La decisión de Will Der SA de cerrar su planta de General Pacheco dejó a 90 trabajadores sin empleo y volvió a poner en el centro de la escena la situación de la industria textil. La fábrica dejó de funcionar junto con otra planta que la empresa tenía en Las Flores, donde trabajaban otras 30 personas.
En General Pacheco, los trabajadores fueron reunidos para recibir la noticia. Entre ellos estaba Mirtha Ayala, quien llevaba cuatro años en la empresa. “Nos reunieron a todos, como 90 somos, para decirnos que cerraban”, relató luego de conocer la decisión.
Ambas plantas formaban parte de un mismo circuito productivo. En General Pacheco se realizaban tareas de corte y estampado de telas, que luego eran enviadas a Las Flores para la confección. Una vez terminadas, las prendas regresaban a la planta de Tigre para completar el proceso de empaque.
La empresa fabricaba prendas para Macron y realizó trabajos vinculados con la indumentaria de clubes del fútbol argentino.
Will Der SA fabricaba indumentaria para reconocidas firmas deportivas, entre ellas Adidas, Puma, Lacoste, Fila, Salomon, New Balance y Macron. También realizaba trabajos relacionados con indumentaria deportiva para clubes del fútbol argentino.
La empresa atribuyó el cierre a la caída de los pedidos, las dificultades financieras y el avance de productos importados. La decisión alcanzó a las dos plantas que participaban del proceso de producción.
Santiago “Tati” Phelan, uno de los socios de la compañía y exjugador y entrenador de Los Pumas, fue uno de los empresarios que comunicó personalmente la decisión a los trabajadores. Explicó que la situación financiera había llegado “al límite” y que durante los últimos meses habían intentado encontrar alternativas para sostener la actividad. “Venimos tratando de luchar para conseguir laburo y darle continuidad a la fábrica, pero ya no da para más”, expresó Phelan.
Entre las opciones que buscó la empresa para sostener la actividad estuvo la fabricación de mamelucos destinados a compañías mineras.
Según explicó, la empresa incluso buscó trabajos de otros sectores, como la fabricación de mamelucos para compañías mineras, con el objetivo de mantener las máquinas en funcionamiento. Sin embargo, esas alternativas no alcanzaron. El empresario también apuntó contra el ingreso de productos importados y la reducción de los pedidos de las marcas. “Mucho de lo importado está reemplazando a lo nacional y mucho de lo que no consumen las marcas y no hay reposición, todo eso nos mata”, sostuvo.
A la pérdida del empleo se suma ahora la incertidumbre por el pago de las indemnizaciones. Según los testimonios difundidos tras el cierre, los empresarios manifestaron dificultades para afrontar la totalidad de las obligaciones laborales.
Posteriormente, los trabajadores habrían recibido una propuesta para cobrar el 50% de la indemnización correspondiente, mientras reclaman una solución por el monto restante. “Estamos angustiadas, no sabemos qué hacer. No tenemos trabajo ni a dónde ir y sabemos que no será fácil volver a conseguir”, expresó Ayala, uno de los trabajadores.
La planta de General Pacheco, que durante años formó parte de la producción de reconocidas marcas deportivas, dejó de funcionar. Sus trabajadores quedaron ahora a la espera de una respuesta sobre las indemnizaciones y de una nueva oportunidad laboral.
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