Más de US$50.000 millones en inversiones mineras ponen a prueba la capacidad de la industria argentina para abastecer el grueso de la construcción de nuevos proyectos previsto para la próxima década. Hay oferta local en construcción, ingeniería, metalmecánica e insumos, pero los equipos de mayor porte y complejidad seguirán llegando del exterior.

Un estudio de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), que será presentado el martes en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y al que Clarín accedió de manera anticipada, revela que solo durante la construcción de los proyectos de cobre la demanda agregada alcanzará a 220.000 metros cúbicos de hormigón -unos 50 edificios de 10 pisos- y 68.000 toneladas de acero estructural por año -43 veces el viaducto La Polvorilla del Tren a las Nubes en Salta-, lo que implicará compras millonarias a constructoras, cementeras y acerías.

La ingeniería constituye otro mercado considerable. En la primera fase de mayor actividad, los requerimientos superan 1,8 millón de horas-hombre, para luego estabilizarse en alrededor de 140.000 horas anuales durante la etapa operativa hacia 2038. A eso se suma la infraestructura para alojar a unas 43.000 personas. Con todo, aparecen oportunidades para consultoras técnicas, empresas de software industrial y proveedores de alimentación y logística.

Antes incluso de llegar a la capacidad industrial aparece un obstáculo: dónde está radicado el proveedor. Las mineras suelen organizar sus compras mediante “anillos geográficos”: primero las comunidades próximas al proyecto, luego proveedores del resto de la provincia y, finalmente, empresas ubicadas en otras partes del país.

El informe "Proveedores Mineros" advierte que las normas provinciales de compre local pueden limitar la participación de ese tercer anillo. En efecto, buena parte de las capacidades industriales de mayor escala está localizada en distritos que no cuentan con proyectos metalíferos, especialmente Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

Muchas de esas empresas argentinas con escala suficiente para abastecer una mina ubicada en otra provincia terminan, según indican, conformando uniones transitorias de empresas (UTE) con firmas locales para obtener la condición de “localía”.

Son 72 los proyectos mineros en carpeta en la Argentina, pero más del 70% de las inversiones se concentra en seis grandes desarrollos de cobre -Vicuña, El Pachón y Los Azules, en San Juan; Taca Taca, en Salta; MARA, en Catamarca; y PSJ Cobre Mendocino, en Mendoza- y alrededor del 25% en dieciséis proyectos de litio ubicados en Jujuy, Salta y Catamarca.

Pero los más de U$S 50.000 millones que las mineras invertirán para ponerse en marcha no se traducirá todo en compras a proveedores argentinos. El estudio elaborado con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) muestra una frontera bastante definida: buena parte de la maquinaria pesada y de los equipos tecnológicos críticos continúa dependiendo de fabricantes internacionales.

La magnitud de esa dependencia puede medirse en unidades. Solo para la primera etapa de los proyectos de cobre, el informe calcula que podrían incorporarse cerca de 500 camiones mineros de alto tonelaje, con precios que pueden oscilar según el modelo entre U$S 3 y 8 millones por unidad.

El relevamiento identifica una base industrial y de servicios que ya existe y que podría incrementar su participación en minería. También, la construcción civil suma cemento, cal, prefabricados y estructuras y registra capacidades en tratamiento de aguas y residuos, logística especializada, laboratorios, metrología y servicios tecnológicos.

La frontera aparece cuando se llega al corazón tecnológico de las minas. Los equipos de mayor porte y complejidad, como las perforadoras, palas, grandes camiones, chancadores, molinos SAG, plataformas de perforación y sistemas de control y automatización, son provistos por fabricantes internacionales que no tienen producción en la Argentina.