Los planes del presidente estadounidense Donald Trump para erigir un nuevo arco del triunfo en la capital, presentados el último viernes, incluyen una imponente figura alada con una antorcha y una corona al estilo de la Estatua de la Libertad, flanqueada por dos águilas y custodiada por cuatro leones, todo ello dorado.
El arco tendrá 76 metros de altura con inscripciones en oro (Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos).
El plan de 12 páginas dado a conocer por la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos muestra que el arco se elevará 76,2 metros desde su base hasta la punta de la antorcha de la figura alada, con las frases “Una nación bajo Dios” y “Libertad y justicia para todos” inscritas en oro en la parte superior de cada lado del monumento.
Un arco que empequeñecería el Monumento a Lincoln
El plan indica que la estructura se ubicaría entre el Monumento a Lincoln, hacia el este, y el Cementerio Nacional de Arlington, hacia el oeste, y dentro de una rotonda vial que conecta Washington con el norte de Virginia. El arco empequeñecería el Monumento a Lincoln, que mide 30,2 metros de altura.
Donald Trump quiere construir un Arco del triunfo con una figura alada, águilas y leones (Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos).
Trump escribió en redes sociales que “será el arco de triunfo más grande y más hermoso, en cualquier parte del mundo. ¡Será una maravillosa adición al área de Washington D.C., para que todos los estadounidenses la disfruten durante muchas décadas por venir!”.
El mandatario ha dicho que quiere construir el arco cerca del Monumento a Lincoln, y sostuvo que la capital del país deseó por primera vez que se erigiera un monumento así hace 200 años.
“Lo interrumpió una cosa llamada Guerra Civil, y por eso nunca se construyó", expresó Trump en febrero. "Luego, casi construyen algo en 1902, pero nunca ocurrió”.
La maqueta del monumento (Bloomberg).
Trump ha señalado que las principales ciudades del mundo tienen monumentos de ese tipo, y que Washington es la única que no cuenta con uno.
El arco es uno de varios cambios arquitectónicos que Trump está realizando en su segundo mandato. Además de construir un gran salón de baile en la Casa Blanca, también ha hecho cambios en el Despacho Oval convirtió la Rosaleda en un patio cubierto de piedra.
El arco está más allá de la Casa Blanca, brindándole a Trump la oportunidad de dejar otro monumento perdurable en una ciudad conocida por ellos. Esto daría continuidad a su discurso previo sobre embellecer la ciudad al reemplazar sus céspedes "desgastados”, la señalización deteriorada y las medianas viales.
Agencia AP.
GML
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