Qué es la presbicia y cómo se trata hoy esta afección que aparece después de los 40

Los especialistas remarcan que la presbicia no es una enfermedad, sino una evolución normal que sucede a medida que van pasando los años.

  • La dificultad para ver de cerca aparece de manera natural con el paso del tiempo, pero hoy se vuelve más evidente por el uso intensivo de las pantallas.
  • A los anteojos tradicionales se suman nuevas alternativas con pilocarpina que pueden ayudar a usarlos menos en algunos casos.

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Conocida popularmente como vista cansada, la presbicia es un cambio natural del ojo asociado al envejecimiento. Suele comenzar a manifestarse a partir de los 40 años y afecta la capacidad de enfocar con claridad a corta distancia. Aunque es un proceso esperable, en la práctica altera una enorme cantidad de rutinas diarias, sobre todo en una época en la que la visión cercana está exigida casi todo el tiempo. Hoy se puede tratar con una solución innovadora en forma de gotas: colirios con pilocarpina.

“Durante muchísimos años la presbicia se abordaba únicamente recetando al paciente un anteojo que lo iba a ayudar en su visión cercana. Hoy, además del anteojo, contamos con otras herramientas, entre ellas colirios, que lo que hacen es permitirnos mejorar nuestra visión cercana”, señala la médica oftalmóloga Pilar María Nano (MN 122454).

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Qué es la presbicia y cómo se trata hoy esta afección que aparece después de los 40

Pantallas, trabajo y una molestia que se nota más

Si bien la presbicia existió siempre, hoy parece hacerse visible antes o, al menos, con más intensidad. La vida cotidiana obliga a mirar pantallas de cerca durante horas. Celular, computadora, tablet, lectura digital, mensajes, planillas, videollamadas: casi todo ocurre a pocos centímetros de los ojos.

Por eso, según explican los especialistas, cada año al retomar la rutina laboral suelen aumentar las visitas a los consultorios oftalmológicos. Lo que durante las vacaciones pudo pasar más inadvertido se vuelve evidente cuando reaparecen las jornadas frente a las pantallas y las tareas exigen concentración visual sostenida.

Al inicio del año laboral, con la mayor exigencia visual, suelen aumentar las visitas a los consultorios oftalmológicos.

“La presbicia es la falta de acomodación en la visión cercana”, explica la médica oftalmóloga Pilar María Nano (MN 122454). Y agrega que esto ocurre cuando “los músculos que rodean el cristalino, que es la lente que tenemos dentro del ojo, empiezan a perder su fuerza”. Esa pérdida de capacidad de enfoque es la que genera la clásica dificultad para ver con nitidez a unos 30 o 40 centímetros.

La especialista remarca, además, que se trata de una condición universal. “A partir de los 40 años, perdemos la capacidad de enfocar en la visión cercana. Eso se llama presbicia y no es una enfermedad. Es una evolución normal que sucede a medida que van pasando los años y lo vamos a tener todos. El 100% de la población”.

"A partir de los 40 años perdemos la capacidad de enfocar en la visión cercana", explica la médica oftalmóloga Pilar María Nano (MN 122454).

Colirios con pilocarpina, la alternativa innovadora

Frente a este cuadro, durante décadas el abordaje fue prácticamente el mismo: anteojos de lectura. En muchos casos siguen siendo la solución más habitual, simple y efectiva. Pero no siempre son bien recibidos, especialmente por quienes están en etapas iniciales y todavía no sienten la necesidad de depender de ellos de manera permanente.

Llevar los anteojos a todos lados, buscarlos para leer un mensaje, sacárselos, volver a ponérselos, olvidarlos en casa o alternarlos según la tarea puede convertirse en una molestia constante.

Ahí es donde aparece una de las novedades del tratamiento actual: ya no se piensa solamente en una respuesta única, sino en una estrategia más flexible, personalizada según cada paciente y a cada momento del día.

En Argentina ya hay gotas aprobadas por la ANMAT para abordar la presbicia.

Dentro de esas nuevas alternativas están los colirios con pilocarpina, un principio activo conocido en oftalmología que empezó a utilizarse también para el manejo de la presbicia en determinados casos. En Argentina ya hay opciones aprobadas por ANMAT para este uso, siempre bajo evaluación y prescripción médica.

Este tratamiento busca complementar el uso de los anteojos y no eliminarlos de manera definitiva. En términos prácticos, puede ayudar a mejorar la visión cercana durante varias horas y permitir que algunas personas no necesiten lentes en determinados momentos de la jornada, como durante el trabajo, al usar pantallas o al realizar tareas puntuales.

La aplicación suele ser de una gota por día en cada ojo, con un inicio de acción entre los 15 y los 30 minutos y un efecto que puede durar entre seis y ocho horas. Pero la indicación no es universal ni automática.

El tratamiento con gotas no reemplaza el uso de anteojos, sino que lo complementa. La indicación siempre debe darla un oftalmólogo.

“Al utilizar estos colirios, lo que logramos es mejorar nuestra visión cercana sin depender de la utilización de un anteojo. Por supuesto que podemos elegir usar ambas, tanto el anteojo como el colirio que ayuda al manejo de la presbicia. Pero una no invalida la otra, sino que vienen a potenciarse”, explica la oftalmóloga.

No son para todos: por qué la consulta sigue siendo clave

Como ocurre con cualquier tratamiento médico, no todas las personas son candidatas ni todos los ojos responden igual. El grado de presbicia, la historia oftalmológica, la tolerancia al producto y el tipo de actividad cotidiana influyen en la indicación.

Por eso, los especialistas insisten en que la consulta oftalmológica sigue siendo imprescindible para evaluar cuál es la mejor combinación posible entre anteojos, gotas u otras herramientas.

“El oftalmólogo le va a indicar si es apta, cómo usarla, con qué frecuencia aplicarla y si conviene en su rutina diaria o para una ocasión especial”, concluye Nano.