Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) emitieron un informe epidemiológico tras confirmar la presencia de Candida auris en al menos 27 estados de Estados Unidos. Hasta la última actualización oficial, las autoridades sanitarias contabilizaron 3.437 casos de este patógeno invasivo en lo que va del año. Si bien la tasa global de incremento muestra un ritmo ligeramente más lento en comparación con períodos anteriores, la prevalencia del hongo en instalaciones sanitarias mantiene en alerta a la comunidad médica.

¿Qué es la Candida auris y por qué resulta tan difícil de tratar?

Identificada formalmente como especie en 2009, la Candida auris es un tipo de levadura capaz de ingresar al torrente sanguíneo y desencadenar infecciones sistémicas graves. Su principal peligrosidad radica en su elevada resistencia a las terapias farmacológicas estándar. Análisis realizados por los CDC revelan que más del 95% de las muestras recolectadas son resistentes al fluconazol -el tratamiento antimicótico de primera línea-, mientras que un porcentaje significativo presenta inmunidad ante la anfotericina B y las equinocandinas.

🎨Science Visuals | #CandidaAuris: The Drug-Resistant #Fungus Raising Global Health Concerns
A growing number of Candida auris (#Cauris) cases have been reported across the U.S., highlighting the challenges posed by an emerging #fungal pathogen with multidrug resistance.

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— MedChemExpress (@MedChemExpress) August 6, 2026

Diversos estudios ubican la tasa de mortalidad de esta infección entre el 30% y el 60%. No obstante, los especialistas aclaran que la mayoría de los contagiados padece patologías previas de gravedad, por lo que resulta complejo determinar en qué medida el hongo contribuyó de forma directa al deceso.

Estados más afectados y vías de transmisión en centros sanitarios

Según los registros del CDC, California encabeza la cifra de contagios con 873 casos clínicos, seguida por Texas con más de 700 e Illinois y Tennessee con elevados índices de concentración. La transmisión ocurre principalmente dentro de hospitales y residencias de ancianos a través del contacto físico directo con pacientes infectados o colonizados (personas que portan el hongo en la piel sin manifestar síntomas).

El hongo se caracteriza por su notable capacidad de persistencia, pudiendo sobrevivir durante semanas en superficies inanimadas, barandillas de camas, picaportes y equipamiento médico como tubos de respiración, catéteres o vías intravenosas.

Factores de riesgo y medidas de prevención

Los infectólogos enfatizan que la población general saludable que realiza actividades cotidianas en la comunidad no corre un peligro significativo. Los grupos de alta vulnerabilidad están constituidos por personas de 45 años en adelante que permanecen en cuidados intensivos prolongados, individuos con cáncer de sangre, diabetes no controlada o sistemas inmunitarios deprimidos.

Dado que la Candida auris puede resistir a ciertos desinfectantes comunes, los protocolos hospitalarios exigen el aislamiento estricto de los pacientes afectados, el uso obligatorio de guantes y batas por parte del personal de salud, y la desinfección profunda y repetida del mobiliario con agentes químicos de grado clínico. Para los visitantes, la higiene rigurosa de manos con agua y jabón o soluciones alcohólicas continúa siendo la barrera de protección más efectiva.