Durante cientos de años, una raza de perros acompañó fielmente a los campesinos españoles ayudándolos a controlar el ganado y a proteger a sus hogares.

El dogo español es una raza canina en vías de recuperación conocida por su poderosa apariencia, su temperamento equilibrado y a sus cualidades para el trabajo.

Debido a la desaparición de su uso tradicional en zonas rurales y a la cruza con otras razas de perros, el dogo español estuvo al borde de la desaparición a finales del siglo XX.

Los dogos españoles habitaron durante cientos de años en España

Hace aproximadamente 1600 años, los Alanos (un pueblo nómade de origen iranio con un estilo de vida guerrero) llegaron, junto a sus perros de presa, a la península Ibérica.

El dogo español surgió tras cientos de años de cruza. Foto: The Originals Kennel CC BY-SA 4.0

Estos perros comenzaron a cruzarse con los poderosos canes que ya estaban presentes en la península, algunos de ellos habían sido introducidos al territorio por los fenicios y los romanos.

Aunque no hay una fecha exacta que establezca el surgimiento de la especie, se cree que, a través de los siglos, este proceso de mestizaje y de selección dio origen al actual dogo español.

La etimología de la palabra dogo viene del inglés antiguo "dogge". En el español, ese término se utilizó para los perros de gran tamaño que eran empleados en tareas de guarda, de defensa y de manejo del ganado bovino.

Debido a sus excelentes cualidades para la defensa y la guarda, el dogo español fue utilizado como perro de guerra, siendo estos muy apreciados por los militares.

De hecho, la Real Sociedad Canina de España dice que el dogo español fue llevado por los colonizadores a América para controlar a los pueblos indígenas.

Algunas ilustraciones muestran al dogo español junto a niños. Foto: D.público/Wikimedia

Es una raza ideal para el manejo del ganado bovino

Los dogos españoles machos tienen una altura cruz promedio de 63 a 68 centímetros y pesan alrededor de 50 a 60 kilos. Por su parte, las hembras son más pequeñas y pueden pesar entre 42 a 52 kilos.

Esta raza de perros destaca por su cuerpo musculoso, fuerte y rústico que está dotado de una tremenda potencia. Tiene una espalda recta y compacta, y los machos presentan un cráneo mucho más desarrollado que el de las hembras.

A pesar de su temible apariencia, son perros de carácter dulce. Si reciben un buen adiestramiento desde que son cachorros, son relativamente sencillos de manejar y educar.

A lo largo de los años, el dogo español se desarrolló como un perro de guarda ideal para el manejo y control de ganado bovino.

El dogo español tiene una imponente apariencia. Foto: Rincón CC BY-SA 4.0

Sin embargo, esta raza se puede adaptar a múltiples tareas y realizarlas durante horas como un trabajador incansable.

El dogo español puede convivir con niños siempre y cuando reciba un buen adiestramiento.

Es un animal protector y afectuoso con su familia, aunque por su gran tamaño y fuerza, se recomienda que la interacción con niños pequeños esté siempre supervisada por un adulto.

El proceso de recuperación de la raza

Aunque durante cientos de años habitaron y convivieron junto a los humanos en los campos españoles, la raza tuvo un declive en su población que casi la lleva a su extinción en el siglo pasado.

El Club Nacional del Dogo Español intenta mantener a la raza. Foto: The Originals Kennel CC BY-SA 4.0

Los cambios introducidos en la ganadería durante el siglo XX tuvieron como consecuencia que el dogo español dejara de ser utilizado en muchas actividades rurales tradicionales, reduciendo su función como perro de manejo y protección del ganado.

Esta pérdida de utilidad provocó que la raza dejara de criarse siguiendo un tipo definido y comenzó a cruzarse con otras razas.

A esto se le sumó la falta de reconocimiento oficial por parte de una organización canina que definiera los estándares de la raza.

Sin embargo, a comienzos del siglo XXI, un grupo de criadores y aficionados al dogo español comenzaron a localizar a algunos ejemplares que conservaban las características principales de la raza.

En marzo de 2014, este mismo grupo fundo el Club Nacional del Dogo Español (C.N.D.E.), el cual toma el registro de ejemplares e impulsa la definición de un estándar para la raza.

A pesar de que la Real Sociedad Canina de España estableció un estándar para el dogo español, la raza todavía no ha sido reconocida oficialmente a nivel internacional por la Fédération Cynologique Internationale (FCI).