Un año después de haber acordado un crédito de US$ 20.000 millones con el Fondo Monetario, el Gobierno volverá a verse cara a cara con la titular del organismo, Kristalina Georgieva, en el marco de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial. La comitiva encabezada por Luis Caputo viajará en las próximas horas a Estados Unidos para intentar destrabar un desembolso de US$ 1.000 millones y flexibilizar la meta de reservas.

Según fuentes del Palacio de Hacienda, el ministro de Economía participará el martes por la mañana de la conferencia de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham) y luego partirá rumbo a Washington para la asamblea, que se celebrará desde el lunes hasta el sábado. Se prevé que lo acompañarán su viceministro, José Luis Daza, y el titular del Banco Central, Santiago Bausili. También habría reuniones con inversores.

El Gobierno desembarcará en medio de una situación delicada: mantiene el superávit fiscal y compró US$ 5.000 millones de reservas en el año con un dólar estable en torno a $ 1.400, pero la inflación se aceleró, la industria y la construcción cayeron en febrero, y la mora bancaria sigue en niveles récord. Tampoco pudo acumular suficientes reservas por los pagos de deuda, lo que llevó a aflojar algunas trabas cambiarias y extender la restricción cruzada para personas.

Argentina cumplió 12 meses desde el nuevo programa con el FMI acordado en abril de 2025, junto con un desembolso por adelantado (frontloading) de US$ 12.000 millones. Luego, recibió otro de US$ 2.000 millones en la primera revisión de junio, sin cumplir la meta de reservas. A pedido de Caputo, el Fondo flexibilizó esa exigencia y el objetivo pasó a medirse en forma semestral (en lugar de trimestral), pero en diciembre hubo un nuevo desvío de US$ -11.500 millones.

Economía busca avanzar ahora en la segunda revisión iniciada en febrero para auditar los números que van de junio a diciembre de 2025, y las proyecciones para el primer semestre de 2026. En ese marco, el ministro volvió a pedir un relajamiento de la meta de reservas, de modo que los controles se realicen solo a fin de año. Esto le permitiría evitar tener que pedir dispensas (waivers") por incumplimientos, sobre todo en medio de un 2027 electoral.

El Gobierno dejó trascender en varias ocasiones que ya había sellado un acuerdo técnico desde la visita de la misión del FMI a Buenos Aires en febrero, algo que el organismo nunca confirmó. Dicha evaluación, a su vez, debe ser aprobada por el directorio del Fondo para que la Argentina reciba un desembolso de US$ 1.000 millones. Pero desde Washington todavía no fijaron fecha para analizar el caso argentino, por lo que se demora la llegada de fondos frescos.

Después del intento fallido de volver a los mercados en enero, el equipo económico intentó reemplazar Wall Street con otras fuentes financieras, como las privatizaciones, fondeo "alternativo" (del cual aún no dió detalles) y el mercado local (donde surgieron límites para comprar bonos al 2028). Por ello, Wall Street sigue creyendo que el gobierno deberá volver a los mercados externos para cancelar US$ 24.000 millones hasta fines de 2027.

El riesgo país cerró la semana pasada en baja, en 550 puntos, pero se mantiene en niveles que impiden emitir deuda en el exterior. El Fondo reconoció semanas atrás que el entorno global se volvió más desafiante con el conflicto en Oriente Medio. Si bien mejoró las exportaciones de energía de la Argentina, también hizo subir las naftas un 25%. Caputo deberá convencer a Georgieva de que la economía entró en un "punto dulce", como dijo Daza la semana pasada.

Javier Milei reconoció que "los últimos meses fueron duros", por la caída de la actividad y la suba de la inflación. En Economía también hay inquietud por la recaudación, clave para el superávit fiscal. La pérdida de recursos implica mayor presión sobre el gasto en subsidios, universidades y programas sociales, lo que se traduce en conflictos con el PAMI, las empresas de colectivos y los movimientos. Y de los gobernadores con docentes y fuerzas de seguridad. La partida de los sueldos del Poder Ejecutivo, en cambio, se actualizó.

Con todo, el Presidente cuenta todavía con el apoyo de Estados Unidos, el principal accionista del FMI y artífice del swap de US$ 20.000 millones que le permitió sortear las legislativas en 2025. A cambio, debe avanzar en las denominadas reformas y garantizar su continuidad en el tiempo. En Washington, según pudo saber Clarín, hay preocupación por las trabas judiciales a la reforma laboral y el resultado de las urnas en 2027, del cual dependen muchas promesas de inversión.