El 8 de agosto se celebra el Día del Orgasmo Femenino, una fecha que busca darle visibilidad al derecho de las mujeres al placer sexual. Conocé el origen de esta efeméride y por qué, dos décadas después, sigue impulsando el debate sobre la salud sexual femenina.

La versión más difundida sobre el origen de esta fecha tiene como protagonista a José Arimateia Dantas Lacerda, un concejal brasileño de Esperantina, una ciudad de poco menos de 40 mil habitantes. En 2006, el representante impulsó una ordenanza para promover el debate sobre el placer femenino y alentar a que sus parejas prestaran mayor atención a la satisfacción sexual de las mujeres. "Es una cuestión de salud pública", aseguró al diario Folha de São Paulo.

Según Dantas, una encuesta realizada por estudiantes de la Universidad Federal de Piauí había detectado que el 28% de las mujeres de la región tenía dificultades para expresar su derecho a sentir placer durante las relaciones sexuales.

La iniciativa fue aprobada por unanimidad por el cuerpo legislativo local, pero finalmente fue vetada por el entonces intendente José Ivaldo Franco. "No tengo prejuicios contra esto, pero el municipio tiene otras prioridades", argumentó en aquel entonces.

Sin embargo, Dantas siguió impulsando charlas y debates sobre sexualidad: "Este debate agita a los hombres. Las mujeres no se sienten capaces de hablar. Y esto lleva a la burla. Y no, las mujeres se lo toman en serio".

El abogado sostuvo que mientras las mujeres no pudieran expresar libremente su derecho al placer, "la gente no está completamente feliz". Y resumió: "No hay vida sin orgasmo. Es una fuente de felicidad a coste cero. Con el orgasmo, no hay traición en una relación. Hablar sobre el orgasmo es hablar de felicidad".

Lo que no está del todo claro es por qué el 8 de agosto terminó convirtiéndose en la fecha elegida para conmemorar el Día del Orgasmo Femenino en gran parte de Latinoamérica. De hecho, originalmente la propuesta apuntaba al 9 de mayo y, en países como Australia, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido, la efeméride se celebra el 31 de julio.

El Día del Orgasmo Femenino busca darle visibilidad al derecho de las mujeres al placer sexual. Foto ilustración Shutterstock.

Orgasmos implosivos y explosivos

Más allá del origen de la efeméride, el Día del Orgasmo Femenino también invita a revisar cuánto cambió la forma de entender el placer sexual. Si durante años el orgasmo se describía como una respuesta única y centrada en los genitales, hoy se sabe que existen distintas maneras de vivir esa experiencia. Una de las clasificaciones más recientes distingue entre orgasmos explosivos e implosivos.

De acuerdo con la psicóloga y sexóloga española Emma Ribas, "desde la neurofisiología, la diferencia radica en la gestión de la energía y la respuesta del sistema nervioso autónomo". En diálogo con Clarín, explicó que "no es que uno sea mejor que el otro, sino que representan formas distintas de vivir el placer".

El orgasmo explosivo es el más conocido y el que suele aparecer en la educación sexual tradicional. "Es una respuesta de tipo centrífugo", dijo Ribas. A nivel corporal, "se caracteriza por una acumulación de tensión muscular (miotonía) y vasocongestión que busca una liberación rápida y localizada, generalmente genital".

El orgasmo implosivo, en cambio, "es una respuesta de tipo centrípeto y expansivo", señala la especialista, quien lo define como el eje del mindfulsex. En este caso, "la excitación no se libera hacia afuera, sino que se integra y se distribuye". En términos corporales, "no hay una descarga, sino una onda de coherencia que recorre la médula espinal hasta el córtex".

¿Por qué el orgasmo explosivo es el más conocido? Para Ribas, la respuesta está en la cultura. "Vivimos en la cultura de la eficiencia y la inmediatez. Se nos ha enseñado una sexualidad lineal, falocéntrica y de consumo, donde el orgasmo es un producto final que se 'obtiene'".

Existen dos tipos de orgasmos: implosivos y explosivos. Foto ilustración Shutterstock.

5 posiciones que pueden favorecer el placer femenino

Si bien no existe una postura que funcione para todas las mujeres -ya que cada cuerpo responde distinto y el placer depende de múltiples factores-, las sexólogas Romina Barraza y Gabriela Quintana coinciden en que hay algunas que se destacan.

1. Mujer arriba (Andrómaca)

Es una de las más recomendadas porque permite que la mujer controle la velocidad, la profundidad y el ritmo de los movimientos.

En esta postura, la mujer tiene el control de los movimientos. Foto: Adobe Stock.

"El control de la cadera lo tiene la mujer", explica Quintana. Además, deja las manos libres para sumar estimulación manual o utilizar juguetes sexuales si así se desea.

Barraza agrega que también facilita el roce del clítoris con el pubis de la pareja y favorece una mayor conexión con las propias sensaciones.

2. Misionero modificado o técnica de alineación coital (CAT)

Ambas expertas coinciden en que esta variante del clásico misionero favorece a la mujer. En lugar de buscar una penetración profunda, la pareja realiza movimientos de balanceo.

"La clave está en el roce y en el contacto constante del clítoris", explica Quintana. Además, permite mantener el abrazo, el contacto visual y sincronizar la respiración.

3. De costado

Es una postura sencilla pero muy efectiva para quienes buscan encuentros más lentos y relajados.

Según Barraza, favorece la relajación muscular, reduce la tensión física y permite distintos tipos de estimulación externa, tanto de frente como en cucharita. También suele resultar cómoda en situaciones de cansancio, dolor o mayor sensibilidad.

4. Posición de loto (Yab-Yum)

Esta postura- tomada del tantra- prioriza mucho más la conexión entre la pareja que la intensidad de los movimientos.

El Yab Yum es una postura tomada del tantra. Foto: ilustración Shutterstock.

Consiste en que una persona permanezca sentada con las piernas cruzadas mientras la otra se sienta encima abrazándola con las piernas.

Según Quintana, los movimientos lentos y circulares favorecen la estimulación del clítoris y, además, "la sensación de seguridad, de estar cómoda, relajada y sostenida es muy importante para poder entregarse al placer".

5. Estimulación manual u oral sin penetración

No todas las experiencias placenteras requieren penetración. Barraza destaca que la estimulación manual u oral con contacto corporal amplio permite concentrarse en el clítoris, hacer pausas, variar el ritmo y quitar presión sobre la idea de que toda relación sexual debe seguir una secuencia determinada.

En la misma línea, recuerda que el autoconocimiento también forma parte del placer. "Explorar el propio cuerpo, conocer qué estímulos resultan agradables y poder comunicarlo durante un encuentro sexual favorece una vivencia más satisfactoria y con menos ansiedad", concluye.