Thiago Tirante sigue viviendo días de ensueño. Después de conseguir ante Novak Djokovic la victoria más resonante de su carrera, el argentino tenía por delante uno de esos partidos que pueden resultar incluso más difíciles: volver a la cancha, bajar la espuma de semejante impacto y demostrar que todavía quedaban tenis y cabeza para seguir avanzando. Y lo hizo este lunes al derrotar al español Martín Landaluce por un doble 7-6 para meterse en los octavos de final del Masters 1000 de Cincinnati. No necesitó otra hazaña, pero sí jugar con autoridad, sostenerse en los momentos incómodos y mostrar firmeza cuando cada set entró en zona de definición.

Landaluce, lejos de facilitarle el trabajo, lo obligó a jugar desde atrás en el comienzo, cuando consiguió un quiebre inmediato y se puso 2-0 ante un Tirante que todavía buscaba acomodarse. La ventaja, sin embargo, duró poco. El argentino encontró rápidamente el camino a partir de su saque y de una derecha intratable que comenzó a correr cada vez más, recuperó el break para el 2-2 y modificó el desarrollo del partido. Desde entonces se instaló una paridad en la que Tirante fue sintiéndose progresivamente más cómodo y empezó a mostrar que su juego tenía bastante más que potencia.

Go Thiago 🙌

Argentina's Tirante defeats Landaluce 7-6 7-6 for his third concecutive fourth-round appearance at Masters 1000 events. #CincyTennis pic.twitter.com/H9hwFm45j0

— Tennis TV (@TennisTV) August 17, 2026

Aceptó los intercambios, utilizó el revés para cambiar direcciones, defendió cuando Landaluce, formado en la Academia de Rafa Nadal, tomó la iniciativa y también buscó la red cuando encontró el momento. El español, por su parte, se sostuvo fundamentalmente gracias al servicio y a una derecha que le permitió escapar de varias situaciones comprometidas.

Sin nuevos quiebres, el primer set desembocó en el tie break y allí Tirante dio una primera muestra de lo que terminaría siendo decisivo: jugó mejor cuando el margen de error se hizo más chico. Se adelantó 4-1, soportó la reacción de Landaluce y, después de desperdiciar dos set points, cerró el desempate 7-5 con un ace.

Tirante tuvo las oportunidades y Landaluce resistió

Perder un set de esa manera podía representar un golpe para Landaluce, pero el español no lo sintió y se refugió en su primer saque para mantener el partido en equilibrio. Tirante hizo exactamente lo mismo, aunque con una diferencia importante: el argentino empezó a ser bastante más peligroso cuando le tocaba devolver.

Tuvo una oportunidad de quiebre en el quinto game, otras dos en el noveno y llegó a ponerse 0-40 en el undécimo. Fueron chances suficientes como para haber resuelto el partido antes, pero Landaluce respondió con jerarquía en algunas y Tirante se apuró en otras, una falta de contundencia que terminó siendo el principal déficit del argentino en un segundo parcial que, desde el juego, parecía tener cada vez más controlado.

Landaluce generó mucho menos desde la devolución, aunque dispuso de la oportunidad más peligrosa. Con Tirante sacando 4-5 dispuso de un set point, justo cuando el argentino atravesaba su momento más delicado del parcial. El primer saque apareció entonces para sacarlo del problema y permitirle sobrevivir al game más exigente que había afrontado con su servicio.

La situación se invirtió inmediatamente después. Tirante se puso 0-40 sobre el saque del español, pero nuevamente dejó escapar tres oportunidades de quiebre y el partido quedó encaminado hacia otro desempate. La sensación era que el argentino había hecho más para romper el equilibrio, aunque no había conseguido trasladar esa diferencia al marcador.

Otra vez, mejor en los puntos que definían todo

El segundo tie break volvió a encontrar a Tirante más decidido. Consiguió rápidamente el miniquiebre y se adelantó 3-0 haciendo pesar la derecha y obligando a Landaluce a jugar permanentemente en movimiento, pero el español reaccionó, recortó la diferencia y aprovechó una doble falta del argentino para recuperar el miniquiebre y establecer el 4-4.

El partido volvió entonces a quedar reducido a unos pocos puntos y Tirante volvió a jugarlos mejor. Una doble falta de Landaluce le devolvió la ventaja y una derecha ancha del español lo dejó 6-4, con dos match points y la posibilidad de cerrar una victoria que había construido con paciencia.

Esta vez no hubo suspenso: Tirante terminó el partido exactamente de la misma manera en que había cerrado el primer set, con un ace. El 7-4 en el desempate sintetizó buena parte de su actuación, porque el servicio fue una garantía durante toda la tarde y especialmente cuando el partido le exigió respuestas.

Pero la victoria tuvo otros argumentos. Tirante reaccionó después de un comienzo adverso, fue quien generó más oportunidades desde la devolución y mostró la personalidad necesaria para imponerse en dos tie breaks. Sobre todo, consiguió algo que no siempre resulta sencillo después de una victoria de la dimensión de la lograda frente a Djokovic: bajar rápidamente de aquella euforia y volver a competir.

Ahora está entre los 16 mejores de Cincinnati y espera por el ganador del partido entre el checo Jakub Mensik, 14° preclasificado, y el australiano Rinky Hijikata, quien ingresó al cuadro gracias a una invitación.

Los otros argentinos en Cincinnati

El otro argentino que continúa en carrera es Juan Manuel Cerúndolo, protagonista de una batalla de tres horas y 35 minutos para meterse por primera vez en la tercera ronda del Masters 1000 de Cincinnati. El porteño, 51° del ranking, estuvo set y quiebre abajo ante Arthur Rinderknech, pero consiguió revertir el partido y derrotó al francés, 28° del mundo, por 4-6, 7-6 (7-3) y 7-6 (7-5).

El domingo, en cambio, quedaron eliminados Francisco Cerúndolo, quien perdió 6-4 y 6-4 frente al portugués Nuno Borges; Marco Trungelliti, derrotado por Daniil Medvedev; y Sebastián Báez, que cayó ante el estadounidense Learner Tien.