Del 12 al 19 de agosto, la Ciudad de Buenos Aires volverá a convertirse en un espacio de encuentro para el cine comprometido con las problemáticas ambientales y los derechos humanos. En su octava edición, el Festival Internacional de Cine Ambiental (FINCA) reunirá 35 películas de 24 países que proponen una mirada sobre algunos de los desafíos más urgentes del presente: la defensa de la tierra, los pueblos originarios, el extractivismo, la biodiversidad y la justicia climática.

Organizado por el Instituto Multimedia de Derechos Humanos (IMD), el festival se desarrolla desde 2010 con una propuesta que combina competencia internacional, reflexión y formación. Este año las funciones tendrán lugar en cinco salas porteñas: Cine York, Alianza Francesa de Buenos Aires, CineArte Cacodelphia, Teatro Empire y Centro Cultural 25 de Mayo.

Bajo el lema "Sembremos Futuro", la edición 2026 pone el foco en la tierra entendida como territorio común. Frente a un contexto atravesado por conflictos ambientales y sociales, la programación busca abrir preguntas sobre el modo en que se habita el planeta y recuperar la posibilidad de imaginar futuros alternativos a partir del cine.

"Tierra que habla", en el Festival Internacional de Cine Ambiental.

La selección surgió de una convocatoria internacional e incluye 17 cortometrajes, nueve largometrajes internacionales y nueve documentales latinoamericanos. Las obras abordan las distintas formas de resistencia frente al avance sobre los territorios, tanto desde el documental clásico como desde propuestas híbridas, experimentales o que incorporan la animación como recurso narrativo.

La programación

La programación está organizada en nueve ejes temáticos: Agua, Biodiversidad, Extractivismos, Derechos Humanos, Finquita, Justicia Climática, Pueblos Originarios, Soberanía Alimentaria y un apartado especial dedicado a Tierra y Techo.

Entre las producciones argentinas sobresale La vida fracturada, de Cristian Cartier, Martín Longo, Pablo Piovano y Maximiliano Goldschmidt, que combina distintos registros para retratar las consecuencias de la fracturación hidráulica y la resistencia de comunidades indígenas en la Patagonia petrolera.

También integra la programación Tierra que habla, de Ana Fraile y Lucas Scavino, donde dialogan las cosmovisiones kankuama, mapuche y científica alrededor del extractivismo y la relación con el territorio. Completa ese recorrido el cortometraje Propiedad privada prohibido pasar, de Wojciech Ganczarek, que, a través de tres historias, refleja las dificultades para acceder a la tierra en la Patagonia.

"Toroboro: el nombre de las plantas".

La producción latinoamericana amplía esa mirada sobre los conflictos territoriales. Toroboro: el nombre de las plantas, de Manolo Sarmiento, vuelve sobre un estudio etnobotánico realizado veinticinco años atrás junto al pueblo waorani, hoy amenazado por las industrias petrolera y maderera.

Desde Brasil llega Pau d'Arco, de Ana Aranha, que acompaña durante siete años la búsqueda de justicia tras una masacre de trabajadores rurales sin tierra en la Amazonía. La programación también incluye Karuara, la gente del río, de Miguel Araoz Cartagena y Stephanie Boyd, que entrelaza documental y animación para contar la cosmovisión del pueblo kukama-kukamiria, y De la guerra fría a la guerra verde, de Anna Recalde Miranda, una investigación sobre la memoria de la dictadura paraguaya y el avance del extractivismo desde una perspectiva de derechos humanos.

El panorama internacional ofrece igualmente historias atravesadas por la defensa de los territorios. Yintah, de Jennifer Wickham, Brenda Michell y Michael Toledano, documenta más de una década de resistencia de la Nación Wet'suwet'en frente a proyectos extractivos en Canadá.

"Pau d'Arco".

Desde África llega El árbol de la autenticidad, del cineasta Sammy Baloji, una propuesta experimental sobre las huellas del colonialismo en uno de los principales centros de investigación agrícola del continente. How Deep Is Your Love, de Eleanor Mortimer, acompaña a un grupo de biólogos en una expedición al océano Pacífico mientras la minería submarina amenaza un ecosistema aún desconocido. En tanto, The Cost of Growth, de Thomas Maddens, conecta conflictos territoriales en Serbia, Italia y Sápmi con los debates globales sobre justicia climática, con la participación de Greta Thunberg.

La apertura del festival será el miércoles 12 de agosto, a las 18, en la Alianza Francesa de Buenos Aires, con la proyección de Não Haverá mais história sem nós (Nunca más una historia sin nosotros), documental de la brasileña Priscilla Brasil. La película propone una reflexión sobre la construcción histórica de la Amazonia como un territorio disponible para la explotación y cuestiona las narrativas que invisibilizan las voces de quienes la habitan.

Formación profesional

Además de las proyecciones, el FINCA incorpora este año una nueva instancia de formación profesional con Semillas Lab, un laboratorio audiovisual regional destinado a proyectos con impacto social. Durante una semana, 18 realizadores y productores de nueve proyectos de Argentina y otros países latinoamericanos participarán de un programa intensivo de capacitación.

Como parte de esa iniciativa, la artista visual española Enar de Dios Rodríguez ofrecerá la clase abierta y gratuita "Sabotear el futuro", el jueves 13 de agosto en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, donde compartirá su experiencia en la producción de obras que articulan video, fotografía e instalación desde una perspectiva política y ambiental.

El festival también reserva un espacio para el público infantil con Finquita, una función especial de cortometrajes para disfrutar en familia que tendrá lugar el sábado 15 de agosto en el Cine York. El programa reúne producciones de Argentina, Venezuela y España centradas en el cuidado del ambiente y se complementa con funciones destinadas a escuelas.

PC