“La gente que quiera venir el 15 que rece. Dios los va a ayudar a entrar”, se dicen en grupos de whatsapp inmigrantes que lograron cruzar a nado el 30 de julio desde Marruecos hasta Ceuta, la ciudad española en territorio africano, y otros miles de extranjeros que se preparan para intentarlo este sábado.
Desde hace días crece el rumor: el 15 de agosto se produciría otra estampida de ingresos multitudinarios en Ceuta, un golpe migratorio del cual, a dos semanas del primero, el gobierno de Pedro Sánchez no logra recuperarse.
Por el caos que creó entre los vecinos de Ceuta, que se sienten desbordados y amenazados por el aluvión migratorio. Y por el quiebre diplomático que el cruce masivo desencadenó dentro de la Unión Europea, donde Italia solicitó suspender a España del espacio de libre circulación Schengen y realiza controles aleatorios, en aeropuertos y puertos, a ciudadanos no europeos provenientes de España.
De las 80 mil personas que, se estima, accedieron al territorio español por el espigón del Tarajal, un muelle de rejas y alambres de púa que marca el límite fronterizo físico entre España y Marruecos, el ministerio del Interior aseguró que la mayoría fueron conducidos a regresar al país africano.
Sin embargo entre 7.000 y 10.000 personas que ingresaron ilegalmente aún permanecen en Ceuta, la ciudad de 18,5 kilómetros cuadrados bajo soberanía española desde 1688.
Militares vigilan la frontera con Marruecos en Ceuta, este viernes. Foto: REUTERS
Información falsa
Entre las falsedades que alimenta la convocatoria, la más popular es la que se señala que el sábado 15 de agosto, el gobierno de Pedro Sánchez abrirá la frontera para repatriar a los inmigrantes que aún quedaron en Ceuta y que será una buena ocasión para quienes quieran probar suerte.
“Nos vemos el 15”, “15/08” o “al-hajma”, que en árabe significa “la ofensiva”, son algunas de las consignas que circulan por las redes sociales.
Pero la frontera entre España y Marruecos no sólo está cerrada sino que ambos países aumentaron su seguridad terrestre y marítima. En la playa del Tarajal, el gobierno español desplegó un dispositivo militar, de Policía Nacional y de la Guardia Civil con 5.000 oficiales.
Pero el presidente regional de Ceuta, Juan Jesús Vivas, lamenta que, dos semanas después del ingreso masivo de inmigrantes, “la situación siga siendo absolutamente insostenible y de máximo riesgo para la ciudadanía y la convivencia”.
La llegada masiva e irregular de personas que se produjo el 30 de julio equivale al 70 por ciento de la población estable de Ceuta.
¿Plan orquestado?
España, con prudencia, sigue esquivando criticar o responsabilizar a Marruecos por la entrada masiva de inmigrantes. Aunque nadie ignora que Rabat suele utilizar la frontera como instrumento de presión o extorsión velada a su vecinos españoles.
El ingreso intempestivo de jóvenes provenientes de Marruecos y en el que murieron más de cien personas fue definido por Pedro Sánchez como “un ataque, una violación a la integridad territorial de España”.
No aludió, sin embargo, a cómo se pudo haber orquestado. Prefirió responsabilizar a “las redes de mafias que trafican con seres humanos y han producido una avalancha”, dijo Sánchez.
Pero es innegable que la convocatoria en redes sociales estuvo planeada y organizada a través de Facebook, Instagram y Tik Tok.
Policías en un puesto de control en el cruce de Bab Sebta, para impedir el acceso a Ceuta desde Marruecos. Foto: EFE
La relación entre Marruecos y EE.UU.
Resulta además llamativa la falta de condena internacional al comportamento permisivo del gobierno marroquí, que no sólo no bloqueó el cruce a España sino que se perfila como un aliado cada vez más cercano al presidente estadounidense Donald Trump.
Hace unos días, el rey marroquí Mohamed VI bautizó con el nombre del estadounidense una ruta de más de mil kilómetros por el Sahara Occidental, en posible agradecimiento por el reconocimiento de Trump a la soberanía de Marruecos sobre ese territorio.
Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, entre 2021 y 2025, Estados Unidos fue el principal proveedor de sistemas de armamento a Marruecos: el 60 por ciento de sus importaciones provenían de la tierra que gobierna Trump. El segundo proveedor, con el 24 por ciento, fue Israel.
Crisis dentro de la UE
El desbordamiento migratorio en Ceuta tensó las relaciones entre España y algunos países con los que comparte el espacio Schengen como Italia.
Como respuesta a los controles que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, impuso a quienes provengan de España, el gobierno de Pedro Sánchez retribuyó el gesto antipático con la misma medida: hasta el 7 de septiembre, los aeropuertos de Madrid, de Barcelona, de Málaga, Sevilla, Bilbao, Alicate y Valencia realizan controles a los pasajeros que hayan embarcado en Italia.
“Hoy en día, la gran mayoría de las naciones europeas comparten la postura que Italia ha expresado en los últimos días”, dijo Meloni este viernes en una entrevista.
Y aludió a una “posible nueva oleada” presumiblemente para este 15 de agosto: “La prioridad de Europa es proteger sus fronteras exteriores de la inmigración descontrolada”, agregó.
De producirse, el asalto a la valla entre Marruecos y Ceuta de este sábado se convertirá en el más mediático y anunciado de los ocurridos hasta ahora. La convocatoria, en redes, sigue siendo clara: “Hermanos, al atardecer y al amanecer del día 15 todo el mundo entra”.
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