Rafa Nadal puso fin a su carrera profesional en noviembre de 2024, después de disputar la Copa Davis, cerrando una trayectoria irrepetible con 22 títulos de Grand Slam y dos oros olímpicos.

Desde entonces, el balear ha volcado su energía en la empresa, un terreno que llevaba años preparando mientras aún seguía compitiendo. Hoteles, academias deportivas, formación, salud o inversiones forman parte de una segunda etapa que, según reconoce, entiende como una nueva forma de construir legado, más allá del que dejó en la pista.

Esa faceta emprendedora no nació cuando dejó el tenis. En una reciente entrevista concedida a CNBC en Fuerteventura, Nadal explica que su forma de entender el trabajo tiene un origen familiar en el ejemplo de su padre, Sebastián Nadal, empresario mallorquín con quien hoy sigue trabajando estrechamente en la gestión de su holding familiar.

“Mi padre fue un ejemplo muy positivo para mí en términos de dedicación y trabajo duro. Desde que era un niño le vi trabajar muchísimo y fue capaz de construir la mayor empresa de cristales de Baleares empezando desde cero. Su determinación ha sido una gran inspiración para mí”, asegura.

Hoy ambos continúan colaborando en Aspermir, la sociedad que agrupa buena parte de los negocios del extenista. “Es fantástico trabajar con él porque sigo aprendiendo mucho”, añade.

Rafa Nadal se define como el tipo de persona que necesita tener obejtivos en la vida. Foto: FB/Nadal

El Nadal más empresario

Para Nadal, abandonar el circuito no significaba dejar de trabajar. Todo lo contrario. Durante los últimos años de su carrera ya pensaba en cómo sería su vida después del tenis y en qué proyectos quería implicarse. “No soy la clase de persona a la que le gusta despertarse por la mañana sin saber qué hacer. Necesito tener objetivos en mi vida”, afirma.

El extenista explica que prioriza sectores con los que se siente identificado, como la educación, el bienestar o el deporte. Entre ellos cita la empresa de suplementación NDL, la Rafa Nadal Academy, la Rafa Nadal School y la fundación que impulsa para ayudar a menores en riesgo de exclusión social a través del deporte y la educación.

“Creemos que estas dos herramientas tienen el poder de crear oportunidades para niños que estaban destinados a tener un futuro difícil”, señala.

Uno de sus proyectos más visibles es precisamente ZEL, la cadena hotelera que desarrolla junto a Meliá Hotels International. Nadal explica que el objetivo siempre fue crear una marca inspirada en el estilo de vida mediterráneo y crecer de forma progresiva. “Queríamos construir algo diferente en un sector muy competitivo”, afirma.

Esa ambición también marca la expansión de su academia. En 2025 vendió el 44,9% del negocio a GPF Capital para acelerar su crecimiento internacional sin perder el control del proyecto, que considera “muy personal” y ligado a su nombre.

Nadal apuesta por la educación, el bienestar y el deporte. Foto: Instagram

Actualmente, participa en la estrategia diaria de la organización, que emplea a más de 650 personas solo en Mallorca. “Necesitábamos socios que nos permitieran seguir creciendo”, explica.

Sus nuevas prioridades

Aunque reconoce que trabaja intensamente desde que se retiró, Nadal insiste en que su prioridad cambió. Padre de dos hijos junto a Xisca Perelló, asegura que el éxito ya no se mide por los trofeos.

“Primero, por la felicidad. Después, por intentar ser el mejor padre posible y una persona en la que mis socios puedan confiar”, resume.

Pau Ortiz, La Vanguardia

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La opinión de Toni Nadal sobre la exigencia.