Zhan Qiao Lin, nacido en China, es cirujano plástico reconstructivo y ejerce en el Hospital La Paz de Madrid. Estuvo invitado en el popular podcast Un chino y medio y habló de su experiencia como médico en la capital española.

"Cuidado cuando un chino va al hospital", titularon el segmento los presentadores Jiajun Yin y Lin, para poner el tema sobre la mesa con el humor que los caracteriza.

"No se fían de los occidentales. Los chinos no van al hospital, primero por el idioma, que muchos no se terminan de comunicar o expresar bien, y segundo porque en China funciona un sistema de copago y aquí no", argumentó el joven cirujano.

Zhan Qioa, cirujano chino que vive en Madrid, durante su paso por el podcast. Foto: Captura IG @unchinoymedio

Aseguró que incluso cuando les da alguna recomendación médica se da cuenta de que muchos pacientes chinos no le hacen caso. "Se van al médico de China a que le digan que tomen una sopa de no sé qué, con frutos rojos y tal, que eso les va a bajar la tensión", comentó Zhan en el podcast.

Incluso confesó que en su propia familia lo han cuestionado por estudiar la medicina occidental y formarse como cirujano. Su primera experiencia profesional, según consta en su perfil de LinkedIn, fue en 2019 en el Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus, donde estuvo cinco años, hasta que en 2024 se asentó en Madrid.

"Lo que conlleva ir al médico para la mayoría de los chinos es tener la tienda cerrada"

"Lo que yo creo es que los chinos no van a los hospitales porque no quieren esperar mucho tiempo. Los hospitales en China están abarrotados, pero no esperan, van por faena, uno detrás de otro y tampoco tienen que esperar", agregó.

En base al modelo económico de la comunidad china, donde una porción muy significativa de la población trabaja como autónoma o en negocios familiares, parar o cerrar implica perder ingresos que sostienen la economía familiar.

Zhan Qioa Lin es cirujano, especialista en cirugía plástica reconstructiva y estética. Foto: Linkedin/Zhan Qiao Lin Wu

"Lo que conlleva ir al médico para la mayoría de los chinos es tener la tienda cerrada, y en ese aspecto no quieren ir, salvo que se encuentren muy pero muy mal", manifestó el médico chino.

Para demostrar que no se trata de casos aislados sino de muchos integrantes de la comunidad china, contó: "Hay una cosa que se dice en urgencias: 'Cuando viene un chino a urgencias, está jodido'".

"Tiene que estar jodido porque te ha cerrado el restaurante, el bar o el bazar por dos horas para venir aquí, entonces preocúpate", dijo en tono de humorada.

El estudio científico sobre la comunidad china en España

Según el Padrón Continuo del INE (Instituto Nacional de Estadística), la población de nacionalidad china en España rondaba unos 12.000 inscritos en 1998.

Para el 2000 esa cifra se situaba entre los 28.000 y 35.000 residentes registrados. El número nunca dejó de crecer. De acuerdo con la Estadística Continua de Población del INE, basada en datos de 2024 y 2025, el número de residentes permanentes nacidos en China se sitúa en torno a 210.000 personas.

Y si a ese grupo se le añaden los descendientes nacidos en España, que en muchos casos mantienen la nacionalidad china antes de su eventual nacionalización, el total supera holgadamente los 230.000 ciudadanos.

Teniendo en cuenta esa información demográfica, un estudio científico publicado en la revista Gaceta Sanitaria en 2019, elaborado por los investigadores Bárbara Badanta-Romero, Giancarlo Lucchetti y Sergio Barrientos-Trigo, analizó el acceso a los servicios de salud en población inmigrante china residente en Sevilla, España.

Tras encuestar a un grupo de inmigrantes chinos en Sevilla llegaron a la conclusión de que el 20% de los encuestados nunca había visitado a un médico desde su llegada a España.

Muchos manifestaron que no cerrarían su negocio por una dolencia menor y suelen acudir al sistema sanitario español solo a los servicios de urgencias, no en atención primaria ni en revisiones preventivas.

Tal como contó Zhan, la mayoría prefería acudir a la medicina tradicional china como primera opción ante cualquier dolencia. Y las principales barreras identificadas fueron las dificultades con el idioma, los largos tiempos de espera y la incompatibilidad con sus obligaciones laborales.