Su página de Instagram solía mostrar fotos de arquitectura. Antes de la guerra, su pequeño negocio fabricaba muebles y adornos para exteriores. También colaboró con promotores urbanísticos en Kiev. Afirmaba que veía la arquitectura como una forma de acortar la distancia entre las personas. Ahora muestra videos de almacenes y centrales eléctricas rusas explotando, alcanzadas por el armamento que ella ayudó a diseñar.
El camino de Iryna Terekh, de 34 años, es similar al de muchos ucranianos pacíficos que se han sumado al esfuerzo bélico tras comprender que sus habilidades eran necesarias para frenar la invasión rusa. Pilotos acrobáticos se hicieron aviadores militares. Antiguos floristas ensamblan drones. Fabricantes de juguetes ahora elaboran armas de señuelo.
En la actualidad, Terekh es la CEO y directora técnica de Fire Point, una empresa de defensa con 7.000 empleados cuyos drones y misiles de largo alcance están alcanzando objetivos en toda Rusia y ayudando a Ucrania a cambiar el rumbo de la guerra. “Jamás me habría involucrado con las armas si mi país no hubiera sido invadido”, declaró Terekh al diario The Wall Street Journal, que publicó un amplio perfil de la emprendedora de Kiev.
Terekh viaja a foros de defensa europeos luciendo gafas de gran tamaño para presentar a sus socios la creciente gama de productos de alta tecnología de Fire Point: sistemas de defensa aérea, drones y un misil de crucero apodado Flamingo, con una ojiva de 1134 kilogramos. Es una de las pocas mujeres líderes en el sector de defensa ucraniano, donde cerca del 90 % de los empleados son hombres.
El camino de Iryna Terekh, de 34 años, es similar al de muchos ucranianos pacíficos que se han sumado al esfuerzo bélico.
“Tenía un gran sueño: que la gente de Kiev, una ciudad que amo, y pronto de todas las demás ciudades ucranianas, dejara de ir corriendo de un lugar a otro y disfrutara de las calles, de los espacios compartidos y de interactuar más”, dijo Terekh al diario neoyorquino.
El sueño se hizo añicos cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022. Terekh decidió abandonar el país. Pero antes tenía que ir a buscar a su madre, que vivía cerca de Bucha, al norte de Kiev, donde los rusos se acercaban. Recogió a su madre, pero en la carretera fueron atacadas por francotiradores rusos. Los invasores cometieron en Bucha allí una de las peores masacres de civiles de la guerra.
La terrible experiencia transformó a Terekh. Fundó una ONG para dar ayuda humanitaria a los soldados. Su empresa, Terekh.Group, se reorientó entonces hacia la fabricación de fortificaciones antitanque de hormigón y Terekh renunció al ruso, su lengua materna.
Miembros de la 414.ª Brigada Independiente de Sistemas Aéreos de Ataque No Tripulados «Pájaros Húngaros» de las Fuerzas Armadas de Ucrania escriben mensajes a los rusos en un dron de ataque profundo FP-1. Foto Reuters
Pero todo dio un nuevo giro a finales de 2022, el año de la invasión rusa, cuando Denys Shtilierman, un empresario de Odesa que había fundado Fire Point tras sentirse frustrado por el elevado costo de los drones que compraba para el ejército ucraniano a través de una ONG que dirigía, se puso en contacto con Terekh. La contrató como directora de producción en 2023.
Según el Wall Street Journal, Shtilierman, ingeniero y físico más cómodo testeando prototipos que gestionando personal, conocía a Terekh y valoraba su perspicacia para los negocios. "Me dijo: “Puedo crear casi cualquier cosa, pero necesito tu ayuda para hacerla realidad”", contó Terekh al diario estadounidense. El empresario quería que la joven transformara las armas que estaba probando, incluyendo un dron de largo alcance, en armas de producción masiva.
Pero Terekh quería un papel más importante. Se quedaba despierta hasta tarde estudiando cómo funcionan los misiles, desenterrando viejos manuales de la era soviética y consultando a un científico de cohetes nonagenario al que contrató como asesor. Cuando Shtilierman completó su visión para el dron de largo alcance, ella comentó que el diseño no era ideal para la producción a gran escala. Aprovechando sus conocimientos sobre materiales, propuso un método de fabricación que redujo el tiempo para fabricar un ala de dron de seis días a tan solo dos horas y media.
Iryna Terekh, directora ejecutiva y directora técnica de la empresa de defensa Fire Point. Foto Instagram
El dron, el FP-1, se convertiría en el producto estrella de Fire Point, con un alcance declarado de 3.300 kms. Tiene un papel clave en los ataques de Ucrania contra refinerías de petróleo y otros objetivos en territorio ruso.
“La rapidez con la que Iryna ha sido capaz de adaptarse a la complejidad y desarrollar las habilidades necesarias para dirigir una empresa de este tipo ha sido impresionante”, dijo el exsecretario de Estado, Mike Pompeo, quien se unió a la junta directiva de Fire Point durante el año pasado.
“Otro día más viendo arder Rusia”, escribió la joven empresaria la semana pasada en Instagram. Las llamas se elevaban sobre una planta petroquímica siberiana.
Fuente: AP, AFP y Clarín
PB
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