Punta Querandí es una comunidad indígena pluriétnica integrada por familias qom, kolla, guaraní y criollas, que representa un espacio comunitario, sagrado y ancestral en los humedales de la cuenca del río Luján, habitado por poblaciones nativas durante siglos.
Sin embargo, desde la década del ’90, humedales del río Luján y del Delta del Paraná, que originalmente fueron habitados por los pueblos querandí, guaraní y chaná, fueron destruidos por megaemprendimientos inmobiliarios. Los restos arqueológicos indígenas de mil años de antigüedad, que según las creencias de los pueblos originarios deben descansar en suelos ancestrales, fueron institucionalizados por organizaciones estatales y académicas.
La comunidad denuncia que funcionarios bonaerenses y grupos académicos vinculados al negocio inmobiliario boicotean el derecho a la restitución, reconocido en la Ley 25.517. “Los espíritus de los ancestros guían nuestra lucha para que sus cuerpos dejen de ser prisioneros de los museos”, advirtió Santiago Chara, miembro del Consejo de Ancianos de Punta Querandí y cacique de la Comunidad Qom "Cacique Ramón Chara" de Benavídez.
La comunidad está en Dique Luján.
En 2021, Punta Querandí recuperó los restos de ocho antepasados que habían sido desterrados de Arroyo Garín y La Bellaca la década del ’90, y estaban bajo la custodia del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL).
Durante el proceso intervinieron el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), que ordenó la devolución; la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural (Buenos Aires) y el Consejo Provincial de Asuntos Indígenas (CPAI), que gestionaron la restitución a nivel provincial; la Defensoría del Pueblo de la Nación; y el Municipio de Tigre, que firmó con la comunidad un acuerdo de custodia temporal de los restos hasta el reentierro definitivo.
Al grito de “Agassaganup O Zobá” (“La luna los hará arrepentir” en idioma querandí), el domingo 26 de julio, en Punta Querandí, se conmemoraron los cinco años del primer reentierro con la inauguración de un cartel que indica “en este territorio sagrado un ancestro volvió a su tierra tras una década de lucha”.
Punta Querandí
Durante la jornada también se compartió un guiso en el fogón y una visita guiada por el predio que recorrió el Museo Autónomo de Gestión Indígena, la Maloka (casa comunal ancestral utilizada por los pueblos indígenas de la región amazónica), el vivero y la huerta.
Santiago Chara reflexionó sobre el impacto de la señalización: “Si bien para garantizar la paz del descanso de los restos el cartel informativo no señaliza el lugar exacto del reentierro, nos parece necesario que todo aquel que pise el territorio sepa desde la entrada que es un sitio sagrado y que ahí descansa uno de nuestros antepasados”.
Entre el Arroyo Garín y el Canal Villanueva, referentes de distintos pueblos nativos, docentes y estudiantes de los cursos de idiomas de la municipalidad de Tigre debatieron alrededor del fogón sobre el rol de la educación y la cultura como recursos indispensables para sostener la memoria y cosmovisión de los pueblos.
Punta Querandí
Se cuestionó a la “historia oficial” y se destacó la unidad de distintas comunidades como una política conjunta: “Tenemos que unirnos para equilibrarnos con la tierra y con nuestra historia, porque la historia que enseñan en Chile o acá, no contempla que somos los desaparecidos de antes”, explicó Lorenzo Loncon, werken (vocero) de la Comunidad Mapuche Paichil Antriao de Villa La Angostura, Neuquén.
Además, se recordó la lucha vigente por el retorno al sitio del arroyo Sarandí, de los 42 restos ancestrales que están en poder del Museo de La Plata y que, pese a muchos reclamos y trámites, todavía no fueron devueltos.
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