Preparar un huevo duro es una de las tareas más sencillas de la cocina hogareña. Claro que, como casi todo, hay una serie de trucos que facilitan la tarea, sobre todo a la hora de terminar la cocción.

El procedimiento para tener un huevo duro para el desayuno, por ejemplo, es realmente simple. Hay poner en una olla los huevos que hagan falta. Luego llevar a hervor y esperar unos minutos.

El siguiente paso, por supuesto, consiste en sacarlos de la olla y esperar a que se enfríen para poder quitarles la cáscara. Llegado este momento, aunque parezca mentira, es posible que las cosas se compliquen un poco.

A veces, la cáscara está demasiado pegada a la clara y, al quitarla, nuestros dedos pueden dañarla. ¿Cómo evitarlo? Aquí está la solución.

¿Cómo utilizar el jugo de limón?

Los cocineros recomiendan poner un poco de jugo de limón en la olla, junto con los huevos. De esta manera, aseguran, la cáscara saldrá casi entera, en una pieza, sin necesidad de mayores esfuerzos.

Un poco de jugo de limón en el agua facilita la preparación de huevos duros al hervirse. Foto: Archivo.

El procedimiento para que no se pegue la cáscara de los huevos al cocinarlos es el siguiente:

• Coloca los huevos en una olla y cúbrelos completamente con agua fría.

• Agrega el jugo de medio limón por cada litro de agua.

• Lleva la olla al fuego hasta que el agua hierva.

• Cocina los huevos entre 10 y 12 minutos.

Saca los huevos de la olla y colócalos inmediatamente en un recipiente con agua fría o hielo para cortar la cocción.

Una vez fríos, procede a quitarles la cáscara.

Los huevos también son una compañia cotidiana tanto en ensaladas como en guisos. Foto: Shiba. Mooi. Jessica Lekerman.

Además del jugo de limón, existen otras opciones para eliminar la cáscara de manera más simple. Por ejemplo, echar una cucharada de bicarbonato o de sal en el agua.

También aseguran que da resultado sacar los huevos de la heladera unos minutos antes de cocinarlos; evitar hervir el agua demasiado fuerte y no llenar demasiado la olla.

El bicarbonato de sodio puede reemplazar al jugo de limón en la cocción. Foto: Univisión.

En todos los casos, ya sean huevos duros o fritos, deben estar bien cocidos porque, tanto en su cáscara como en el interior, pueden contener Salmonella, una bacteria que afecta la salud.

La Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos, explica que la Salmonella provoca diarrea, fiebre, calambres abdominales y vómitos. Los síntomas generalmente duran entre 4 y 7 días, y la mayoría de las personas mejoran sin tratamiento. Sin embargo, en algunas personas, la diarrea puede ser tan severa que necesitan ser hospitalizadas.

Los huevos revueltos no deben quedar líquidos en la cocción.

A la hora de prepararlos, la FDA recomienda:

  • Lavarse las manos, utensilios, equipos y superficies de trabajo con agua jabonosa caliente antes y después de que entren en contacto con huevos crudos.
  • Cocinar los huevos hasta que la yema y la clara estén firmes.
  • Los huevos revueltos no deben estar líquidos.
  • Los guisos de cualquier tipo y otros platos que contienen huevos deben ser cocinados hasta los 70° C.