La siesta puede ser una pausa breve que ayude al organismo a recuperar energía durante el día. Según el doctor e investigador Manel Esteller, un descanso de entre 15 y 20 minutos puede tener efectos positivos sobre el metabolismo y aportar beneficios para la salud. En cambio, dormir durante una hora o más de manera habitual puede estar relacionado con distintos problemas asociados con el envejecimiento.
Muchos quizá no sepan que la tradición de dormir después del almuerzo tiene una historia que se remonta a muchos siglos. En el Imperio romano existía la costumbre de descansar durante la “sexta hora” del día para protegerse del calor. De allí proviene el término “siesta”.
La práctica también permanece en otros países. En China se conoce como wujiao y forma parte de algunos ámbitos laborales y escolares. En Estados Unidos y Europa también se ha popularizado el término de las "power nap" para referirse a intervalos cortos de siestas que permiten al cuerpo recobrar energía.
Qué ocurre con una siesta de 15 a 20 minutos
Esteller es uno de los científicos más reconocidos de la biomedicina y la epigenética del cáncer. Foto: Captura de YouTube/Podcast de Druni
Para Esteller, una siesta de alrededor de 15 a 20 minutos puede tener efectos favorables sobre el metabolismo. Ese descanso permite que disminuya de forma temporal la actividad del sistema nervioso simpático y que predomine el parasimpático, según informó Saber Vivir.
Como consecuencia, puede reducirse la frecuencia cardíaca y la vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos. También suele bajar el cortisol y el nivel de estrés fisiológico.
Descansar entre 15 y 20 minutos puede ayudar a la salud. Foto: Unsplash.
Aunque el descenso de la presión arterial sea moderado, su repetición puede contribuir con el tiempo a reducir la carga sobre el corazón y las arterias.
Un descanso breve también puede ayudar al cerebro
La siesta corta también aparece asociada con beneficios cognitivos. Según informó Saber Vivir, científicos de la Universidad de Londres determinaron que una pausa breve después de una comida equilibrada y no excesiva puede ayudar a memorizar y mejorar la capacidad de aprendizaje.
El mismo contenido vincula esa práctica con un mayor volumen cerebral, considerado un factor importante para el bienestar mental y un posible elemento relacionado con la prevención del deterioro cognitivo.
La siesta corta está asociada con beneficios cognitivos. Foto: Unsplash.
Incluso una siesta de 10 minutos puede resultar provechosa si permite un sueño reparador. Puede favorecer el estado de alerta y el buen ánimo durante el resto del día.
Por qué las siestas largas pueden ser un problema
El panorama cambia cuando la siesta se extiende de forma habitual durante 60 o 90 minutos. Según Saber Vivir, estos descansos se relacionan con una mayor probabilidad de desarrollar dolencias asociadas a la edad, en especial el síndrome metabólico.
Algunos expertos recomiendan que las siestas no deben durar más de 20 minutos para ser fructíferas. Foto: Freepik.
Este trastorno reúne obesidad central, colesterol y triglicéridos elevados, glucosa alta e hipertensión. La combinación constituye un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2, además de asociarse con un mayor riesgo de mortalidad.
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— Manel Esteller (@ManelEsteller) July 24, 2026
Las siestas prolongadas también pueden relacionarse con un posible deterioro cognitivo. En algunos casos, incluso pueden constituir una señal de un proceso neurodegenerativo.
El despertar también importa
Otro inconveniente de dormir demasiado durante el día es la inercia del sueño. Después de una siesta extensa pueden aparecer aturdimiento, desorientación, mareos y náuseas. Estos síntomas suelen desaparecer en unos 30 minutos, aunque en ciertos casos pueden durar entre cuatro y seis horas.
Por eso, una alternativa consiste en utilizar una alarma suave o música para despertar después de 15 o 20 minutos y evitar que el descanso altere el sueño nocturno.
Si trasnochamos, una siesta a la tarde es mejor que levantarse muy tarde. Foto Shutterstock.
La atención sobre las siestas matutinas
Las siestas durante la mañana también requieren atención si se convierten en una costumbre. Según Saber Vivir, una necesidad constante de dormir a esa hora puede reflejar una somnolencia pronunciada o una alteración de los ritmos circadianos.
La clave, según las recomendaciones de expertos, no está en eliminar la siesta, sino en controlar su duración. Un descanso breve puede aportar beneficios, mientras que una siesta excesivamente larga y habitual puede ser una señal que merece atención.
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