La Universidad de Michigan tomó una decisión que promete modificar la experiencia de miles de estudiantes que llegan por primera vez al campus. Desde el otoño de 2027, los alumnos de primer año de la Facultad de Literatura, Ciencias y Artes tendrán un sistema de calificación de “aprobado” o “sin crédito” durante su primer semestre, en lugar de las tradicionales notas con letras.

La iniciativa busca reducir la presión sobre los jóvenes durante una etapa marcada por grandes cambios. Según explicó la universidad, el objetivo es facilitar la adaptación a las exigencias académicas y permitir que los estudiantes exploren nuevas áreas sin temor a que una mala nota tenga consecuencias a largo plazo. La institución se encuentra entre las universidades públicas mejor puntuadas en Estados Unidos de acuerdo al ranking de este año del U.S. News & World Report.

Según informó primero el New York Times, las calificaciones obtenidas durante ese período sí quedarán registradas de forma interna para cuestiones como informes de cumplimiento y elegibilidad para honores académicos. Sin embargo, en el expediente académico aparecerá “aprobado” o “sin crédito”, y las notas no tendrán impacto sobre el promedio general.

La medida alcanzará a unos 3.500 estudiantes de primer año de la Facultad de Literatura, Ciencias y Artes, la más grande de la universidad. En toda la Universidad de Michigan ingresan alrededor de 8.000 estudiantes de primer año.

Una respuesta a la presión universitaria

La universidad presentó el cambio como una forma de ayudar a los jóvenes a comenzar su carrera académica con menos presión. La propuesta también busca que puedan elegir materias fuera de sus áreas habituales sin temor a que un resultado negativo afecte su trayectoria.

La Facultad de Literatura, Ciencias y Artes tendrá un sistema de calificación de “aprobado” o “sin crédito”. Foto: Facebook University of Michigan.

Summit Louth, presidente del consejo estudiantil y alumno de tercer año, respaldó la decisión. Según afirmó, los estudiantes con los que conversó apoyaron de forma abrumadora la nueva política. “Contribuirá en gran medida a que los estudiantes establezcan una rutina saludable y sostenible durante su estancia aquí”, afirmó en declaraciones al New York Times.

Louth recordó su propia llegada a la universidad y señaló que, en ese momento, debía aprender a vivir solo y asumir nuevas responsabilidades mientras intentaba obtener excelentes calificaciones. "Estás aprendiendo a ser un adulto y a vivir solo", dijo. "Resulta extremadamente estresante tener que compaginar eso con el deseo de sacar excelentes calificaciones".

El modelo tiene antecedentes en otras universidades. El Instituto Tecnológico de Massachusetts utiliza un sistema similar para los estudiantes de primer año durante su primer semestre, con calificaciones de aprobado o sin calificación. La Universidad de Brown, por su parte, ofrece distintas alternativas de evaluación en muchos de sus cursos.

La universidad busca proteger la salud mental de los estudiantes. Foto: Facebook University of Michigan.

El debate por el rigor académico

La decisión también recibió fuertes críticas. Rick Hess, investigador del American Enterprise Institute y una de las voces conservadoras más destacadas en el debate nacional sobre la educación, calificó la política como un diagnóstico equivocado y sostuvo que sobreproteger a los estudiantes no necesariamente mejora su salud mental. A su juicio, la universidad debería elevar las expectativas y mantener una mayor exigencia académica.

“Resulta que sobreproteger a los estudiantes universitarios no mejora su salud mental”, afirmó Hess. “Crea un sentimiento de superioridad. Genera una falta de tensión productiva”, explicó.

Jonathan Alpert, psicoterapeuta y autor, coincidió en parte con esa postura. Reconoció que una mala nota puede provocar ansiedad, pero advirtió que una experiencia desagradable no equivale necesariamente a una enfermedad. Para el especialista, aprender a afrontar una calificación baja, una crítica o un fracaso forma parte de la preparación para la vida adulta.

Las calificaciones suelen generar estrés y comparación entre estudiantes. Foto: Freepik.

Quiénes sí están de acuerdo con la medida

Chris Hulleman, profesor de educación y políticas públicas de la Universidad de Virginia, ofreció una mirada diferente. Consideró positivo que las instituciones revisen sus sistemas de evaluación. Según explicó, las investigaciones sugieren que el aprobado/suspenso puede reducir el agotamiento y que las calificaciones comparativas tienden a aumentar la ansiedad.

"Desde una perspectiva motivacional, las calificaciones que comparan a los estudiantes entre sí tienden a aumentar la ansiedad", afirmó.

¿Harvard hará lo mismo?

El caso de Michigan contrasta con el de la Universidad de Harvard. En mayo, la Facultad de Artes y Ciencias de esa alma mater votó a favor de limitar las calificaciones sobresalientes en los cursos de grado a aproximadamente el 20% del total, como respuesta a la inflación de notas.

En Harvard, en cambio, se limitarán los sobresalientes. Foto de archivo.

Así, dos de las universidades más reconocidas de Estados Unidos toman caminos distintos frente a un mismo desafío: idear una manera de evaluar a los estudiantes sin que ello se traduzca en un problema para su salud mental mientras enfrentan los retos de la vida universitaria.