“Pasé de estar haciendo mis primeras tortas en la pandemia a representar a Argentina en una competencia internacional. Si uno ve todo el proceso, es impresionante”, dice Agustín Maximiliano Bazán, un joven de 24 años que se dedica a la pastelería y que competirá en el Mundial de esa categoría el ño que viene en Lyon, Francia, como parte del equipo nacional.
La historia del sanmiguelino del barrio de Santa María empezó de muy pequeño, cuando su abuela hacía sus bizcochuelos “a ojo”: “Lo increíble es que sin receta que la guiara, y solo con su batidora marrón, siempre le salían igual –recuerda con una sonrisa en su rostro– Cuando terminaba de cocinar, yo era el elegido de limpiar la batidora”.
Entre cumpleaños decorados con pequeñas florcitas de glasé, fondant y colorantes, el niño Agustín veía a su abuela hacer tortas con amor, mientras su tío se encargaba de decorarlas y aportar su toque artístico.
Torta de bodas hecha para el casamiento de su hermana.
“Años después, durante mi adolescencia, recuerdo a mi hermana Rocío intentando hacer bizcochuelos en la Essen. Muchas veces se quemaban y, un día la curiosidad me ganó. Decidí intentarlo yo –cuenta –. Así descubrí mis primeras dos especialidades: bizcochuelo y flan de cajita”.
Durante la cuarentena, Agustín decidió hacer el CBC de Medicina en la UBA, pero no logró mantenerse en eso. Sin embargo, entre mezclas y batidoras, llegó una idea “casi sin pretensiones”, como la categoriza Agustín: vender postrecitos clásicos a pedido junto con su mejor amiga. Con el tiempo, su compañera lo dejó, pero él decidió continuar vendiendo tortas y postres.
Escultura de un cactus, hecha de azúcar, en New Orleans, el 25 de julio del 2026. Técnica de colado, estirado y pastillaje.
“Fue mi primer acercamiento profesional a la pastelería. Pero creo que más que lo económico, una de las cosas que más me impulsó a cocinar fue reencontrarme con mi mamá durante la pandemia, porque antes de eso, ella trabajaba muchísimo y yo nunca estaba en casa”, recuerda.
Después de casi dos años, se inclinó por el mundo de la hotelería, el servicio y la hospitalidad. Ahí tuvo la posibilidad de pasar por el Hotel InterContinental Buenos Aires y, actualmente, por el Hilton Pilar: “En cada lugar aprendí algo diferente, y descubrí mi especialidad, el azúcar artístico. Una disciplina que me apasiona porque combina técnica, precisión, creatividad y mucha sensibilidad artística”, explica con pasión el pastelero.
Equipo Pampa: Mariano Zichert, capitán. Gonzo Jimenez, candidato de Chocolate. Emiliana Amndio, candidata de Hielo. Agustín Bazán, candidato de caramelo.
Todos los días dentro de una cocina, quemándose y haciendo figuras de azúcar que caían y volvían a emerger, Agustín notaba que crecía y que algo más merecía: “El día que cambió todo fue cuando gané el Campeonato Nacional de Pastelería Artesanal en 2025, porque fue la primera vez que sentí que todo el esfuerzo y todo lo que había aprendido podía medirse en un escenario profesional”.
Ese triunfo no solo significó un galardón para el recuerdo, sino que la oportunidad de integrar el Equipo Pampa (Presentación Argentina de Maestros Pasteleros Artesanos): “Con ellos, yo ocupando el puesto de especialista en azúcar, pudimos salir cuartos en la Copa América de Pastelería de este año, lo que nos permitió clasificar para el Mundial de Pastelería 2027 en Lyon, Francia”.
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