Desconfianza y escepticismo. Con esas dos palabras podrían resumirse buena parte de las sensaciones que atraviesan al PRO apenas tres días después de acordar con La Libertad Avanza trabajar de manera conjunta hacia las elecciones de 2027.

Un acuerdo que, paradójicamente, está lejos todavía de convertirse en una sociedad electoral. Que se busque ir "hacia ahí", no implica para el macrismo que se vaya a concretar.

Los disgustos de otras experiencias con su socio político desde 2023 hacen repensar cada movimiento, e incluso prepararse para lo que pueda ser una "mala jugada" que termine de dinamitar todo puente que por estas horas se busca construir.

"Es la última chance", es una suerte de leitmotiv que sueltan desde el PRO cuando se les consulta sobre la viabilidad de este nuevo acuerdo con los libertarios. Si en algún momento del camino hay una ruptura, no será parcial, sino definitiva. Y terminará parando a los dos espacios en veredas opuestas hacia la elección.

Los motivos de la desconfianza del PRO

El 24 de octubre de 2023, apenas dos días después de que Javier Milei ingresara al balotaje presidencial con Sergio Massa, Mauricio Macri convocó a una reunión en su casa de Acassuso al ahora presidente, a su hermana Karina, a Patricia Bullrich, que venía de quedar tercera en esa elección, a su compañero de fórmula Luis Petri y a los diputados Diego Santilli y Cristian Ritondo. Milei llevó a dos personas clave de su entorno en ese momento, como Guillermo Francos y Santiago Caputo.

La mayoría de los actores que participaron de aquél "Pacto de Acassuso" fueron centrales para el armado de la nueva mesa de trabajo que acaban de diseñar La Libertad Avanza y el PRO. Hasta Fernando de Andreis, hoy diputado y parte de la cumbre del jueves, tenía un rol clave en ese momento, como el hombre de mayor confianza de Macri.

Pasaron casi tres años de aquél encuentro que terminó con un acuerdo exitosísimo en términos políticos, que llevó a Milei a la Presidencia menos de un mes después. Lo que prosiguió fue una historia llena de vaivenes dentro de esa sociedad electoral.

Mauricio Macri, ex presidente de la Nación. Foto: Guillermo Rodriguez Adami.

Tal vez el primer año de Milei en el poder haya sido el de menor conflictividad en su relación con el macrismo. El constante apoyo a nivel legislativo del PRO, sobre todo en la Ley Bases, le sirvió al Gobierno para estabilizarse.

Pero luego del primer semestre, Macri dejó de ser consultado y la relación se discontinuó, por diferencias en el diálogo, en ese momento, con Karina Milei y Santiago Caputo. No es casual que la última foto de Macri y Milei juntos date de abril de 2024, en una cena de la Fundación Libertad, cuando los retrataron dándose un abrazo. Antes, los flashes solo los captaron en la asunción del Presidente, el 10 de diciembre de 2023. Después, nunca más.

Una relación que se discontinuó

Desde agosto de 2024, cuando se vieron en Olivos y comieron milanesas con papas fritas, Milei frizó por completo su relación con Macri e incluso intensificó sus críticas hacia el ex presidente. Se encargó de recordar cada vez que pudo que Macri no fue a fondo con medidas de ajuste fiscal durante su gestión. Y de a poco, fue soltando la lengua.

"Está grande y no entiende algunas cosas" o "está hecho un llorón" y "muy de cristal", fueron algunas de los dardos públicos que le lanzó el Presidente en 2025, en la previa a la campaña porteña que terminó derivando en el triunfo de Manuel Adorni sobre Silvia Lospennato, que significó para el PRO la primera elección perdida en su historia gobernando la Ciudad de Buenos Aires.

Cuarenta y ocho horas antes de esa elección, el ejército troll libertario difundió una serie de videos falsos en redes sociales intervenidos con IA, en los que Macri convocaba a votar a Adorni y no a Lospennato. EL PRO denunció fraude electoral por la jugada, entendida como juego sucio y desleal.

La mesa del PRO y La Libertad Avanza, con Santilli, Lule Menem, Martín Menem, De Andreis y Ritondo.

Todo ese período, entre finales del '24 y mediados del '25, detonó por completo la relación entre Macri y Milei. Empezó una fuga de intendentes desde el PRO a La Libertad Avanza, que inauguró Diego Valenzuela en enero del año pasado, que continuaron otros jefes comunales bonaerenses.

A la vez, Bullrich rompió por completo con el PRO, que había presidido hasta hacía poco tiempo, y se afilió a La Libertad Avanza, y el gabinete empezó a poblarse de ex funcionarios macristas que se desentendieron de su relación por completo con el partido: Federico Sturzenegger, Luis Caputo, María Ibarzábal Murphy, Alejandra Monteoliva o Diego Kravetz son sólo algunos ejemplos.

En el Congreso, Cristian Ritondo hizo todo lo que pudo para contener la salida de legisladores hacia las filas libertarias, pero no pudo. Primero se fueron los que estaban con Bullrich, luego otros que decidieron dar el salto y finalmente la negociación política -casi forzada para no perder más soldados- hacia las elecciones nacionales de ese año dejaron al PRO completamente disminuido: de 35 diputados pasó a tener 12, y en el Senado el bloque quedó constituido por apenas tres dirigentes.

El 31 de octubre de 2025, Macri aceptó la invitación de Milei a Olivos para reencauzar la relación. Fue la última vez que lo vio, al menos desde lo que se informó públicamente. El Presidente se fue antes de la reunión porque le comunicó que habían despedido a Guillermo Francos de la Jefatura de Gabinete, medida que Macri rechazó abiertamente, sobre todo cuando se enteró que su sucesor iba a ser Manuel Adorni.

La campaña del "próximo paso"

El "factor Adorni", precisamente, fue determinante para que la relación empeorara durante todo este año. Macri cree que se lo sostuvo demasiado tiempo en el cargo, pese a las denuncias por corrupción que había en su contra. Lo dijo públicamente, él y el propio partido a través de comunicados.

Lentamente, el PRO empezó a desmarcarse del oficialismo también en el Congreso, rechazando respaldar iniciativas de mucha controversia como el capítulo de tierras del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.

En paralelo, Macri empezó a caminar el país hablando de "El próximo paso", sondeando el terreno para una posible candidatura presidencial en 2027, que luego se fue desdibujando y que terminó en las últimas semanas con un sorpresivo lanzamiento acordado del ex ministro de Economía Hernán Lacunza.

La construcción de la nueva mesa política con el oficialismo, tras el diálogo telefónico con Karina Milei, no implica que el PRO acceda a negociar con el Gobierno todas las condiciones que le quiere plantar sobre la mesa.

La primera diferencia, por ejemplo, es qué va a suceder con las PASO, una herramienta que el macrismo quiere mantener para la próxima elección y que Milei quiere bajar. El mediador Santilli intenta acercar posiciones como nexo de ambos lados.

Pero más allá de eso, en el partido amarillo son cautelosos de los movimientos libertarios, que no detienen sus recorridas por la Ciudad, bastión del PRO, y que no dan señales certeras de que no van a ponerle un candidato a competir contra Jorge Macri en su intento de ser reelecto jefe de Gobierno. Una traición más que no están dispuestos a aceptar ni a asimilar.