Una cama limpia y cuatro comidas por día. Parece una cuestión menor frente a proyectos mineros que requieren inversiones de miles de millones de dólares, plantas industriales, caminos y tendidos eléctricos. Pero mantener a miles de trabajadores durante días o semanas en la Cordillera también forma parte de la ecuación necesaria para poner en marcha una mina.
Actualmente, brindar cuatro comidas diarias, hotelería, blanquería y limpieza en un campamento minero tiene un costo de alrededor de $ 93.128 por trabajador por día, según datos proporcionados por Enser On Site, una compañía dedicada a prestar esos servicios en operaciones remotas. Casi todo el gasto está en el plato: el 80% del costo corresponde a alimentación, unos $ 74.500 diarios por persona.
La dimensión empieza a cobrar relevancia por la escala de los proyectos que buscan desarrollarse en la Argentina. Durante la construcción de una mina, los campamentos pueden alojar desde cientos hasta miles de trabajadores que permanecen en el lugar bajo sistemas de turnos.
Y, a diferencia de otras actividades, buena parte de los grandes proyectos mineros se encuentra lejos de los centros urbanos. Eso obliga a resolver no sólo dónde duerme el personal, sino cómo se trasladan, almacenan y preparan los alimentos y cómo se sostienen diariamente la limpieza, la ropa de cama y el mantenimiento del lugar.
La escala plantea un desafío logístico. Un campamento con 2.500 trabajadores necesita servir hasta 10.000 raciones cada día, considerando las cuatro comidas incluidas en el servicio. Enser On Site —presente en Neuquén, Salta, San Juan y Catamarca— asegura tener capacidad actualmente para atender instalaciones de entre 100 y 2.500 personas, con una planta de 2.000 metros cuadrados equipada para alcanzar esas cifras de producción.
La administración de esos espacios tampoco se limita a la comida. Incluye limpieza, blanquería, mantenimiento, logística y otros servicios que pueden contratarse por separado o quedar concentrados bajo un mismo operador. La tendencia a agruparlos en el sector se denomina Integrated Camp Management.
La transformación responde a un cambio más amplio que atraviesa a la minería. La competencia por atraer y retener personal calificado, la necesidad de reducir la rotación, fortalecer la seguridad y mejorar los indicadores de bienestar llevaron a las empresas a revisar el rol que cumplen los campamentos dentro de la operación.
El cambio adquiere otra dimensión ante el crecimiento que proyecta la actividad minera argentina. Solo dos proyectos de cobre en construcción en San Juan proyectan una capacidad de alojamiento conjunta que supera las 10.500 personas: el campamento Batidero, de Vicuña (BHP y Lundin Mining), está diseñado para albergar hasta 8.000 trabajadores, mientras que el nuevo complejo de Los Azules (McEwen Copper) sumará capacidad para 2.500 personas.
La cifra equivale a más del 80% de los 13.026 trabajadores formales que hoy emplea en todo el país la minería de oro, plata y cobre, según datos de la Secretaría de Minería a marzo de 2026. Aplicado al costo diario relevado por Enser On Site, sostener a esa cantidad de personas en los dos campamentos, cuando ambos operen a pleno, demandaría un gasto de casi $ 1.000 millones por día solo en alimentación, hotelería, blanquería y limpieza.
NE
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