El cebo chino fue introducido en Estados Unidos con expectativas comerciales y, alrededor de 1900, comenzó a ser plantado en distintas zonas de la Costa del Golfo. Sus semillas contenían aceites considerados valiosos para la elaboración de velas, jabones y otros productos, mientras que el rápido crecimiento y el atractivo follaje otoñal también favorecieron su utilización como árbol ornamental.
La especie, cuyo nombre científico es Triadica sebifera, es originaria de China y de otras regiones del este de Asia. Aunque había llegado a América del Norte mucho antes, las plantaciones se expandieron hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, cuando aumentó el interés por su potencial comercial.
La cubierta blanca y cerosa que rodea sus semillas podía procesarse para fabricar velas y jabón, mientras que el aceite obtenido de las semillas tenía diferentes usos industriales. Su capacidad de crecer con rapidez y su apariencia hicieron que fuera considerada una alternativa práctica para el cultivo.
De cultivo comercial a especie invasora
Las características que inicialmente hicieron atractivo al cebo chino también contribuyeron a su expansión posterior. El árbol produce grandes cantidades de semillas, que pueden ser transportadas por aves o por el agua hacia ambientes naturales cercanos.
Fenómenos naturales como huracanes, inundaciones, incendios, tala y despeje de tierras generan condiciones favorables para la aparición de nuevos ejemplares. Con el paso del tiempo, la especie se extendió por buena parte de la Costa del Golfo, especialmente en Texas, Luisiana y Mississippi, antes de avanzar hacia otros estados del sur.
El cebo chino puede formar grupos muy densos de árboles. (Foto: Trees And Shrubs Online).
El cebo chino puede formar grupos muy densos de árboles. Esa concentración genera una sombra intensa que limita el crecimiento de pastos, arbustos, flores silvestres y ejemplares jóvenes de especies nativas. A medida que esas plantas disminuyen, también se modifican las comunidades vegetales y los hábitats utilizados por la fauna local.
La especie también altera las condiciones del suelo. Sus hojas se descomponen con rapidez y modifican el movimiento de nutrientes, cambios que pueden favorecer al propio cebo chino y dificultar que las especies nativas vuelvan a establecerse.
Una especie difícil de controlar
El árbol puede crecer en bosques, humedales, llanuras de inundación, tierras agrícolas abandonadas, banquinas y praderas costeras. Su tolerancia a condiciones húmedas y moderadamente secas le permite instalarse en una amplia variedad de ambientes.
Otro factor de expansión fueron las plantaciones ornamentales. Incluso después de que los científicos comenzaran a reconocer su carácter invasor, continuó utilizándose en jardines y espacios parquizados por su crecimiento rápido y sus hojas de colores durante el otoño.
El problema también alcanza a las zonas ganaderas. El cebo chino contiene compuestos tóxicos y el ganado que consume una cantidad suficiente de sus hojas o semillas puede enfermarse. Aunque los animales en general no suelen alimentarse de esta planta, su presencia en áreas de pastoreo genera dificultades para el manejo del ganado.
Sus semillas contenían aceites considerados valiosos para la elaboración de velas, jabones y otros productos. (Foto: PictureThis).
Eliminar ejemplares adultos tampoco garantiza que desaparezcan. Los tocones pueden producir nuevos brotes y las semillas presentes en el suelo pueden germinar durante varios años. La prevención de nuevas plantaciones ornamentales también resulta clave para reducir el riesgo de que la especie continúe avanzando sobre bosques, humedales y praderas del sur de Estados Unidos.
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