España está atravesando otro episodio de temperaturas muy altas y, con los termómetros disparados, hay un objeto cotidiano que también sufre el calor más de lo que pensamos: el teléfono móvil. En algunas zonas, las temperaturas vuelven a superar los 35 ºC y, dentro de un auto aparcado al sol, el ambiente puede ser todavía mucho más extremo. Este lunes, por ejemplo, Mallorca tiene avisos por temperaturas de hasta 39 ºC y otras zonas de Baleares pueden alcanzar los 36-38 ºC.

Las baterías de los móviles, tabletas y otros dispositivos sufren igual o más que nosotros con las altas temperaturas. Toni Noguera, periodista especializado en tecnología de 3Cat y experto en divulgación digital, explica que este daño en la batería puede ser para siempre, y en casos extremos, incluso provocar su explosión.

El límite de los 35 grados

Los fabricantes como Apple o Samsung advierten que sus dispositivos deben utilizarse en un rango de temperatura que no supere los 35 grados centígrados. “Es la temperatura en la que deberíamos dejar de usar el teléfono móvil o la tableta”, explica Noguera en una intervención en el programa Tot es mou de 3Cat. Cuando el ambiente supera este umbral, la batería es la que más sufre, un componente que ya de por sí se degrada con el tiempo.

“Una cosa que hacemos mucha gente y que no deberíamos es dejar los dispositivos dentro del coche y cerrar la puerta”, alerta el experto. En un vehículo expuesto al sol, las temperaturas pueden superar con creces los 45 grados, lo que convierte el interior del coche en un horno que pone en riesgo cualquier objeto con batería de litio.

En un vehículo expuesto al sol. Foto: X

“Incluso aquello de colocarlo a modo de GPS, porque también está el sol incidiendo en directo, y muy a menudo lo que hacemos es cargarlo al mismo tiempo”, añade, creando un cóctel térmico especialmente peligroso.

El peligro de la fuga térmica

Las baterías de iones de litio, que alimentan la mayoría de nuestros dispositivos, son sensibles al calor y contienen materiales inflamables. Cuando se calientan en exceso, puede producirse un fenómeno conocido como “fuga térmica”: una reacción química descontrolada que eleva la temperatura aún más y puede acabar en incendio o explosión.

“Aquí hay que recordar que llevamos potencial explosivo”, subraya Noguera. Un ejemplo de esta amenaza real ocurrió en 2024 en Sevilla, donde la explosión de la batería de un teléfono provocó un incendio que causó la muerte de cuatro personas en una vivienda.

Cómo actuar si el móvil se calienta

Si notas que tu teléfono está caliente, lo primero que debes hacer, según aconseja el experto, es quitar la funda. “Esto hará que se refríe de forma más efectiva”, explica Noguera. Algunas carcasas gruesas aíslan el terminal y dificultan la disipación del calor. “Si puedes, escoge una carcasa más fina para el verano, o incluso quítala”.

Otro error común que el periodista advierte es nunca enfriar un dispositivo rápidamente metiéndolo en la nevera o bajo el agua fría. “Esto podría provocar condensaciones en el interior de los componentes electrónicos y las dilataciones o contracciones de los metales podrían estropearlo”. La recomendación, en este caso, es ventilar el dispositivo y dejarlo en un lugar fresco, sin exponerlo a cambios bruscos de temperatura.

Marc Mestres