Una pared plana de 6 por 4 metros con el vano de una puerta en el centro, sostiene en la altura del borde superior un enorme volumen negro de aluminio arrugado que pende sobre quien se atreva a atravesarla. Cruz del Sur se titula la obra de Eduardo Basualdo, que como proyecto se quedó con la segunda edición del Premio Pinamar Contemporáneo #2254, organizado en conjunto por la Fundación arteba y Pinamar S.A. Y permanecerá fija en la rotonda del Barrio Bosques –en la zona de Pinamar Norte– desde noviembre de 2026, creando un nuevo diálogo de su obra con el espacio público.

La convocatoria recibió 178 proyectos de artistas de todo el país. Se seleccionaron 5 finalistas, que recibieron 1000 dólares para profundizar el desarrollo técnico de sus propuestas. El equipo trabajó hasta adecuar el proyecto al espacio y en pensar en su viabilidad técnica, su mantenimiento y la seguridad para los habitantes. Basualdo, además, recibe honorarios por su trabajo y para la producción e instalación de la estructura a gran escala.

Eduardo Basualdo junto a Solana Molina Viamonte es la curadora del Premio Pinamar Contemporáneo #2254.

“Si bien mi obra tiene tamaños escultóricos y, en los últimos años, también forma parte de colecciones privadas donde ha sido instalada en espacios abiertos, esta tiene características especiales”, comenta Basualdo en diálogo con Ñ. Una de ellas es Nosotros / Nosotros, obra generada en el marco de Bienalsur 2017, compuesta por una doble reja metálica de 6 x 4 metros que llevan inscrita la palabra Nosotros entre sus barrotes. Al cerrar aquella bienal, se emplazó en el Parque Independencia de Rosario. Las dos piezas de hierro, que se sostienen mutuamente para no caer, constituyen la primera experiencia de un trabajo a la intemperie.

Cruz del Sur, emplazada en la rotonda, puede ser “usada”, dice Basualdo, pero con limitaciones. “Me interesa trabajar con espectadores involuntarios, que no buscan encontrar arte, y eso es un desafío interesante y problemático, porque de camino a ven la obra casi como un objeto dentro del paisaje”, describe el proyecto que “opera como un símbolo en el paisaje”.

Bocetos de

Durante la producción de Cruz del Sur, otra obra se cruzó en su camino. Se trata de Recordá esto, un largometraje de Matías Capelli (1982), que bucea en los monumentos de la ciudad de Buenos Aires. “La etimología de la palabra monumento viene del latín monumentum y originalmente significaba “recordatorio”, “memorial” o “aquello que hace recordar”, entonces me gustó hacerme esa pregunta ya que, si bien la matriz de mis trabajos es escultórica o instalativa, la diferencia con el monumento es básicamente su tamaño; y preguntarme qué recordarán las personas de esta obra, encontrando tal vez nuevos significados que desconozco, sorprendiéndolos en la vida cotidiana”, relata Basualdo.

“Me inspiré también en el cubo blanco, propio de la arquitectura que sucede en los espacios de arte donde la neutralidad del recinto hace que se pueda cargar de significados, como el potencial de la hoja en blanco. En la arquitectura doméstica, la pared divide el espacio donde movemos nuestros cuerpos. Y deconstruyendo estos dos procesos, armé una pared plana con el vano de una puerta en el centro, y de la altura del borde superior pende un volumen negro de aluminio arrugado de 3 x 2 x 2,5 m. La pared desarma el espacio y remite a lo constructivo, a líneas rectas que simplifican su uso, mientras que el objeto negro, rugoso y metálico se asocia a un meteorito, una piedra, un objeto sin intervención humana”.

Boceto de Eduardo Basualdo.

“Me interesa potenciar la vigilia humana amenazada por todas partes, por lo orgánico o lo extraterrestre. De hecho, no somos conscientes de los múltiples procesos que realiza nuestro propio cuerpo que funciona más allá de nuestra voluntad y, a la vez, somos una partecita dentro del universo que no controlamos. Por eso creo que mi obra habla de un modo velado sobre las reglas y el control”.

En este sentido, la obra se ubica dentro de la serie que incluye Teoría (Cabeza de Goliat) que estuvo en la Feria de arte de Nueva York, en la Usina del Arte de Buenos Aires y en el parisino Palais de Tokio en 2014.

Dice Basualdo: “Es una composición que representa este paradigma al que le doy varias vueltas, jugando con estos elementos estructurales y lo que interrumpe. En este caso en particular, estoy llevando ese gesto a escenarios diferentes como si fueran fotos de una composición que va gestando distintos momentos. La noción de incertidumbre y de amenaza va en la misma dirección de señalar nuestra propia finitud, si bien tenemos un automatismo en lo diario, todo el tiempo estamos siendo acechados”.