WASHINGTON (AP) — El gobierno del presidente Donald Trump anunció el lunes la suspensión temporal de la construcción de un controvertido proyecto fronterizo en el Parque Nacional Big Bend de Texas, mientras el jefe de la agencia responsable de la obra se dirige a la zona para una “evaluación”.

El controvertido proyecto en el sur de Texas ha enfrentado una firme oposición bipartidista y de personas que afirman que causará daños a un área ambiental prístina. Argumentan que el terreno escarpado y remoto de la región ya sirve como elemento disuasorio para migrantes y contrabandistas. Históricamente, los cruces fronterizos en el área han sido más bajos que en otras regiones y han caído aún más en los últimos dos años.

“La CBP ha puesto en pausa toda actividad de construcción en el Parque Nacional Big Bend mientras hago una visita y llevo a cabo una evaluación personal en el terreno”, declaró en X Rodney Scott, titular de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en ingles). Añadió que durante los próximos dos días escuchará a "líderes locales, miembros de la comunidad y partes interesadas” para abordar lo que calificó como amenazas “reales” a la seguridad nacional mientras se protege el parque.

Inusual concesión por parte del gobierno federal Si bien no estaba claro si la breve suspensión es presagio de una pausa más prolongada de la obra en la zona, refleja la intensidad de la oposición bipartidista, al grado mantener en suspenso una promesa emblemática del presidente.

El Congreso otorgó al gobierno 46.000 millones de dólares el verano pasado para construir un muro desde el océano Pacífico hasta el Golfo de México, y el gobierno ha avanzado a toda prisa, eximiendo numerosas regulaciones en su intento por construir el muro con rapidez.

Scott ha dicho que tiene previsto que la primera capa del muro esté lista para finales del próximo año.

Pero el gobierno ha encontrado una fuerte oposición en Texas, especialmente en lo que respecta a la construcción dentro y cerca del Parque Nacional Big Bend y de un parque estatal en el oeste de la entidad.

La CBP dio marcha atrás a principios de este año a unos planes para construir un muro de bolardos de 30 pies de altura (10 metros) que atravesaran los parques, aunque siguió adelante con otras medidas de protección fronteriza como una nueva carretera, alumbrado, barreras diseñadas para impedir el paso de vehículos a través de la frontera y tecnología que incluye cables de fibra óptica enterrados bajo el cercado.

Estas medidas han provocado la oposición de jefes de policías demócratas y republicanos en toda la región, así como exfuncionarios de parques nacionales, residentes que dependen de los parques para su sustento y algunos funcionarios electos de Texas. Los detractores han dicho que la obra dejará cicatrices en el paisaje escarpado que atrae a los turistas que hacen rafting por el río Bravo (Grande) y aprovechan algunos de los cielos nocturnos más despejados de Estados Unidos para contemplar las estrellas.

Apenas la semana pasada, se pudo ver a excavadoras despejando terreno dentro del parque, intensificando las preocupaciones y planteando preguntas de uno de los senadores republicanos del estado.

En el momento en que se vieron las excavadoras, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés) aclaró en la red social X que su presencia estaba relacionada con “trabajos de levantamiento y diseño”.

El senador John Cornyn, quien perdió las primarias republicanas frente al fiscal general del estado, escribió al secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, para expresar sus preocupaciones sobre la construcción.

“Mis electores creen que los acantilados de 1.000 pies (304 metros) en la ribera y el terreno remoto de Big Bend ofrecen su propia fuente de disuasión para cualquier migrante ilegal que cruce hacia Estados Unidos. El terreno peligroso incluye montañas empinadas, cañones profundos y desiertos extensos que, según creen, actúan como una barrera natural que limita los movimientos a gran escala”, escribió Cornyn.

A medida que se han ido acelerando las obras relacionadas con el muro a lo largo del año, la oposición también se ha disparado.

El gobierno ha enfrentado críticas de grupos indígenas estadounidenses que aseguran que los contratistas del muro están profanando sitios religiosos, así como de un pequeño poblado de Texas que ha expresado su preocupación de que el muro cause daños en su sistema de diques. Por su parte, una arquidiócesis católica afirma que la construcción en el área de El Paso daña un importante sitio religioso.

Activistas aplauden la suspensión de la obra Activistas que han estado movilizando oposición a los planes del gobierno se expresaron alentados por la decisión de suspender el proyecto, pero aseguraron que seguirán de cerca cualquier novedad ver si la CBP realiza cambios significativos o simplemente retoma su plan previo.

Bob Krumenaker fue superintendente del Parque Nacional Big Bend entre 2018 y 2023 y actualmente preside la organización “Keep Big Bend Wild” —que busca preservar la naturaleza salvaje del parque. Señaló que el anuncio de la suspensión lo dejó “cauteloso pero optimista”.

“En todo el espectro político están prestando atención a todas las objeciones que se han planteado”, dijo.

Pero Krumenaker destacó que es poco probable que la CBP vaya a dejar de lado completo todos sus planes en la región. Añadió que seguirán de cerca la situación para ver si se retira del parque el equipo como las excavadoras, si la agencia presenta un plan claro de aquí en adelante y si repara cualquier daño que ya se haya hecho.

“Esperemos que modifiquen significativamente sus planes en respuesta a lo que escuchen, y que lo hagan transparente”, dijo.

Otro grupo, que interpuso una demanda contra el DHS por su decisión de eximir regulaciones para acelerar proyectos de construcción en la región de Big Bend, calificó el anuncio como “noticias bienvenidas” pero advirtió que la obra podría reanudarse “en cualquier momento”.

“Esta suspensión temporal demuestra lo mucho que la presión pública no partidista ha ido en aumento en el oeste de Texas y en todo Estados Unidos para detener la destrucción irreversible que se está desarrollando en esta joya de la corona de los parques nacionales”, dijo Laiken Jordahl, del Center for Biological Diversity.

“No descansaremos hasta que se cancelen estos contratos, estos trabajadores se vayan, se revoquen las exenciones y se deseche para siempre cada plan de muro para la región de Big Bend”.