El BMW M3 nunca fue un auto más, aunque muchas veces haya buscado ocultar su identidad. Pero la última versión que acaba de llegar a nuestro mercado rompe con todo lo conocido. A ese auto deportivo, rabioso, dispuesto siempre a entregar emociones, ahora le suma una silueta inédita: la de una rural.

Se trata del M3 Touring M Competition xDrive, una singular edición que enarbola la estirpe inconfundible de los autos preparados por la división Motorsports (de ahí la M) y que saca pecho con lo tradicional de industria automotriz alemana.

En resumen, más de 500 caballos, aceleración de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos, puesta a punto para pista, butacas de (casi) competición y el rendimiento que más de una cupé que se dice llamar deportiva quisiera ofrecer.

El peso de la tradición

El BMW M3 Touring es un auto con una puesta a punto para pista.

La construcción de autos o versiones deportivas, por un lado, y de siluetas station wagons, por el otro, es un rasgo inconfundible del mercado alemán. A pesar de la evolución global de los SUV, Alemania se mantiene como un reservorio de este tipo de vehículos que fueron sinónimo de familia.

Hay antecedentes de rurales deportivas, con Audi a la cabeza, con sus RS2, RS6 y la actual RS5, también disponible en el mercado local, seguida de variantes AMG de Mercedes-Benz. BMW ha ofrecido opciones M en su Serie 5;de hecho, ahora mismo existe una. Pero nunca había tenido una alternativa así en la Serie 3.

Y la configuración con la que este modelo arriba al país está a la altura de lo que la historia le exige, incluso rompiendo con los mandamientos del presente: su motor es un naftero biturbo de 3.0 litros y 6 cilindros en línea, que entrega 520 caballos de fuerza y sin ningún tipo de electrificación.

El BMW M3 Touring acelera de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos.

La caja es automática de 8 velocidades y la tracción es integral. Pero gracias a un artilugio tecnológico, puede convertirse en tracción trasera y hasta te puede asistir para ir derrapando como “un campeón”. Sí, todo con una insólita silueta familiar.

Por fuera se ve y luce como una rural, pero incluso quienes no tengan mucha idea de autos se dan cuenta que en este modelo hay algo raro, diferente.

Está mucho más cerca del suelo, las ruedas son enormes (275/65ZR19 adelante y 285/30ZR20 atrás), está repleto de elementos aerodinámicos y el sector trasero se remata con cuatro salidas de escape “calibre cañón”. Además, el espectacular verde que luce difícilmente le quede tan bien a otra rural.

El BMW M3 Touring incluye un asistente para derrapar.

Por dentro muestra contradicciones. Cuenta con la practicidad de un modelo con esta silueta de poder ampliar el área de carga. Hasta incluye una red retráctil para separar los bultos de la segunda plaza. Además, tiene una práctica apertura de luneta, ideal para sacar o dejar objetos medianos sin necesidad de abrir el portón.

Pero cuando ves el puesto de conducción la idea cambia todo. El volante tiene un aro ancho (¿Demasiado quizás?) y forrado en alcántara, que lleva dos botones más rojo que la sangre. Las butacas delanteras son de fibra de carbono, con ranuras sobre la espalda y con una protuberancia en el centro, que queda entre las piernas.

Hasta que uno no se sienta no termina de entender de lo que son capaces estos asientos. El conductor termina más abajo de lo que esperaba. El mullido del revestimento es cómodo, pero no el más recomendable para un viaje largo.

Interior moderno pero no muy deportivo para el BMW M3 Touring.

Pero lo más llamativo es que uno queda encajado en la butaca. El cuerpo no se mueve para nada. Claro que permite múltiples regulaciones (eléctricas), incluso los pétalos laterales, para adaptar a diferentes anatomías. Pero una vez que entraste, te quedaste ahí. Eso obliga a ejercer un esfuerzo considerable para salir del auto con hidalguía sin pasar vergüenza.

Pero una vez en el puesto de conducción y con las manos en el volante, decepciona un poco la imagen que da el tablero, no por la calidad de su pantalla, que es extraordinaria, sino por los diseños elegidos (apenas dos) para entregar información. Por suerte, esa decepción dura solo lo que se tarda en poner en marcha el motor.

Cómo anda el BMW M3 Touring

El ronquido del motor anticipa adrenalina, emoción. Es cierto que está un poco falseado con el sistema de sonido, pero eso no importará al momento de acelerar.

El tablero del BMW M3 Touring decepciona un poco por su estilo.

En condiciones normales, la fuerza (650 Nm, casi el mismo que el de una Ford F-150 Raptor) se reparte entre los ejes delanteros y traseros. Casi como una cuestión religiosa está bien que no tenga un modo de manejo ECO y lo más terrenal es la opción Road, además de Sport y Track.

Usándolo como un auto “normal” es un auto duro. Muy duro. Toda imperfección que haya por debajo de las ruedas, por más mínima que sea, el conductor se entera que estaba allí. Es que la puesta a punto de la suspensión y el perfil de los neumáticos están pensados para un alto rendimiento en pista. Y a pesar de ser un auto bajo, no va tocando en cada lomo de burro que se pasa.

Las múltiples opciones de configuración permiten dejar el funcionamiento del vehículo a gusto de cada propietario o, incluso, listo para cada situación. Por ejemplo, el control de tracción permite regular el deslizamiento de las ruedas en 10 niveles diferentes.

Los botones M del BMW M3 Touring son atajos a seteos elegidos por el conductor.

Pero tiene dos atajos, M1 y M2, los botones rojos del volante. Estos permiten acceder rápidamente a configuraciones específicas que se hallan diseñado previamente. La segunda, incluso, lo convierte en un modelo de tracción trasera con todos las asistencias desconectadas.

La aceleración es sencillamente brutal. No importa el rango de vueltas en el que se encuentre el motor, el empuje es inmediato y rotundo. Solo así se explica que pueda hacer el 0 a 100 km/h en 3,6 segundos con casi dos toneladas de peso. Pero si vas a 70 km/h o a 100 km/h, si pisás a fondo el acelerador, el auto sale disparado.

Manejando y doblando rápido no hay nada que lo mueva de su trayectoria. Va agarrado al suelo y la dirección entrega una precisión notable. No hay casi inclinaciones de carrocería y permite entrelazar curvas con una simpleza que asombra. Allí se agradece la sujeción de la butaca.

La velocidad de paso en curva es sorprendente en el BMW M3 Touring.

Por supuesto que los límites están muy por encima de cualquier conductor promedio, incluso de algunos avanzados. Pero eso recurrimos a la voz de un piloto para que de su punto de vista.

Julián Santero, campeón del TC en 2024, luego de manejarlo en el Autódromo de San Nicolás, fue claro: “me animo a decir que en algunos parciales rápidos supera a varios vehículos de competición, aunque en esta ocasión mi setup favorito fue el modo 2WD con los controles apagados, para divertirme en un entorno seguro como el de este autódromo”.

¿Alguien podía dudar del rendimiento de este auto por su silueta familiar? BMW no lo hizo y este año corrió las 24 horas de Nurburgring con un modelo como este. Un auto distinto y único por dónde se lo analice.

No hace falta saber de autos para entender que el BMW M3 Touring no es una rural común.

Precio


BMW M3 Touring Competition xDrive US$ 181.900

Ficha técnica

Largo 4.801 mm

Ancho 1.903 mm

Alto 1.446 mm

Distancia entre ejes 2.857 mm

Capacidad de baúl 500 dm3

Tanque de combustible 59 litros

Peso 1.940 kg

Motor Naftero, 3.0L , turbo

Potencia 530 CV a 6.250 rpm

Torque 650 Nm 2.750-5.750 rpm

Tracción Integral

Transmisión Automática, 8 vel.

Velocidad máxima 280 km/h

Aceleración 0-100 km/h 3,6 seg.

Consumo promedio 12,3 L/100 km

Equipamiento destacado

Airbags frontales delanteros

Airbags laterales delanteros y traseros

Airbags de cortina

Freno autónomo de emergencia

Asistente de mantenimiento de carril

Radar de punto ciego

Head-Up Display

Pantalla multimedia de 14.9”

Asientos envolventes M en fibra de carbono

Aire acondicionado de 3 zonas

Sistema de sonido Harman Kardon