Acariciar a un perro suele ser una de las formas más comunes de demostrarle afecto. Sin embargo, que una mascota acepte el contacto físico no significa que todas las caricias le resulten agradables o que disfrute de la misma manera cualquier parte del cuerpo.
Así lo explica Juan Manuel Liquindoli, especialista en comportamiento animal y creador de Filosofía Animal, quien sostiene que los perros expresan claramente, a través de su lenguaje corporal, cuándo una caricia les resulta cómoda y cuándo les genera incomodidad.
“La evidencia científica muestra que la conducta tiene un correlato fisiológico, el cuerpo de un perro habla y los cambios que ocurren en su sistema nervioso dejan señales en su comportamiento”, señaló.
No todos los perros reaccionan igual al contacto físico
No todos los perros reaccionan igual al contacto físico
Liquindoli explica que la mayoría de los perros disfruta de las caricias, aunque cada animal tiene preferencias diferentes.
“La mayoría de los perros disfrutan del contacto físico, pero no hay dos perros iguales y es importante reconocer cuándo están a gusto con este contacto”, sostuvo.
El especialista hizo referencia a un estudio que analizó el comportamiento de los perros junto con distintos indicadores fisiológicos de activación mientras recibían caricias en diferentes partes del cuerpo.
Los resultados demostraron que no todas las zonas generan la misma respuesta.
“No todas las caricias fueron vividas de la misma manera y hubo zonas del cuerpo que generaron más incomodidad”, explicó.
Cómo saber si un perro no está disfrutando las caricias.
Foto ilustración Adobe Stock.
Cómo saber si un perro no está disfrutando las caricias
Según el experto, los perros suelen enviar señales muy claras cuando el contacto físico no les resulta agradable, aunque muchas personas no las identifican.
Entre las conductas de apaciguamiento más frecuentes aparecen desviar la mirada o la cabeza, parpadear repetidamente, quedarse inmóviles, levantar una pata o lamerse el hocico.
También pueden manifestar conductas de desplazamiento, como bostezar, sacudirse, rascarse o jadear sin una causa aparente.
Otra reacción habitual consiste en realizar conductas redirigidas, por ejemplo olfatear el suelo, lamer objetos o dirigir la atención hacia otro lugar para intentar evitar la interacción.
Las partes del cuerpo donde prefieren que no los acaricien
El estudio citado por Liquindoli detectó que algunas zonas del cuerpo suelen generar una respuesta de mayor incomodidad en los perros.
Entre ellas se encuentran las patas, la parte baja de la cola y el cuello.
Además, el especialista remarca que existen determinados tipos de contacto que suelen resultar especialmente molestos porque limitan el movimiento del animal.
Entre ellos menciona sujetar el hocico o intentar inmovilizar al perro mientras recibe las caricias.
Las zonas donde suelen sentirse más cómodos
En contraste, la investigación mostró que los perros presentaban una respuesta fisiológica mucho más estable cuando eran acariciados en determinadas partes del cuerpo.
Las zonas que mejor toleran suelen ser los hombros y el pecho, donde la mayoría mostró signos de relajación durante el contacto.
Para Liquindoli, comprender estas diferencias resulta fundamental para fortalecer el vínculo entre las personas y sus mascotas. “Aprender a escuchar lo que cada perro expresa con su cuerpo puede ayudarnos a construir un vínculo basado en la confianza”, concluyó.
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