígidas; tiene la potencia de la fluidez en la materia diluida que no deja rastro pesado, sino uno bien plano pero no por eso menos expresivo. Dice que lo inspiran Rembrandt, los pintores del Prado que vio a través de Internet y las fisonomías de Egon Schiele, por la perspectiva muy personal de lo humano a la cual llegó el legendario artista austríaco.

Prima la pintura también en el taller de Carrie Bencardino, con escenas eróticas que ella misma dirigió y produjo, retratando a sus amigas y amigos, aquí materializados en una pincelada audaz que baila y combina trapos y aguarrás, y que enmarca a estos personajes vestidos de lencería en una perspectiva visual distorsionada. El color de estas escenas es el de la nocturnidad, la fiesta, el under y sus expresiones fuera de norma; hay alusión al disfrute en los postres suculentos que rebalsan de fruta y crema sobre el mobiliario antiguo del que parece un antro. Hay una intimidad trasladada a la tela. “Quiero transmitir esa sensación que me queda en el cuerpo después de esas vivencias, hay un procedimiento performático cuando las hago, de bailar mientras pinto sola”, cuenta.

Los 13 artistas elegidos para desarrollar su trabajo en los talleres de Hito entre 2026 y 2027 son Florencia Levy, Julián Medina, Lulo Demarco, Renata Molinari, Sofía Torres, Carlos Bugnon, Lucila García de Onrubia, Franco Palioff, Eva Moro Cafiero, Verónica Meloni, Juan Odriozola, Emilia Álvarez y Vico Bueno.

Hito Cultural

La elección estuvo a cargo del director de la fundación Pablo Caligaris, el presidente de la misma, Alejandro Gawianski, y el curador invitado Carlos Gutiérrez; quien primero fue uno de los artistas seleccionados para la edición 2024 y aquel estímulo le sirvió para mudarse a vivir a Buenos Aires desde su San Juan natal. El foco en esta última elección, cuenta, se puso en integrar diversidad de perspectivas, carreras y materialidades a la hora de crear.