El presidente Donald Trump -que transita su segundo mandato- deberá abandonar legalmente la Casa Blanca cuando termine su gobierno, ya que la Constitución de Estados Unidos le impide ir por un tercer intento. Si bien ha coqueteado muchas veces con permanecer igualmente en el poder, a los 80 años Trump parece ahora dar algunas señales de quién sería para él su mejor sucesor, el postulante a la presidencia por el Partido Republicano en 2028 y posible conductor del movimiento ultratrumpista MAGA.
La competencia siempre estuvo entre dos hombres: su vice JD Vance y el secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional Marco Rubio. Pero, según reveló The Washington Post este jueves, Trump dijo recientemente en privado a un grupo de donantes que quiere ver a su vicepresidente ganar las próximas elecciones presidenciales, una señal de que está abierto a apoyar públicamente a Vance, aunque algunos asesores advierten que Trump aún no ha decidido firmemente un sucesor.
"Al final del día, tenemos que elegir a JD", dijo Trump durante una reunión en el Salón Oval con donantes hace dos semanas, según relató el Post, que reconstruyó ese encuentro.
El comentario de Trump a los donantes contrasta con la retórica del presidente durante el último año, que fomentó públicamente una competencia entre Vance y Rubio por su sucesión. Incluso ha dicho abiertamente que ambos serían una buena fórmula y ha rechazado varias veces especificar quién de los dos debería encabezarla.
JD Vance, el vicepresidente que podría convertirse en sucesor de Donald Trump en la Casa Blanca. Foto: AP
Dudas y especulaciones
Un asesor del presidente con acceso directo al comentario de Trump a los donantes dijo al Post que el presidente ha resuelto en privado que Vance será el heredero del Partido Republicano, pero que es "demasiado pronto" para determinar cuándo el vicepresidente anunciaría su candidatura o cuándo Trump lo respaldará públicamente.
Sin embargo, otros seis asesores y aliados trumpistas consultados por el diario advirtieron que no están convencidos de que el presidente se haya decidido por Vance, señalando que Trump suele decir cosas diferentes a distintas personas y aún podría cambiar de opinión sobre un respaldo para 2028. Los asesores de Trump coinciden ampliamente en que el presidente retrasará su bendición para evitar parecer un “pato rengo”, como se llama a un jefe de Estado que pierde poder al final de su mandato.
"Cualquiera que asuma que es seguro se está adelantando demasiado o simplemente no conoce bien al presidente", dijo un funcionario.
Ni Vance ni Rubio han confirmado que quieren postularse. Desde el entorno del vicepresidente señalaron meses atrás que tomaría una decisión tras el nacimiento de su cuarto hijo, que ya llegó el 19 de julio. Pero todavía no hubo señales.
“A Trump le gusta crear espectáculo y drama, por lo que una coronación pública de Vance como su sucesor deseado le brinda otra forma de desviar la atención del actual estancamiento de la economía estadounidense y la persistencia del conflicto con Irán”, dijo a Clarín Robert Harding, profesor de Ciencias Políticas de Valdosta State University.
Marco Rubio, el influyente jefe de la diplomacia del gobierno de Donald Trump. Foto: REUTERS
Al estilo de un reality show
El resultado de las legislativas de noviembre puede acelerar las cosas. Un mal desempeño de los republicanos podría encender a la oposición y Vance o Rubio podrían ser vulnerables a ataques internos desde el mismo oficialismo.
Trump parece disfrutar de esta competencia tipo reality show y anima el debate. Incluso él mismo no se descarta, luciendo gorritas con la leyenda “Trump 2028” y compartiendo ese mensaje en sus redes sociales, aunque quienes lo rodean dicen que solo lo hace para provocar y divertirse.
Rubio es percibido como un candidato más alineado al establishment republicano, mientras que Vance está más identificado con el movimiento MAGA.
De 42 años, el vicepresidente nació en Middletown, Ohio, y creció en una familia de escasos recursos marcada por la vulnerabilidad y la adicción de su madre, una historia que relató en su exitoso libro Hillbilly Elegy (2016). Fue Marine durante la guerra de Irak y luego se recibió de abogado en la Universidad de Yale, aunque hizo una pequeña fortuna como inversor en Silicon Valley antes de ingresar a la política. Fue elegido senador por Ohio en 2022 y, dos años más tarde, Trump lo eligió como compañero de fórmula a pesar de que en el pasado lo había criticado.
Vance combina un fuerte nacionalismo económico con una visión muy conservadora en temas sociales. Defiende políticas comerciales proteccionistas, mayores restricciones a la inmigración y una visión de "Estados Unidos primero", que propugna que el país debe concentrarse en sus problemas y no en los conflictos externos. A pesar de que en un inicio fue reticente a la ofensiva de Washington sobre Irán, luego negoció un acuerdo de alto el fuego e impresionó a Trump con su gestión.
El profesor Harding señala que "Vance representa un candidato más fiel al movimiento "MAGA" que continuaría con los cambios impuestos al sistema político estadounidense durante el segundo mandato de Trump", dijo.
Rubio, en cambio, ha desempeñado múltiples cargos clave en la administración, que paradójicamente lo complicarían para una campaña política. Legal y logísticamente, un secretario de Estado o un asesor de seguridad nacional (cargo de alto perfil que también ejerce Rubio) no podría presentarse a la presidencia mientras esté en el cargo. Es un “halcón” en política exterior, sobre todo contra los regímenes de Cuba y China.
"Si bien Rubio es conservador, sus posturas son generalmente más republicanas tradicionales y, con la excepción del intervencionismo estadounidense y la proyección de poder en América Latina, tiende a ser menos explícito y más analítico que Vance”, dijo Harding.
Aubrey Jewett, profesor de Ciencias Políticas de la University of Central Florida, enumeró a Clarín las posibles ventajas de Vance como candidato:
--“Alineación con MAGA”, porque se le considera el verdadero heredero ideológico del movimiento.
--“Efecto del oficialismo”, porque al ser vicepresidente, le proporciona una gran visibilidad ejecutiva.
-- “Atractivo en el Cinturón Industrial”, porque conecta fuertemente con los votantes de clase trabajadora en estados clave del Medio Oeste, lo que podría ser fundamental para ganar una elección reñida en 2028.
--“Recaudación de Fondos”, porque estableció contactos con muchos donantes republicanos adinerados y tiene la capacidad de recaudar grandes sumas de dinero para su campaña y el partido.
Para el experto, las ventajas de Rubio serían:
--“Experiencia en política exterior”, porque cuenta con una sólida credibilidad dentro del establishment y una amplia experiencia en el tema desde el Gobierno.
--“Múltiples funciones”, porque tiene varios cargos dentro del gobierno, lo que demuestra la creciente confianza de Trump en él.
-- “Atractivo para una coalición más amplia”, porque se considera un candidato más tradicional para las elecciones generales, capaz de atraer a votantes más allá de MAGA.
--“Fortaleza entre los hispanos”, porque debido a su origen cubano revitalizaría una parte vital y creciente del electorado nacional, que apoyó a Trump en 2024, pero que ahora parece estar alejándose de él.
En un momento donde la popularidad de Trump y del partido republicano está desgastada, sobre todo por la inflación y la guerra en Irán, Trump deberá elegir estratégicamente a su candidato. Hasta ahora, ni Vance ni Rubio han dicho nada y esperan la bendición de su jefe. A Trump le gustaría ver a los dos en la fórmula. Pero es posible que Rubio, de 55 años y con varias precandidaturas a la presidencia que no tuvieron éxito, no quiera ocupar un segundo plano.
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