La ciudad de Mánchester, en Inglaterra, alberga a una gata que desafía las estadísticas de la biología animal y podría aparecer pronto en las páginas del Guinness World Records.

Millie, una felina tricolor de 31 años —lo que equivale a aproximadamente 146 años humanos—, lleva una rutina de cuidados muy estrictos que su tutor cree que es el secreto detrás de semejante resistencia. Actualmente, el animal espera los trámites de documentación necesarios para intentar destronar a la actual poseedora del título oficial de gata viva más vieja del planeta.

Un menú de alta gastronomía

La longevidad de Millie no es producto del azar e incluye cuidados que llaman la atención por su especificidad. Su dieta consiste básicamente en camarones frescos, salmón y pollo, acompañados exclusivamente por agua mineral.

Su dieta consiste básicamente en camarones frescos, salmón y pollo. Foto: SWNS

Según el portal EXTRA, la elección de agua embotellada de una marca específica comenzó hace una década por problemas crónicos en el suministro local. "Ya hace diez años que le doy agua mineral. Después de que el agua de la canilla saliera sucia por unas obras, decidí seguir ofreciéndole Buxton", explicó su tutor, Leslie Greenhough.

Además de la alimentación refinada, el bienestar térmico se trata como una prioridad en la casa. En los días de calor intenso, Millie cuenta con dos ventiladores encendidos y recibe cubos de hielo en su bebedero.

El tutor, un hombre de 71 años, destaca que la personalidad tímida de la gata y su costumbre de no salir de la casa —desarrollada después de sufrir ataques de otros gatos del vecindario— también contribuyeron a mantenerla protegida de enfermedades y accidentes externos a lo largo de las décadas.

Lazos afectivos e historia

La historia de la felina comenzó en 1995, cuando fue adoptada siendo apenas una cachorra por Paula, la fallecida esposa de Leslie Greenhough. La principal prueba de la edad de Millie es una fotografía fechada ese mismo año, cuando tenía apenas tres meses de vida. Uno de los momentos más difíciles en la historia del animal fue la pérdida de su antigua tutora, en 2020.

La historia de la felina comenzó en 1995, cuando fue adoptada siendo apenas una cachorra por Paula, la fallecida esposa de Leslie Greenhough. Foto: SWNS

"Creo que Millie sabía que mi esposa no estaba bien", recordó el tutor en un relato al tabloide británico The Sun, y mencionó que la gata llegó a perder el apetito en esa época de duelo.

El camino hacia el récord

La búsqueda del reconocimiento oficial en el Libro Guinness de los Récords tropieza con cuestiones burocráticas. Aunque cuenta con el registro fotográfico de mediados de los años 90, Leslie Greenhough admitió que todavía le faltan documentos formales para validar el título mundial.

"Estoy muy orgulloso de que haya llegado a los 31 años. Es una verdadera guerrera", afirmó al tabloide.

Si su edad se comprueba, Millie superaría a Flossie, una gata británica de 30 años que actualmente posee el récord de felina viva más vieja. Sin embargo, aún estaría lejos de la marca histórica de Creme Puff, una gata estadounidense que vivió unos impresionantes 38 años y que sigue siendo la felina más longeva jamás registrada por la organización de los récords.