En el extremo sudeste del Parque Nacional Joshua Tree, en California, existe un pueblo donde las calles continúan trazadas, cientos de casas permanecen en pie y hasta sobrevive el edificio del hospital. Sin embargo, prácticamente nadie vive allí.

Se trata de Eagle Mountain, una localidad levantada a partir de 1948 por el industrial estadounidense Henry J. Kaiser para alojar a los trabajadores de una enorme explotación de hierro instalada en medio del desierto californiano.

En sus mejores años llegó a albergar a unas 4.000 personas y más de 400 viviendas. Había escuelas, comercios, instalaciones deportivas y servicios médicos. El cierre de la mina terminó con aquel modelo de comunidad industrial.

California construyó un pueblo para 4.000 mineros de hierro en 1948. En sus mejores años llegó a albergar a unas 4.000 personas y más de 400 viviendas.

Hoy, Eagle Mountain es considerada una de las ciudades fantasma más grandes y mejor conservadas de Estados Unidos. Buena parte de su infraestructura nunca fue demolida y todavía ofrece una imagen detenida en el tiempo de un pueblo minero estadounidense del siglo XX.

Eagle Mountain: el pueblo que nació alrededor de una mina de hierro

La historia comenzó cuando Kaiser Steel Corporation puso en funcionamiento la mina Eagle Mountain para abastecer de mineral de hierro a su planta siderúrgica de Fontana, ubicada aproximadamente 180 kilómetros al oeste.

El yacimiento operó entre 1948 y 1983 y llegó a convertirse en la mina de hierro más importante del oeste estadounidense. La explotación se desarrolló mediante cuatro enormes minas a cielo abierto.

El aislamiento del lugar obligó a construir mucho más que viviendas. Kaiser desarrolló prácticamente una ciudad completa en el desierto y estableció un ferrocarril de 51 millas, unos 82 kilómetros, para transportar el mineral.

Fue una ciudad completa en el desierto con un ferrocarril de unos 82 kilómetros para transportar el hierro.

La dimensión alcanzada por la operación quedó reflejada el 17 de agosto de 1977, cuando Eagle Mountain celebró el despacho de su tonelada número 100 millones de mineral de hierro.

La localidad también contó con un sistema sanitario avanzado para su época. Los trabajadores y sus familias recibían atención médica dentro del propio pueblo y disponían de un hospital completamente equipado.

Además, funcionaban escuelas desde nivel primario hasta secundario, un centro comercial y espacios recreativos.

El cierre que convirtió a Eagle Mountain en una ciudad fantasma

La dependencia de una única actividad económica terminó siendo decisiva. Hacia 1980, la cantidad de empleados había descendido hasta aproximadamente 750, muy lejos de los años de mayor actividad.

En noviembre de 1981, Kaiser anunció que reduciría sus operaciones siderúrgicas en Fontana y cerraría progresivamente Eagle Mountain. Entre los factores aparecían los costos de las exigencias ambientales y la competencia del acero importado.

El desmantelamiento fue rápido. El supermercado cerró en octubre de 1982, la última promoción de la escuela secundaria se graduó en junio de 1983 y ese mismo año dejó de funcionar la oficina postal.

La última promoción de la escuela secundaria se graduó en junio de 1983 y ese mismo año dejó de funcionar la oficina postal.

Pero el pueblo no fue demolido. Buena parte de sus construcciones quedó abandonada en el lugar y comenzó un lento proceso de deterioro bajo las temperaturas extremas del desierto.

Una parte tuvo una segunda vida desde 1988, cuando allí comenzó a funcionar el Eagle Mountain Community Correctional Facility, una prisión privada que reutilizó varios edificios. El establecimiento cerró definitivamente en 2003.

El sitio también estuvo involucrado durante años en una disputa por un proyecto para transformar sectores de la antigua mina en un gigantesco centro de disposición de residuos. Finalmente, los terrenos involucrados volvieron al control del Bureau of Land Management en 2020.